sábado, 22 de septiembre de 2012

Catalonia is not Spain


EL SENTIMIENTO

El Pueblo ha hablado, y eso sí que es sagrado, siempre que la palabra "sagrado" no tenga un significado etéreo o místico, sino de indiscutibilidad. Más de millón y medio de personas gritan en las calles no querer considerarse más mi hermano de ¿sangre? de ¿penurias? de ¿alegrías? Me consideran chupóptero de teta inconmensurable, un pozo sin fondo y un bodrio de persona de quien alejarse; cosas de los nacionalismos. Las manos deformes de mi madre por coger aceitunas y uvas en la Campiña cordobesa de cinco a cinco entre los meses de septiembre y enero me alertan de la injusticia de esa conclusión y me llaman a gritar quejándome por ello, pero no lo voy a hacer. Prefiero recurrir a mis recuerdos de la familia emigrante, esos que aquí eran catalanes y allí eran charnegos, con sus fobias e ilusiones, que abandonaron la miseria provocada por el ecuestre señorito auspiciada por el régimen mientras acallaba las bocas nacionalistas de este país obligando a las empresas a pagar una cuota por la "causa de la España Una" para hacerla "Grande" sin conseguir que jamás fuera "Libre"...


...las cientos de horas extra que mi padre hacía después de su jornada de ocho horas de 6 a 14, volviendo a casa a las 22 horas, exhausto... Él no quiso irse a ninguna parte, porque su casa estuvo aquí, y aguantó porque quería seguir sintiendo los 42º a la sombra de su ciudad, y los sonidos del agua bajando de Sierra Morena después de una tormenta. Es cuestión de prioridades.


Duele saberse un estorbo después de todo eso, y quizás sea solo porque alguien supo incitar en su momento las entretelas de sus conciudadanos, haciéndoles saber que eran distintos a los demás de este mundo: raza, costumbres, religiones, formas de afrontar la vida...


... Hay muchas formas de sobrevivir, incluso dentro de una comunidad, región o país: campiñas, montañas nevadas, montañas bajas, ciudades, deltas, costas, con acentos nórdicos, con acentos sureños, comarcas pesqueras, comarcas montañosas, nevadas o no... razas arias: churras, merinas, galgos, podencos (¿¿??)


¿Por qué no hacer un país de cada una de ellas? ¿Acaso no están en su derecho?

EL MOTIVO

La Historia SIEMPRE da respuestas al presente porque, no solo SIEMPRE se repite, sino porque el ser humano SIEMPRE cae en los mismos errores, SIEMPRE .

En la segunda mitad del siglo XIX surgen las nacionalidades a nivel mundial. Nacen países como Alemania o Italia, entre otros. Países que, con el tiempo, con su "nuevo nacionalismo exaltado" provocan las grandes guerras mundiales. Se creen diferentes, razas únicas, seres preparados para enaltecer su "patria" y organizar el mundo. "Hemos llegado y todo va a cambiar" es su lema, cuando en realidad son unos desgraciados que intentan crear un nuevo Estado a costa de lo que sea y que se dejan llevar por un líder que obsesiona a sus lacayos con objetivos irrealizables. Resultado: millones de seres vivos muertos por una ideología lejana a las necesidades reales de la población.

En este mismo momento de la Historia nacen las nacionalidades de las Españas (España nunca fue una, sino muchas. Incluso antes, en el XVI y XVII, las "conquistas" en el Nuevo Mundo o en Europa se hacían en nombre de Castilla o de Aragón) En Euskadi nace una asunción de raza propia (es decir, que un negro nacido en Euskadi sería solo "un negro" y no un vasco... ¿¿¿???) Al mismo tiempo en Catalunya se forja un sentimiento de nación, que fue duramente oprimido por la dictadura franquista, sin más, sin escuchar a sus gentes, poniendo trabas en el uso de su idioma, a cambio de compensaciones económicas... El dinero, ¡siempre el dinero!


Catalunya siempre fue "parte de"... Imperio Romano, Feudo Visigótico, Cora Andalusí, Condado Aragonés, Región española o Comunidad Autónoma española..¡Sienten las ganas de ser un Estado!

¡Legítimo!

¿Triste?


LA DIFERENCIACIÓN

Catalunya es diferente.

Catalunya está formada con tal variedad de personas y de tan diferentes procedencias que la convierten en uno de los lugares del mundo más plurales y variopintos. Aquí no se puede hablar de "razas" ni de especialidades supremas. Su supremacía está en la apertura de sus puertas y en la acogida de sus gentes. Su situación geográfica, al borde del llamado Sur Europeo y conexión con el Norte del continente le ha dado un carácter abierto que la ha enriquecido en todos los sentidos.

Su idioma, el catalán, uno de los más antiguos de Europa, es usado afortunadamente con habitualidad por sus habitantes, unas veces con más exigencias hacia los demás de lo que debería ser. Los catalanes no solo tienen el derecho a mantener su idioma, sino que tienen la OBLIGACIÓN de hacerlo, por el bien universal, aunque quizás les haga falta recordar que lo más importante entre las personas sea entenderse, utilicen los medios que utilicen.



LA FORMA

Volvamos al siglo XXI.

Hay formas para reivindicar un derecho o una ilusión (o quimera, como hay quien la quiere llamar; sabrá él por qué) distintas entre unas y otras.

No se les puede achacar a los catalanes cómo lo están haciendo; con sentido común, con ganas pero con respeto, sin violencias. Catalunya lleva años, decenas de años, forjando su propio Estado, cimentando su futuro, "apoquitapoco", como decimos en Andalucía, convenciendo más que venciendo. Gritando, quejándose, pidiendo, exigiendo,... en ningún caso matando personas, sean de la ideología que sean, ni fomentando la violencia. Aunque les queda en su pasivo la presión social sobre los que comparten con ellos lugar, y sin embargo no sus ideas. Supongo que eso queda sobre esa línea roja de la que últimamente hablan algunos políticos.


LAS CONSECUENCIAS

Me pregunto: ¿Alguien ha explicado con sinceridad a los catalanes lo que ocurriría si se confirmara la independencia de Catalunya?

Permítanme que les diga que lo dudo.

Leí no hace mucho un artículo en ABC sobre las consecuencias de una proclamación de independencia en Catalunya, tanto para los catalanes como para el resto de los españoles. Desgraciadamente lo he estado buscando y no lo encuentro, por lo que no puedo poneros el link. Sin embargo, algo se me ha quedado, claro que, viniendo del medio del que viene, a lo mejor no es tanto como ahí predicen. Aún así, sí que hay cosas que pueden tener cierto sentido.


Suelen los catalanes pensar, o al menos así me llega la sensación, que esto es solo poner una frontera entre Catalunya y el resto de España y se acabó, pero hay consecuencias que habría que analizar antes de que eso ocurra, porque  pueden no estar en la agenda.

1.- ¿Qué pensaría el resto de Europa de una segregación como esta? Yo creo que no les gustaría nada en absoluto, teniendo en cuenta que España ya está debilitada económicamente, y apartar a una parte importantísima de su población sería una piedra más en el camino. La independencia de Catalunya debilitaría aún más al resto de España y a los propios catalanes.

2.- ¿Admitiría la Unión Europea el ingreso de Catalunya en la comunidad así como en el grupo del Euro? A mi, personalmente, me surgen serias dudas. Analicemos: Un país nuevo, con todo lo que conlleva la creación de un nuevo Estado, con los antecedentes de solicitud de ayuda financiera al Estado español, con un déficit enorme y una crisis a nivel mundial que precisamente no ayuda... Ummm... No sé, no sé...Me temo que la mayoría de catalanes piensan que esto está hecho, y que la independencia no estaría reñida con su pertenencia a la UE y a la zona Euro. Quizás estén obviando que existen unas exigencias de convergencia que, actualmente, Catalunya no cumple. Que nadie se olvide que quienes realmente gobiernan los Estados son los banqueros, las multinacionales y los ricos. Habría que preguntarles, porque a ellos "se la suda" las nacionalidades y sentimientos...

3.- En caso de que a Catalunya se le admita en el grupo europeo: ¿convendría a los catalanes? ¿Qué esfuerzos les obligarían a hacer los alemanes y franceses para llegar a converger? Supongo que los mismos que al resto de España, y algo más. ¿Hay antecedentes? ¿Sería el co-pago suficiente o las reducciones en sanidad, educación y asistencia social? ¿Merecería la pena por una bandera y un sentimiento nacionalista colorista y folklórico? ¿Estarían dispuestos los catalanes a ajustarse más el cinturón?


4.- En caso de que a Catalunya NO se le admita en Europa, ¿estaría el nuevo Estado preparado para emitir moneda (creo que se le quiere llamar Cat) que nacería eminentemente devaluada, rodeada de una moneda más fuerte y sin más futuro que la exportación? ¿Sería la nueva Catalunya capaz de importar material necesario para el funcionamiento de su país a pesar de esa devaluación? ¿Entenderían los catalanes la huida de empresas al resto de Europa para evitar esa diferencia de valor entre monedas? ¿Todo por la patria? ¿Una nueva autarquía? Ya en los años 40 del siglo XX se siguió esa política y a algunos "se les doblaba el pescuezo" por el hambre.

5.- Estamos en momentos de crisis, de recortes, de destrucción del estado de bienestar a costa de los ciudadanos de a pie. Un nuevo Estado requiere de nuevas infraestructuras políticas, sociales, judiciales. Habría que crear un nuevo funcionariado en Asuntos Exteriores, en Seguridad (ejército), comprar armas como siempre a priori innecesarias pero al orden del día, nueva policía, más amplia, Ministerio del Interior, evidentemente relacionado con lo anterior... ¿Cuánto costaría a los catalanes crear y mantener estas infraestructuras? ¿Estarían sus ricos dispuestos a poner "la pasta" a cambio de nada? ¿Dejarían de llevar sus beneficios a paraísos fiscales en pos de una bandera y un himno? ¿Soportaría el pueblo catalán una traición tal?



6.- Todos sabemos quiénes son los que gobiernan el mundo; eso que llaman vulgarmente "los mercados", a quienes, no sé por qué, hay que darles confianza. ¿Confianza de qué? ¿Daría confianza a esta gentuza, de billetes de quinientos, un país naciente plagado de deudas y de compromisos nacionalistas poco creíbles por su difícil realización? ¿Tendrían en cuenta los mercados los himnos y las banderas, los sentimientos patrióticos de millones de personas defendiendo un común?... Lo dudo... ¿Retornarían los catalanes ricos sus capitales ocultos tras cuentas corrientes lejanas a su nueva patria naciente para aportar por el bienestar de sus gentes?... Lo dudo... ¿Qué les pedirían a cambio?

LOS MEDIOS

No es nueva la técnica, ni mucho menos. Es por eso por lo que me gusta tanto la Historia, porque no deja de ser una muestra repetitiva de los sentimientos y formas de vida humanos. Siempre dejándose llevar por sus líderes y políticos. Siempre fieles a ideologías a veces contraproducentes a los intereses generales y/o particulares. ¡Por la causa! Ese es el fin, el motivo, el esfuerzo irreprochable e irrenunciable. O conmigo, o sin ti.  Uno para todos y todos para mi, cueste lo que cueste.

A cambio, banderas multicolores, himnos patrióticos que suenan a añoranza, expresiones de boca en boca que exaltan lo inexaltable mientras desde las instituciones se ponen trabas a la enseñanza, al conocimiento, al derecho a ser atendido cuando se necesita, a vivir bajo un techo digno, a levantarse cada día temprano para ir a trabajar, y no a buscar trabajos míseros como mano de obra barata. ¡No importa!... la bandera y el himno ese que suena es como una anestesia duradera que todo lo alivia porque perteneces a una comunidad libre,... ¿libre?... ¿de qué?... ¿por quién?... ¿para qué?



No me deja indiferente ver a líderes de esas ideologías cantando himnos de letras rebuscadas, con sus ojos entornados de hipócrita emoción, con la mano en el pecho donde le late un corazón superfluo, más pendiente de sus intereses que de las de los demás, rodeado de banderas multicolores, dándose un baño de multitud entre la sumisa gente a quienes no hace mucho ha partido en dos con sus imposiciones económicas, quitándoles derechos y libertades, no por ellos, sino por... los mercados... ¡Qué poca vergüenza!

LA SOLUCIÓN (1)

El diálogo.

Solo es posible el diálogo.

No existe más posibilidad que el diálogo. Ese diálogo que el gobierno de España rechaza de pleno, por su propia bandera y su propio himno, por sus propios intereses y sus propias exaltaciones, tan anestésicas como todas. Hay que escuchar al pueblo, y el pueblo catalán ha gritado ¡basta! Es el momento de hablar, de dialogar, de negociar. No vale solo con dar la mano a su representante legítimo. Hay que escucharle quitándose la venda de los ojos. Si hay que cambiar la Constitución (esa Constitución semi-impuesta que nos legaron)... hágase. El pueblo catalán tiene derecho a que se le escuche, como lo tiene el resto de las comunidades de nuestro país. Hable usted con ellos, señor presidente, pues para eso le votó en mayoría el pueblo español, para que gobernase para todos, y si no... váyase.



No se le puede negar todo a quien se representa, guste o no. Tampoco hay que ser magnánimo, sino justo y, sobre todo, valiente. Hay que gobernar para todos, con sentido común... Esto no es fácil ¿nadie se lo dijo?

LA SOLUCIÓN (2)

Realizar una consulta popular mediante referéndum, que nos muestre lo que realmente quiere el pueblo catalán, y si el resultado es por la independencia, preparar desde ya el divorcio con sentido común.

Habría que ajustar cuentas, bien hechas, con consenso, con justicia, sopesando todo, como un finiquito, sin olvidar tiempos pasados ni presentes y preparando un gran futuro.

Una vez llegado el entendimiento, habría que ayudar técnica, económica y administrativamente al nuevo Estado a constituirse como tal, con la experiencia de decenas de años que atesora el Estado español, apoyando en todo momento a quien hasta entonces fuera un hermano más. No concibo una ruptura trágica o dramática con quien ha compartido con nosotros cientos de años de convivencia. Sería una traición a parte de nuestra Historia.



LA SOLUCIÓN (3)

Convertir al Estado español, de una vez ya, en una República Federal, donde las diferentes naciones que la componen aporten con normalidad y compromiso a la Comunidad general de un Estado abierto, plural y libre, que sea capaz de elegir democráticamente a su Jefe del Estado, que le represente de verdad y se sientan parte de él, dejando aparte sistemas de gobierno obsoletos y retrógrados, heredades y feudalismos.

La pregunta es: ¿estamos preparados para esto?



CONCLUSIÓN

Estoy triste.

Cataluña ha sido siempre uno de mis lugares preferidos de nuestro país. Sus gentes, sus montañas, sus costas, sus costumbres,... Siempre la he considerado parte de mi. La novena provincia andaluza, le hemos llamado, porque son tantos los emigrantes de nuestra tierra que allí fueron a sobrevivir de una forma mejor, lejos de nuestros ecuestres señoritos de chiringuito, copa de fino y sombrero de ala ancha, que aún campean  con prepotencia entre nosotros.



En Cataluña encontraron cobijo, trabajo, techo, pudieron crear una familia, amar aquella tierra regada por la brisa mediterránea, aportando su trabajo y sudor, que en este caso sí dio los frutos que necesitaban. Ni más, ni menos que lo que merecían.

Ahora Cataluña quiere el divorcio con el resto de los españoles, y estoy triste. No es nueva su reivindicación, pero ahora duele más, cuando más nos necesitamos todos. Quizás sea por eso por lo que ahora más lo buscan. Nunca me gustaron las nacionalidades, y nunca me gustarán, porque manejan al pueblo a su antojo por sus intereses particulares a cambio de símbolos y sentimientos no creíbles. Pero el pueblo catalán ha hablado, alto y claro. No nos quieren como hermanos, y se quieren ir.


Solo queda respetarlos, y ayudarles en la ardua tarea que les queda por delante.


Es el momento.
Adeu.

P.D. Espero que nadie se sienta herido por mis comentarios. Es lo que pienso, y así lo he intentado transmitir.


viernes, 14 de septiembre de 2012

Días de escuela


Ahora que se están reanudando las clases en los colegios y en los institutos, quiero desde mi ventana al universo homenajear de alguna manera a aquellos que componen el mundo de la Educación; profesor@s, alumn@s, directiv@s, secretari@s, porter@s, limpiador@s,... y todo aquel que vive de y para la educación de nuestros hijos y nietos, que cada día se encuentran en un aula con olor a lápices, gomas y papel, que se esmeran en enseñar valores plurales y de respeto a los demás, que se muestran deseosos, aunque a veces no lo parezca, de aprender y de asumir. A todos los que conforman este mundillo tan peculiar tan poco valorado a veces, pero tan importante que sin ellos todo funcionaría de una manera tan distinta que ni siquiera nos podemos hacer una idea, aunque muchos, y quizás precisamente por eso, no lo quieran ver así y prefieran recuperar tiempos pasados, cuando lo importante era seguir unas pautas y unas ideologías imperantes, y no el desarrollo de la persona como tal, con sus inquietudes, sus deseos, sus miedos y sus ilusiones.

Y precisamente es en el pasado donde podemos encontrar las diferencias con nuestra sociedad actual, más plural y más abierta, y por lo tanto, más efectiva. Es por eso por lo que hoy os voy a poner la letra de una de las canciones que tarareaba yo cuando era un jovencito, y aún hoy lo hago, y que me ayudó, en parte, a comprender la importancia de la Educación de nuestra juventud, esa Educación hoy cuestionada por asuntos tan baladíes como el económico, con déficits públicos de no sé qué, y primas de riesgo acechando, cuando todos sabemos qué es lo verdaderamente importante.

Se trata del tema "Días de Escuela" (1978) de la banda madrileña Asfalto, que, aunque suavemente, nos muestra el tipo de Educación que algunos parecen pretender recuperar para nuestro país con más prisas que pausas y con más decretos reales que sentido común.

Quiero dedicar este tema musical, como en la radio, a aquellos vosotros que entre 1960 y 1970 teníais entre 5 y 15 años, porque aunque no lo supierais entonces, aquello que fue futuro hoy es presente, a pesar de todo, y aquellas ilusiones y ganas de cambio que tuvisteis las convertisteis en realidad, con vuestro tesón, para disfrute de los que llegamos después. Esas mismas ilusiones que hoy nos quieren robar a golpe de recortes en pos del euro. Gracias por conseguirlo.

La letra dice así:

Bien abrigado llegaba al colegio.
1960; hace poco tiempo.


Formados frente a una cruz y a "ciertos retratos"


Entre bostezo y bostezo, gloriosos himnos pesados


Despertamos en pupitres de dos en dos


Aún recuerdo el estrecho bigote de Don Ramón.


Y la estufa de carbón frente al profesor
La dichosa estufa que no calienta ni a Dios


Suena el timbre... ¡al fin!
Bocadillo, recreo; ¡evasión!


Una tortura más antes del juego
La leche en polvo y el queso americano


Sales tú y el gordo después
Te cambio los cromos, te juego al tacón
Sales tú, la ligo yo
Apuremos el tiempo que ya nos meten dentro...


Dos horas de catecismo y en mayo la Comunión


La letra con sangre entra: ¡otro capón!


Tarea para mañana y puesto el abrigo
Otra "copla" a los del cuadro y hasta mañana Don Ramón.

Y ahora tú ¿qué pensarás?
Si cuanto más me oprimían, más amé la Libertad.
Y es a ti a quien canto hoy


Enseña a tu hijo...
Ohh enseña a tu hijo a amar... la Libertad!!

Quien quiera escucharla íntegra, que pinche aquí: http://www.goear.com/listen/77c8f75/dias-de-escuela-asfalto

Por una Educación pública, gratuita, de calidad y laica. De TODOS y para TODOS.

viernes, 24 de agosto de 2012

La elegancia de Florencia

Entrada al Palacio Vecchio, con la copia del David de Miguel Ángel  y  Hércules y Caco (Bandinelli)
Si Venecia es la originalidad y el estilismo, y Roma la espectacularidad y monumentalidad, Florencia es, sin duda, la elegancia y el buen gusto. Una ciudad cuyo nombre se relaciona con las flores no podía estar "vestida" de otro modo, y así parecen haberlo entendido quienes la habitaron desde la época etrusca hasta nuestros días.

Comienzo aquí mi tercera (y aún no sé si última) entrega de mi viaje a Italia de este mes de agosto, rindiendo homenaje a una ciudad con un decorado renacentista que abruma y que guarda celosamente grandes obras del arte universal: Florencia.



Botticelli, Donatello, Miguel Ángel, Bruneleschi, Della Francesca, Da Vinci, Giambologna, Bramante, Lippi, Sansovino, Ricci, Giotto, Rafael, Della Porta, Giovannozzi, Pollaiolo,... grandes artistas que han dejado sus obras repartidas por las calles y plazas de la ciudad, y por los interiores de iglesias y palacios, hoy felizmente visitables, eso sí, a cambio de "unos" euros y alguna que otra cola de espera. También pensadores y escritores como Boccaccio, Galileo, Dante o Maquiavelo tienen su hueco en esta ciudad que rezuma cultura por los cuatro costados. Algunos de estos personajes han querido quedarse en ella para siempre y hoy duermen dentro de la Iglesia de la Santa Croce, con su pijama pétreo.

Nave principal de la iglesia de la Santa Cruz.
Pero quiero insistir en lo que más me ha llamado la atención: su elegancia, buen gusto y renacimiento puro, tanto del trazado de sus calles como de los edificios que la componen. Es decir, el urbanismo exterior de un casco histórico que, salvo algunas vías entre  los puentes Viejo y de la Trinidad, suelen ser calles no demasiado estrechas ni cortas, que permiten una visión del caserío que se asoma mostrando composiciones de fachadas ordenadas bajo las premisas de la arquitectura clásica, simétricas, compuestas por pilastras, ventanas con frontón, molduras y medallones. Plazas compuestas por logias, columnatas que soportan sencillas bóvedas de cañón y que asoman al exterior mediante arcos de medio punto con casetones decorativos y grutescos alusivos, como en la Plaza de la Annunziata.


Desde la Plaza de la Señoría, dirección al sur, hacia el río Arno, se pasa por una calle donde la Galería de los Uffizi, repleta en su interior de obras de arte, ofrece una fachada a ambos lados a modo de pasadizo que resulta tremenda a la vista con sus columnas de orden toscano sosteniendo la armónica fachada, rematada con un arco que sirve de puente entre ambas aceras, y que da acceso a la ribera florentina. Una obra maestra del nuevo estilo artístico surgido en esta ciudad.

Palacio de los Uffizi, pasadizo entre fachadas.
Pero no solo del Renacimiento se nutre Florencia. Ya anteriormente, y con un aspecto más medieval, se encuentra a pocos pasos el Palacio Vecchio, sede de la República Florentina en el siglo XV, y posteriormente palacio ducal. Su aspecto de fortaleza nos retrotrae a momentos donde era importante estar "al loro" de lo que se acercase, y preparado para su defensa. Por algo sería.

Palacio Vecchio (S.XIII-XIV)
La torre, llamada de Arnolfo por haber sido ordenada a construir por Arnolfo di Cambio, tiene sobre su coronamiento una estancia desde donde se observa la ciudad en sus cuatro lados. Eso sí, para llegar allí hay que subir cuatrocientos-y-pico escalones por una escalera que a veces se estrecha tanto que dos personas no pueden pasar sin tener que pegarse a la pared, y a la escasez de oxígeno por el propio esfuerzo, se une el olor humano del sudor propio y del japonés ese que esta mañana olvidó ponerse el desodorante correspondiente, o simplemente cambiarse a tiempo los calcetines.

Bueno, uno siempre llega a la más alta torre del más alto castillo, y desde allí vislumbra las mejores imágenes del lugar que se visita (hay que ver la manía que tiene la gente de "montarse" en los monumentos, cuando en la mayoría de los casos están hechos para ser vistos desde abajo: en fin, ¡cualquiera decía que no a mi hijo!)

Vistas de la Catedral y su entorno desde la torre del Palacio Vecchio.
Palacio Bargello y Sinagoga (al fondo) y su entorno, desde el Palacio Vecchio.
Después de semejante esfuerzo, conviene refrescarse en las aguas del Arno, aunque solo sea desde su orilla, observando el Puente Vecchio (Puente Viejo), donde se "cuelgan" diminutas tiendas que un día fueron carnicerías y pescaderías, pero que la cercanía del Palacio Pitti (que fue sede real) hizo que las convirtieran en joyerías, para evitar el olor que molestaba "A Sus Majestades" Mira tú por dónde...

Ponte Vecchio (Puente Viejo) y sus joyerías "colgantes"
No me apetece poner fotos de esas joyerías que ocupan el puente, ni de los turistas, haciéndose fotos "de glamour" junto a sus escaparates, pero sí les voy a ofrecer una imagen del Puente de la Trinitá desde uno de estos balcones.

Puente de la Trinitá, visto desde al Puente Vecchio
No lejos de allí se llega al Palacio Pitti, lugar donde se guardan grandes obras de arte, y casa que fuera de nobles, reyes y demás... ¿?... no me sale la palabra... Lo primero que llama la atención es su fachada, de grandes dimensiones, de grandes piedras, y de grandes extensiones. Esto sí que es una plaza dura, sin un arbolito o brizna de césped donde refrescar los pies... y a cuarenta grados (luego nos quejamos en Córdoba)

Plaza del Palacio Pitti... Ni un árbol, ni una flor,... y 40º C.
Dentro de él, después de pasar salas y salas hermosísimas y repletas de obras de arte, se llega a un jardín de estilo italiano, que más que refrescar, era lugar donde las chicharras chillaban hasta reventar. Bueno, las vistas, tanto del jardín como de la ciudad, merecen la pena, y con agua todo se alivia.

Jardines del Palacio Pitti
Vistas de la ciudad de Florencia desde los jardines del Palacio Pitti.
Por cierto, que las chicharras cantan distinto a las de aquí: será por lo de la ópera... :))

He dejado para el final la catedral de la ciudad, denominada Santa María del Fiore (de las Flores) Un hermoso nombre para un hermoso lugar. Una construcción del siglo XIV, con un interior muy austero, pero una cúpula que la ha hecho famosa (realizada por Brunelleschi), y una fachada forrada de mármoles de color blanco, verde y rosa, que han marcado tendencia en la ciudad en otras iglesias. Su visión es espectacular al atardecer...

Santa María di Fiori al atardecer
...y por la mañana...

Santa María di Fiori por la mañana.
... la visión de su cúpula desde su campanario (separado del templo por una calle), y que costó otros cuatrocientos-y-pico escalones, es impresionante...

Cúpula de la catedral desde el campanario.
...y frente a su fachada principal, el Baptisterio le hace competencia...

Baptisterio, frente a la fachada principal de la catedral.
La mole que compone el conjunto carece de adjetivos... ¡Qué pena que las fotos tengan unos límites!

Conjunto catedralicio al atardecer.
Es posible que quienes hayan seguido mis entradas anteriores sobre Venecia y Roma, hayan notado que en esta haya puesto más fotos y videos que en las antes dichas. Es posible, sí,... porque personalmente esta ciudad me ha recordado más a la mía; Córdoba. Y ustedes se preguntarán ¿por qué? si no se parecen. Pues se equivocan. Florencia está rodeada de una sierra de monte bajo mediterráneo, como Córdoba. A Florencia le abraza un río de colores parecidos, como a Córdoba. Florencia fue la ciudad más importante de la Península Itálica en el siglo XV, como Córdoba durante los siglos medievales en la Ibérica. En Florencia surgió el arte del Renacimiento, y en Córdoba hubo un Renacimiento cultural en el siglo X, y nació el arte andalusí. Si Florencia tiene calles y plazas anchas, Córdoba las tiene estrechas y de fachadas sencillas. El florentino tiene un carácter muy parecido al cordobés; indolente, alejado de chulerías y prepotencias romanas y de malafollás venecianas. La única diferencia es que Florencia mantiene muchas de sus obras de arte para mostrarlas al mundo, y a Córdoba se las quitaron; ¿quiénes y cuándo?, no lo voy a decir.

Me gusta la elegante Florencia porque me siento como en casa.




martes, 21 de agosto de 2012

Venecia, ¡una ciudad sin ruedas!

Gran Canal de Venecia
¿Conocen ustedes alguna ciudad en la que los peatones no crucen las calles por lugares distintos a los pasos peatonales? ¿Conocen ustedes alguna ciudad donde los semáforos no existen? ¿Conocen ustedes alguna ciudad donde los vehículos con ruedas no se vean por ningún sitio? ¿Conocen ustedes alguna ciudad donde el primer paso que das saliendo del portal de tu casa es imposible darlo, salvo con el equipo o el medio de transporte adecuado?

Yo sí; se llama Venecia, al norte de Italia, en el Veneto, y además de esto, que es posible que ocurra en otras ciudades del mundo, esta ciudad reúne en su caserío la hermosura del renacimiento y del diseño italiano, por lo que la hace especialmente especial. Su originalidad (al menos su casco histórico) es abrumadora, y es uno de esos lugares y paisajes que uno no termina de hartarse de mirar y observar.

Gran Canal de Venecia. La gran avenida de la ciudad.
Las respuestas a las preguntas del principio de mi entrada son muy simples: Los peatones pasan todos por los pasos peatonales porque allí no hay líneas de cebra pintadas en el asfalto, sino puentes, así que, o pasas por ellos o te vas al agua; los semáforos no existen porque las reglas que priman son las de la mar, o sea, el sentido común; los vehículos con ruedas no tienen sentido en una ciudad donde los puentes que cruzan las calles están formados por escaleras (malamente diseñados para personas con discapacidad móvil); y por último, muchas de las casas y palacios se asoman a los canales sin más piso fijo que el agua verdosa, y no muy limpia, que ocupa los viales y calles... si es que se pueden llamar así, por lo tanto, no se te ocurra salir de casa con los ojos pegados aún porque ese primer paso, o lo das en una barquita, o te despiertan de repente.

Una de las calles de Venecia.
Los autobuses de línea... bueno, más bien habría que decir los barcos de línea, o vaporetos, que también les llaman, tienen sus paradas flotantes a lo largo del Gran Canal, una ancha avenida (¡qué gran nombre, en este caso!) que vertebra la ciudad de norte a sur formando una "ese" invertida. Estos transportes públicos no solo son disfrutados por los miles de turistas que ocupan la ciudad, sino también por los propios venecianos, que los usan para desplazarse por una ciudad "complicada" para ir a sus puestos de trabajo, al centro de salud, al ministerio,... Aproximadamente una veintena de paradas separan la Piazzale di Roma y la Piazza di San Marco, e incluso van a las islas que rodean a la hermosa ciudad romántica.

"Parada flotante del autobús" de Ca'Doro
Pero no solo el vaporeto, o "autobús flotante", sino también ambulancias, policía, bomberos, taxis, furgonetas (?) de reparto,... hasta los típicos coches de caballos que existen en todas las ciudades son diferentes. Aquí el coche de caballos lo convertimos en... ¡góndolas!

Gondolero sacándole la pasta a unos turistas.
Como la ciudad está llena de ellos, salvo que te sobre la pasta, lo mejor es no montarse y ver las góndolas desde fuera (habitualmente montados los japoneses), porque la "multa" supone 120 Euros, y eso lo va a pagar su puñet... madre!. Además, si te cantan, tienes que darle más... ¡Pues que se vaya a la ópera!

Cosas del turistismo.

El mismo gondolero "haciendo el agosto".
Venecia está plagada de callejuelas estrechas que te retrotraen a momentos históricos de duques, hambruna, condes, epidemias, papas, control religioso, prepotencia aristocrática, lucha por sobrevivir... Pero sobre todo, hoy en mi entrada (próximamente os ofreceré otros referentes artísticos) quiero sobresaltar su carácter original de una ciudad que reposa sobre parte del mar, y que le puede. Venecia tiene los lustros contados porque la fuerza de la Naturaleza es superior, siempre, a la fuerza del ser humano. Y llegará el momento en que no habrá góndola lo suficientemente decorada para compensar la pérdida de su caserío.

Venecia: góndola turística y edificio que se hunde
Una ciudad de ensueño, una ciudad de imágenes inolvidables, una ciudad original y distinta. Visiten en cuanto puedan una ciudad donde la humedad se hace presente y donde las fotos que hagan, y los vídeos que tomen, jamás les resultarán satisfactorios, porque los sonidos, olores y sensaciones nunca son captables.

¿Y si esta ciudad tuviera asfalto en vez de agua? ¿Sería igual?