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sábado, 23 de mayo de 2015

Patios de Córdoba, la fiesta que nunca debió dejar de ser

Calle del Trueque, nº 4. Patio fuera de concurso, próximo Museo de los Patios Cordobeses.
Aunque en mi juventud sí, no retengo en mi memoria especiales recuerdos infantiles de nuestras visitas familiares a los patios cordobeses por mayo, quizás porque los patios que más nos importaran entonces fueran los que teníamos para nuestro solaz y uso en la casa de "los muchos" del número 24, de la Calle de Mucho Trigo, de esta mi ciudad.

El patio chico, más cercano a mi casa, era recoleto, diminuto, blanco e inmaculado, salvo en sus bajos, donde la verdina del invierno se agarraba dibujando formas amorfas que avivaban la imaginación de los más pequeños, rasgando las varias capas de cal rebajada que cada año por la temprana primavera los vecinos se organizaban para repasar bien, con Antonio Molina o Lola Flores como sonido ambiente, y el olor a guiso de legumbres que inundaba exteriores e interiores.

Ni una sola maceta se asomaba desde las paredes. Sin embargo, macetones anchos con mantillo húmedo, sí que formaban casi marcialmente en los laterales de los paramentos, ya fuera en los pasillos o en el propio patio. Ficus, helechos, yerbabuena, durillo de la sierra o madreselva trepadora, campaban a sus anchas por nuestros alrededores, sin más necesidad que la tierra y la conveniente humedad.

El patio grande sí que mostraba orgulloso colores con la pared encalada de fondo: el rojo, el amarillo, el morado, el fucsia, el verde de la hoja y el tallo, se recortaban con la luz solar refulgiendo intensamente, y dando fuerza al recinto, que parecía más cercano y acogedor que nunca. Desde los lavaderos hasta el pórtico, y desde las escaleras a la parte de arriba hasta las letrinas, todo era fulgor de luz y colores, aunque sin excesos, con lo justo. Una magnífica plaza donde jugar al toro, sin duda.

Durante muchos años, la fiesta de los patios ha sido la más popular y entrañable de esta ciudad, donde el festivo mayo comienza en abril y finaliza en junio. Independientemente del folklorismo institucionalizado, que en los años 20 del siglo XX promueve y asume el Ayuntamiento, la peculiaridad de esta celebración es que nace desde el pueblo, mucho antes del control estatal, como una especie de competición entre vecinos que acaba en fiesta, compartiendo y entablando relaciones entre personas. Esa es la esencia de la fiesta de los patios cordobeses, la que nunca se debería de perder, la que nunca debió dejar de ser.

1933

Este año, después de cuatro de ellos ausentes de sus recintos por culpa de la injusta turistización (o venta de nuestro patrimonio a la hostelería) de una fiesta tan del pueblo, hemos vuelto a intentar recuperar el disfrute que supone la visita de estos vergeles intramuros que se reparten por el casco viejo de esta milenaria y multicultural ciudad.

Para reducir colapsos innecesarios que mi cerebro no es capaz de relacionar con esta fiesta, hemos decidido evitar los lugares donde las agencias turísticas sueltan a la mayoría de sus clientes, y nos hemos explayado por una zona más alejada, dentro de este enorme casco histórico cordobés, con calles tranquilas e igualmente hermosas, y ambiente sencillo. La barriada de La Magdalena y Regina nos ha ofrecido lo que buscábamos, y allí nos hemos plantado, esperando un feliz reencuentro.

Desde la medieval iglesia de la Magdalena, hemos comenzado la ruta por la calle de Isabel II, donde hemos encontrado dos patios. Debo decir que me ha resultado chocante el tener que retirar tickets (gratuitos) por internet para acceder a los patios, quizás porque se sale de lo que realmente se espera de la relación con la fiesta en sí, pero he de reconocer que la organización ha sido correcta, al menos en esta zona no tan saturada, y los voluntarios han estado a una gran altura humana, con simpatía, ofrecimiento y generosidad. Una vez más, las personas.

En el número 25 de la calle Isabel II, un grupo de japonesas se han deleitado haciéndose fotos en este hermoso patio donde el frescor de sus plantas ha sido imposible meter dentro de la instantánea, por muy digital que ella fuera. A destacar el aroma, la temperatura conseguida y el macetón central con una yuca joven.

Calle Isabel II, 25
Calle abajo (o calle arriba; a saber en esta Córdoba la llana), el "Patio al-Yumn", así llamado por sus dueños, saca los colores almagra de sus marcos de ventanas y puertas a la encalada fachada de dos plantas, y ofrece orgulloso en su interior unos restos cerámicos de épocas pasadas enmarcados en pilastras y arco de medio punto, en una fuente de chorro alegre. En su pórtico se ven unos antiguos capiteles de los que resalta uno de nido de avispa, como los de Madinat al-Zahra.

Calle Isabel II, 1
La calle Isabel II desemboca en el remanso de la Plaza de Regina, un lugar donde el sonido de la fuente y los restos (hoy en restauración) de la iglesia conventual de Regina Coeli, dan al conjunto una peculiaridad poco conocida entre sus ciudadanos. Es un lugar que invita a sentarse y a... escuchar.

Plaza de Regina
Desde aquí a la Plaza de las Tazas solo hay un tiro de piedra, si es que ese tiro de piedra pudiera quebrarse tanto como lo hacen las calles de esta ciudad. Primero a la derecha y después a la izquierda, desde el rincón de la plaza de Regina, y llegas a la de las Tazas, donde un patio de esos que albergan a "los muchos" se autoproclama rey del espacio, un espacio hecho por los vecinos para los vecinos, que han creado un vergel interior con unas plusvalías incalculables.

Plaza de las Tazas, 11
De vuelta a la Plaza de Regina retomamos la ruta por la calle de la Encarnación Agustina y calle del Duque de la Victoria, donde aún se mantiene en parte su palacio (el del duque, digo) hoy casa para nuestros mayores. El patio del número 3 es acogedor y sencillo.

Calle Duque de la Victoria, 3
Siguiendo "pa'bajo" (o pa'rriba, en esta Córdoba la llana) giramos a la izquierda en el cruce, en la calle Gutiérrez de los Ríos, o sea, la calle Almonas, de toda la vida... la de Venancio. Pues eso, que en el número 33 está uno de los patios más recoletos de la ruta. Mantiene una piscina en la parte alta y un patinillo de estancia en la baja, todo muy bien adornado y con una variedad importante de plantas. Puertas de madera y macetones bien cuidados. Poco faltó al dueño para ofrecerse a darnos una tirita para el pie de mi hija, que adolecía de falta de protección contra su zapatilla. Ello nos dio la perfecta excusa para entablar esa conversación que nunca debe quedar atrás en esta fiesta tan peculiar. Mi agradecimiento por lo uno, y por lo otro.
Calle Gutiérrez de los Ríos, 33
De vuelta por la calle Almonas, giramos a la izquierda por la de Fernán Pérez de Oliva, donde aún se mantiene, y si Don Rafael Gómez "Sandokán" (enigmático empresario de la construcción, y aún así, o por eso, concejal de este Excelentísimo Ayuntamiento de esta, la nuestra, hasta hoy, 23/05/15) quiere que siga manteniéndose (pues parece ser que lo compró en su día, cuando fardaba de pasta) el Cine de Verano del Coliseo de San Andrés, un antiguo edificio de los años 30, donde mis padres veían películas de las de su época, y hacían planes de futuro.

Cine de Verano Coliseo San Andrés
Al final de la calle de los Villalones asoman sobre los tejados los dos "ojos" de los arcos que forman el ajimez del mirador del Palacio de los Orive, primorosa obra renacentista de la familia de arquitectos de los Hernán Ruíz, "primo-hermano" del salmantino Palacio de Monterrey, aunque con dimensiones muy distintas.

Calle de los Villalones, con el Palacio de Orive al fondo.
Bien merece la pena echar un vistazo a su elegante fachada antes de entrar en su patio, fuera del concurso, pero preparado para poder descansar adecuadamente después de unas horas de "andurreo" por la ciudad.

Fachada principal del Palacio de los Orive (siglo XVI)
Patio de descanso del Palacio Orive, aún vacío.
Dejando atrás el Palacio de los Orive, saltamos a la calle de San Pablo, la antigua Vía Augusta que nos conectaba con Roma, y quebrando a la izquierda primero y a la derecha después, nos encontramos con la pared del convento de Santa Marta, ese gran desconocido por la mayoría de cordobeses, debido a que sus inquilinas son de clausura, y solo lo abren de vez en vez.

Pared encalada del convento de Santa Marta
Hoy hemos tenido suerte, y lo han abierto, no sé si para aportar algo a la fiesta con su recoleto claustro, o simplemente así me lo quiero creer yo. El caso es que hemos aprovechado para deleitarnos con otra hermosa fachada renacentista, también de los Hernán Ruíz, y respirar el aroma de los naranjos del patio.

Patio del convento de Santa Marta y portada de la iglesia, del siglo XVI.
La tranquilidad y el sosiego de la mañana primaveral solo es roto por el sonido de nuestros pasos sobre el pavimento de bolo cordobés, y los pistones quemando gasolina del buga de ese vecino que aún le tienen permitido llegar hasta su casa. Bueno sí: también el del retumbar de la voz del voluntario del patio del número 4 de la calle Conde de Arenales, que con el máximo de simpatía, y al mismo tiempo de rigor, hace saber al turisteo de turno que el patio no es lo suficientemente grande para todos, y que para disfrutarlo hay que hacer una pequeña parada. Su trabajo nos permite ver convenientemente el patio, pues de otro modo no habría sido posible.

El azulejo bien cuidado, y la combinación entre verdes y diferentes tonos rosados son de un acierto total. Un patio pequeñito, pero al mismo tiempo con grandes cualidades. Me ha gustado mucho.

Calle Conde de Arenales, 4.
Volviendo sobre nuestros pasos, nos adentramos en otra de esas discretas calles que pocos turistas recorren salvo en estas fechas, y que nos dan alegrías a la vista, a los aromas, e incluso a los sonidos, quizás más por la falta de estos últimos.

Sin saberlo de antemano, nos hemos encontrado que el patio ganador de este año ha sido este que hemos encontrado en la calle de Pedro Fernández, y donde hemos visto a su dueña, pletórica de alegría por su trabajo, organizando al personal que se empezaba a atascar en la puerta, creando un recorrido interno para un mejor funcionamiento del orden de entrada y salida.

Calle Pedro Fernández, nº 6. Entrada a la casa del patio.

Ha sido, posiblemente, el patio que peor hemos podido disfrutar, pues es entendible que estuviera más colapsado de turistas y paisanos. A destacar en él su variedad floral, y su enorme trabajo, que abarca unos cuantos de años. Merecido, sin duda, un premio a la lealtad con esta ciudad.

Calle Pedro Fernández, nº 6. Primer premio año 2015.
Al salir de este hermoso patio, a la derecha, bajando (o quizás subiendo, en esta llana ciudad), se encuentra uno con una de esas calles que agradece no esté en los circuitos de turistas que todo lo invaden, y todo lo globalizan. De la calle Cidros no destaca su histórico caserío, pues muy posiblemente no queden ya casas de siglos pasados, con portadas "nobles" con leyendas aterradoras, ni famosos vecinos en las artes o en las guerras, que la destaquen entre las demás. Su subsuelo posiblemente mantendrá grandes historias por descubrir, pero pasarán decenas de años hasta saber. Mas al pasar por ella, la luz, el color, el aroma, y la discreción, la hacen especial. En esa discreción está su mayor valor.

Calle Cidros
Una vez desembocados en el Realejo, llamado así por ser el lugar donde el rey castellano Fernando III "Cortacabezas" (santo, según la Iglesia Católica) colocó su campamento en el sitio a la ciudad en 1236, aún ya estando dentro de ella, nos desviamos por la primigenia Vía Augusta (después esta la cambiaron por la actual Santa María de Gracia), metiéndonos por la calle Abéjar, y dos calles más para adelante, a la izquierda, la calle Pedro Verdugo guarda en su número 8 un patio muy recoleto, discreto y coqueto. Un mini-patio muy peculiar. Espero que hayan recogido su correspondiente subvención, diploma y demás, pues de todo habrá de haber en "las viñas del Señor". ¡Ánimo!

Calle Pedro Verdugo, nº 8.
En la Plaza del Manzano nos abraza el sol de la una. Ese que en Córdoba se vuelve ardoroso. Camino del último patio en concurso de la ruta elegida, una callejuela sin nombre te lleva hasta el portón de una hermandad de Semana Santa, casi sin remedio.

Calleja entre Plaza del Manzano y Calle Escañuela
En la calle de la Escañuela, donde hace siglos se hacinaban los pobres del barrio de San Lorenzo; donde se abría en la muralla un portillo que servía para extraperlar artículos necesarios sin necesidad de pasar por las aduanas de las puertas medievales; por donde se escapaban los arroyos de San Lorenzo y de San Andrés arrastrando tras de sí inmundicias y ratas,... Allí, en ese espacio, se encuentra un lugar que, ora es cruz de mayo, ora es patio, y siempre es lugar de encuentro de personas que sienten la necesidad de ser solidarios con la injusticia social que el mundo lleva a cabo en la población saharaui, bajo el auspicio de leyes internacionales incomprensibles que provocan el sufrimiento de los más débiles.

Allí tiene su sede la Asociación de Amigos de los Niños Saharauis, que promueve la relación de esos niños con familias de España.

Su patio (y su cruz de mayo) la recuerdo desde hace muchos años, y ahí siguen, aportando con ilusión su solidaridad con los más desfavorecidos, y a la ciudad su estética. Han pasado los años, y sus integrantes ya peinan canas, sus barrigas se han hecho bajas, usan gafas y las arrugas roturan sus caras, pero su ilusión es exactamente la misma. El último patio de nuestra ruta tiene, afortunadamente, un sentimiento humano que lo convierte en el mejor de ellos.

Calle Escañuela, 3. Asociación Amigos de los Niños Saharauis.
A tiro de piedra de la puerta de este patio, la mole de la iglesia de San Lorenzo, posiblemente la iglesia medieval de más valor arquitectónico de Córdoba, alza su torreón renacentista sobre el primer cuerpo del alminar de la mezquita de al-Mugira, y su torreón culmina la obra gótico-renacentista de la época.

Iglesia de San Lorenzo desde la calle Escañuela
Por la calle de María Auxiliadora los coches tienen más prioridad, y las aceras son más un refugio que un lugar de paso. A la izquierda, dirección al Alpargate, en la calle del Trueque, se abre la puerta de la casa número 4 (el patio de Carmela), un patio que durante muchos años fue parte del concurso pero que la muerte de sus dueños ha hecho que el Ayuntamiento se haga cargo del edificio, lo haya restaurado y lo prepare para ser sede del Museo de Interpretación de los Patios Cordobeses, algo que no me parece mal, si no cae en el folklorismo fácil, y resalta los valores de relaciones personales que implica la fiesta desde su inicio. Estaremos atentos.

Calle del Trueque, nº 4
La hora de "los molletes" ha llegado, y no hay bicho viviente que no tenga "gazuza" y al que el estómago no le haga "chiribiquis", así que, no lejos de aquí, afortunadamente, encontramos un lugar histórico en el que te dan bien de comer, a un precio... en fin,... a un precio. Y un rápido servicio.

Taberna de la Sociedad de Plateros
Berenjenas, calamares, chanquetes, bacalao, boquerones,...

La Plaza del Alpargate, no lejos de allí, enseña su fuente recién restaurada como parte de lo que fuera la Puerta de Plasencia.

Plaza del Alpargate, con su fuente barroca y la iglesia de los Padres de Gracia (Rescatado)
La fiesta de los Patios de Córdoba ha tenido durante muchos años esa propia identidad que la ha diferenciado del resto de celebraciones que nos rodean: semanas santas grandilocuentes, ferias de casetas cerradas al público general, mascletás que no se soportan ni ellas mismas, sanfermines con calles llenas de vómitos y tetas color rioja... Si vamos a convertir nuestra fiesta popular en algo turistizado de tal forma que no la pueda disfrutar el pueblo que la creó, yo no participo.

Quiero que la fiesta de los Patios de Córdoba vuelva a ser la fiesta que nunca debió dejar de ser.

Supongo que ya es demasiado tarde.

Supongo que lo que yo quiera a nadie le importará ya.

Supongo que todo está perdido.

Feliz Flamenquín.

Detalle patio calle Pedro Fernández, nº 6. Ganador concurso 2015

viernes, 24 de mayo de 2013

Mayo de Córdoba, ¿festividad popular?

Abanico de Feria, con la forma del recinto ferial de El Arenal.
Reconozco que estoy siendo cansino en mis entradas anteriores del blog cuando reitero la potestad de las decisiones de la forma de vida del pueblo, que es siempre del pueblo. Pero es que es tan flagrante su al parecer desconocimiento que duele, porque pocos son los que lo entienden, no ya la desclase política y sus gestores, a los que desgraciadamente se les nota solo ir a "lo suyo", sino incluso por el propio pueblo, que parece adormecido por su propio opio anestesiante, auto-desconsiderándose, auto-limitándose, olvidando su poder y su derecho.

Hoy voy a dejar aparte la defensa de esos derechos básicos que nadie debería tener que plantearse defender, como la alimentación, la vivienda,... ¿para qué seguir? Hoy me voy a limitar a momentos tan banales y al mismo tiempo tan cercanos, como son las celebraciones populares, parte de la idiosincrasia de una comunidad, y que están siendo robadas por la desclase política para seguir controlando los pensamientos de los que les pagan con un fin, al menos, dudoso (quiero ser condescendiente) a pesar de que todos sabemos cuál es la meta a conseguir: la poltrona.

Sí.

Pararse a pensar en estas minucias con la que está cayendo puede (y casi debe) resultar chocante. Millones de españoles sufriendo la injusticia del despotismo más déspota desde los tiempos feudales, y al administrador de este blog se le ocurre solo hablar de las fiestas de su pueblo.

- Pero, es que no dejan de ser un ejemplo de la manipulación y de la falta de cercanía entre los ciudadanos y sus gestores -dijo el administrador con cara de angustia y sentimiento de culpa.

- Sí, pero ¿a quién le importa lo que pase con las fiestas locales de cualquier sitio, si al final nadie podrá ir a ellas porque estarán esclavizados para conseguir la confianza de los mercados? -soltó aquella voz consciente.

- A pesar de todo, voy a seguir.

- Allá tú.

Porque sí, efectivamente, todo está manipulado. Todo está basado en lo mismo: la economía de cuanto más mejor, a pesar de que sea peor; lo más rápido posible; vacíate los bolsillos; consume hasta reventar; siéntete bien, aunque sea borracho, y piensa quién te lo ha dado; conviértete, ven con nosotros...

Como he comentado otras veces, el mes de mayo en Córdoba comienza en abril y acaba entrado junio, y aunque nuestros políticos y otras sociedades tradicional-gastro-religiosas se hayan hecho con el copyright, haciendo y deshaciendo, mulgando y promulgando, cambiando identidades, llevando las ascuas a su sardina, recetando rituales místicos, dirigiendo las mentes, e inculcando sus verdades, pese a quien pese, al final la decisión la toma el pueblo.

Hagamos recuento.

ROMERÍA DE SANTO DOMINGO

La Romería de Santo Domingo nace para celebrar los "milagros" del Cristo de San Álvaro de Córdoba. Eminentemente religiosa, nada sería sin los peregrinos que subían Sansueña arriba hasta el santuario. Una vez soportada la dichosa misa, fino de Montilla-Moriles y perol. Las jiras de Ricardo de Montis.

Romería de Santo Domingo.
Romería de Santo Domingo. Abril 2013
PRIMERO DE MAYO, DÍA DEL TRABAJADOR

Fiesta de los Trabajadores, primero de mayo. Celebración popular en los cinco continentes que... ¡ah!, ¡perdón!, que esto no vale. Que resulta que "la prima de la cuñada de mi primo ha tenido que esperar más de la cuenta para ver la Batalla de las Flores este año porque unos marginados sociales han decidido celebrar la fiesta del trabajo o de yonoséqué antes de la cabalgata, así que hemos tenido que esperar más de hora y media. Figúrate, con los niños muertos de hambre, mi suegra meándose y mi marido diciendo que quería tomarse una cervecita... Vamos, vamos, no sé adónde vamos a parar... ¡vaya país!"

Fiesta Internacional del Primero de Mayo, Día del Trabajador
BATALLA DE LAS FLORES

"Bueno, menos mal que se han ido ya..."

Batalla de las Flores 2013. Más gente que en la manifestación del primero de mayo.
¿A quién se le ha ocurrido celebrar la Batalla de las Flores el día 1 de mayo si siempre se ha celebrado en un domingo de abril? Bueno... seamos condescendientes; seguro que hay un motivo convincente: ¡MANIPULACIÓN!.

ROMERÍA DE LINARES

La romería a la atalaya morisca de Linares, donde se guarda la imagen de la virgen que trajo en su caballo el masacrador rey Fernando III se celebra el primer domingo de mayo. Mientras el Pepe está haciendo el arroz se oye una voz que dice "¡Pepe, que han tocado a misa!", y Pepe responde: "¡Pues tráete el vino para el arroz, que se me ha olvidado en casa!"... ¡Es que el vino del cura es para las hostias!"... "¡La hostia la que te voy a dar si no me lo traes, porque yo no me vuelvo a por el vino!... ¡y dile a tu hijo que se vaya a darle patadas a la pelota a otro sitio porque como me tire el perol lo meto en el arroyo!"

¿Qué sería de la romería de Linares sin el niño jugando a la pelota entre el arroyo y el perol?
Santuario de la Virgen de Linares. Sierra de Córdoba.
El chiquillo de Pepe se secó pronto.
CATA DEL VINO MONTILLA-MORILES

Recientemente (desde 1983) se ha sumado a este colmado mes la denominada Cata del Vino Montilla-Moriles, donde exponen las mejores bodegas cordobesas sus caldos para "degustar". Lo que pasa es que de "degustar" los vinos muchos han pasado a "degustar" sus vómitos. No hay límite. Negocio. Bebe, traga a ser posible, y si eres joven, mejor, así te enganchas antes. ¿Chiringuitos para comer?: dos. ¿Chirignuitos para beber?: treinta y tantos. ¿Resultado?: Embriaguez.

Aún recuerdo aquella primera cata, celebrada en el Paseo de la Victoria, sin vallas, sin entrada ni salida, sin WC, sin tickets de cinco consumiciones que te obligaran a tomarte cinco medios o perdías el dinero, sin copa de regalo con Manolete grabada en ella, sin música flamenca de ambiente. Es cierto que hoy, al menos, está más controlada la entrada a menores y los horarios de emborrachamiento, pero no deja de ser un negocio más. Bebe, bebe, bebe, que se acaba. Ya no dejan entrar la tortilla de patatas hecha en casa, o las gambas compradas en el hiper, o la pata del jamón que algunos se llevaban. Tienes que guardar la cola en los mínimos "changuauchos" de comida que dan lo de siempre, porque lo importante es que te atiborres de vino. Es cierto que, con moderación y buenos amigos, se hace muy ameno, pero ¿y la juventud?

Cata del Vino de Córdoba.
¿Quién mantiene la Cata del Vino Montilla-Moriles en pie todavía desde 1983?: pues el pueblo. A pesar de que lo sigan manteniendo como un negocio antes de como una verdadera cata. En cualquier caso, el pueblo es más sensato de lo que se piensa y acaba dando sentido a las cosas.

CRUCES DE MAYO

Hace mucho que las sacralizaron, pero eso es una historia lejana, y también hace mucho que las convirtieron en un negocio, especialmente para las cofradías y hermandades de la Semana Santa, que aprovechan habitualmente el entorno privilegiado del Casco Histórico de la ciudad para poner un travesaño al erguido falo, fundarlo de flores encarnadas y rodearlo de cuatro macetas de gitanillas. Y a partir de aquí: la barra para vender: Fino, Pale Cream, Cruzcampo, pinchitos, tortilla, choricitos fritos,... La barra es más larga que la Nacional Cuarta, pero la cruz lo mismo se cae con el soplo de una de las tormentas de mayo, que en Córdoba suelen ser fuertes debido a la cercanía de Sierra Morena.

Cruz de Mayo Calahorra. Poca cruz y mucho entorno. La barra a la derecha, no se ve.
Aún quedan cruces de mayo de los barrios, con sus concursos de peroles o carreras de sacos, o la rifa de un jamón, y en la que participan los vecinos con sus macetas y los albañiles del barrio montando el decorado.

Cruz de mayo de Cañero (foto 2010), participativa al cien por cien.
¿Y qué decir de esas cruces de mayo que los niños hacían con cajas de zapatos, e iban a pedir casa por casa para sacar unas monedillas? Ahora las sacan en pasos, con costaleros y capataces ¡arsielo con ella!, je, je... Vaya, parezco a Ricardo de Montis recordando sus momentos de juventud en sus escritos costumbristas.

Cruz de mayo de mi hijo (2006) Ni se le ocurrió salir a pedir monedas... se las di yo.
LOS PATIOS

Se están cargando la fiesta.

No se pueden visitar los patios de Córdoba ni con ticket ni haciendo colas. Esa no es la filosofía de la fiesta de los patios.



Cuando uno va a ver un patio se espera encontrar a sus dueños regando las flores, esperando las visitas para compartir una conversación, sin prisas, observando sin sentir el aliento del que está detrás, preguntando por esta o aquella planta, por el sabor de la guindilla esa en los guisos o el aroma del jazmín al atardecer, escuchando el chocar del agua contra el agua de la fuente y el piar del pichirichi de la jaula.

Un patio bien visto.
Esto no es un parque temático sino la expresión del pueblo, una vez más, más que nunca. No es un negocio para restaurantes y bares o tiendas de recuerdos. Es una fiesta de las personas que mantuvieron los patios a lo largo de los siglos y que alguien institucionalizó por el supuesto bien común, allá por los primeros años del siglo XX, y que hoy tiene tal dimensión que ha perdido su carácter popular para convertirse en un negocio más. Hoy se mide el éxito del festival por la cantidad de gente que los ha visitado, pero no por la calidad de su visita. El nombramiento de los Patios de Córdoba como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad ¿ha beneficiado a la fiesta en sí, o solo lo ha hecho al turismo? ¿Contaremos en el futuro los éxitos según los flamenquines, rabos de toro, salmorejos y berenjenas a la miel consumidas? No. ¡Lo hacemos ya!.

Detalles de un patio cordobés. ¿Alguien puede fijarse en esto con la bulla?

Llevo ya dos años con este sin ver un solo patio de la ciudad porque todo me huele a NEGOCIO. Todo me huele a INSTITUCIÓN, todo me huele a MANIPULACIÓN.

Calle Barrionuevo, un patio donde conversar.
La economía siempre ante todo. Cuanta más gente, ¡mejor!, pese a lo que pese, como sea. Consumir, consumir, consumir, soltar la pasta.

¡Váyanse ustedes a la mie....! Ustedes no cuidan de mi ciudad.

LA FERIA

El Rey Sancho IV El Emplazado concedió a Córdoba en 1284 dos ferias al año; una en septiembre (hoy Velá de la Fuensanta)  y otra en mayo, celebrándose estas en la actual Calle de la Feria (que algunos pretenden llamar de San Fernando), en la zona del Rastro, junto a la Torre de la Calahorra y en Vistalegre después. Cambiando de ubicación unas veces, y otras de fecha, la Feria de Mayo de Córdoba es confirmada por los catolicísimos reyes de Castilla y Aragón, Isabel y Fernando (tanto monta "el que monta tanto") y Felipe II "el oscuro".

Feria del ganado 1915

Una vez encontrada su ubicación quasi definitiva en los pagos de Vistalegre, en lo que hoy son los jardines de Vallellano, y donde se celebra con total paganidad la citada feria, pues va un agricultor de la zona, allá por la mitad del siglo XVII y se encuentra un pozo donde halla una estatuilla de una virgen a la que llaman de la Salud, porque las aguas que tocan resultan ser milagrosas (mira tú por dónde). Así que dicho agricultor se monta el chiringuito esotérico cercano en lugar y fecha a la zona de la feria, vendiendo aguas milagrosas de toda curación, y, en coleguismo con la curia religiosa local, hacen fiesta de regla (¿se llama así, verdad?) por la susodicha.

Al final, tó se junta, y con la influencia de la esotérica religión resultan y convienen renombrar a la feria de Cincuesma en la, a partir de entonces, Feria de Nuestra Señora de la Salud. Oséasé, la Feria de Córdoba.

Vaivenes de tiras y aflojas hacen que la Feria de Mayo de Córdoba tenga mayor o menor repercusión. Hay que tener en cuenta que nació como feria comercial del ganado y que lo que le rodeaba, más cercano al ocio que a la economía, era secundario.

A finales del siglo XVIII, el siglo del barroco, se prohíbe la celebración más allá de las 22:00 horas para evitar el "botellón" de los "alborotadores", principalmente jóvenes que intentan aprovechar la circunstancia para divertirse siguiendo sus propias opciones. La juventud, revolucionaria juventud, where are you guys? Come back, you're welcome!

1930
La normativa de la Feria de Mayo se hace más restrictiva en los primeros años del siglo XIX. ¡Ya la hemos cagao! ¡Ya están aquí los políticos!: Se regularizan horas de diversión, precios de los productos que se venden, iluminación interior y exterior de las casetas, tamaño de las mismas, volumen y tipo de música (¿no les suena esto? Es el año 1820, y el Ayuntamiento marca el lugar donde se habrá de celebrar la Feria, y que no es otro que el Campo de la Victoria (actuales Jardines de la Victoria, frente a la Puerta de Gallegos), y con el nombre de Feria de Nuestra Señora de la Salud,... ¡y punto! ¿de la Salud...?, se preguntan.

Pero el pueblo se sigue saltando las normas, como siempre: la gente acaba su diversión de madrugada y las orquestas tocan hasta altas horas de la noche con la policía que debería reprimirles, como aliados.

Y en 1994, después de muchos decenios en La Victoria, la Feria monta su abanico en la curva del río que el adalid Álvaro Pérez de Castro, conquistador castellano, llamó en 1236 El Arenal.

Feria de Mayo en El Arenal. El abanico.
Ahora, nuestros gobernantes, siguen dándole publicidad a nuestra feria para que vengan mucha gente del exterior a habitar en nuestros hoteles, a consumir en nuestros restaurantes... bienvenidos sean, a pesar de las bullas, ¿verdad? a gastarse la pasta, aunque lo que realmente queremos los cordobeses es divertirnos, sin que nadie nos diga cómo ni por qué. Como aquellos años del siglo XIX, algunos harán botellón, habrá casetas que sobrepasen el nivel de decibelios en la música, los caballos se cagarán en las puertas de la Caseta Municipal, los precios de los cacharritos serán los que los dueños quieran poner, y al final no nos acordaremos del Ayuntamiento ni de los políticos que lo habitan nada más que cuando salgan en la foto de feria, que seguro que lo harán.

¿Y lo que nos vamos a reír cuando lo hagan?

Y el mes de Mayo de Córdoba terminará, un año más, en junio.

Portada de la Feria de Mayo 2010. Mañana veremos qué nos dan este año de recortes.

jueves, 28 de febrero de 2013

Andalucía a sus andaluces en el mundo

Patio cordobés
Andalucía, ¡ay, Andalucía!

Porque cuando me emborracho yo te canto toh' los días...
Cuando me bebo ese vino del jugo de los racimos de tus viñas bien labrás
Con mi mente yo te escribo lo que siento de verdad.

Quién pudiera ser minero, y trabajar en tus minas pa' conocerte por dentro
O ese marinero que termina pa' regresar a tu puerto.

Nerja (Málaga)
Andalucía, Andalucía, Andalucía, ¡ay, mi Andalucía!
¡Quién no viviera tan lejos pa' tenerte toh' los dias...

¡Quién fuera la nieve blanca!
La Fuente del Avellano para tenerte, Granada
O el río Guadalquivir para contar que nací en tu Jaén la serrana,
Y llevarme al Genil a tu Córdoba la llana.

Jaén
Y sorteando las ramas, acariciar los cabellos de Sevilla y de Triana,
Y decirte que no me quedo, porque Sanlúcar me llama.

Sevilla
Andalucía, Andalucía, Andalucía, ¡ay, mi Andalucía!

¡Quién no viviera tan lejos pa' tenerte toh' los dias...

Andalucía, ¡ay, Andalucía!, Andalucía,...
Huelva, Cádiz, Sevilla, Jaén,
Córdoba, Málaga, Graná.. y Almería.

Las mujeres en su puerta, esos patios con macetas y ese perro en el sombrajo,
Ese ratito de siesta y el lebrillo del gazpacho

Patio cordobés
¡No sabes cuánto te quiero!
Tierra del pan con aceite, campesinos, marineros...
Y LA QUE MÁS GENTE TIENE REPARTÍA EN EL MUNDO ENTERO

Edimburgo (Escocia)
Andalucía, Andalucía, Andalucía, ¡ay, mi Andalucía!

¡Quién no viviera tan lejos pa' tenerte toh' los dias...

¡Quién fuera la amanecía pa' contemplar la amanecía de tu Huelva la "soquera"!
Y partiendo de su ría, como Colón descubriera quién se anclara en la bahía de tu Cádiz salinera.

Al este navegaría,
Y con los surcos del agua tu nombre dibujaría
Con plumas de espuma blanca de Málaga hasta Almería

Nerja (Málaga)
Andalucía, Andalucía, Andalucía, ¡ay, mi Andalucía!

¡Quién no viviera tan lejos pa' tenerte toh' los dias..

Sea por Andalucía libre, España y la Humanidad.

¡Feliz Día de Andalucía! Para todos los andaluces, tartesos, fenicios, cartagineses, vándalos, romanos, bizantinos, visigodos, árabes, andalusíes, moriscos, judíos, castellanos, gallegos, aragoneses, asturianos, navarros, portugueses, florentinos, genoveses, napolitanos, francos, africanos, inmigrantes de todos los lugares de la tierra que algún día vinieron a sentir esta tierra nuestra. A todos ellos, y a los que todavía disfrutamos de ella, y a los que esperamos queden por llegar: Felicidades.

Y especialmente a los que se fueron sin quererlo para poder seguir comiendo todos los días.. Andalucía sigue siendo vuestra y nunca dejará de serlo.

Os esperamos.

Granada (La Alpujarra)
Islantilla (Huelva)

Zahara de la Sierra (Cádiz)
Almería (La Alcazaba califal)
El texto utilizado en esta entrada pertenece al tema musical "Mi Andalucía", unas sevillanas creadas por el grupo musical Ecos del Rocío

http://www.ecosdelrocio.net/discografia.htm

Para escuchar el tema musical en youtube: http://www.youtube.com/watch?v=IpEnTUHvyVghttp://www.youtube.com/watch?v=IpEnTUHvyVg

EPÍLOGO:

Que nadie olvide que Andalucía está siempre abierta al mundo.

Que nadie olvide que Andalucía está forjada por la multicultura de muchos pueblos del mundo.

Que nadie olvide que Andalucía abastece de sus gentes al mundo.

Que nadie olvide que el mundo siempre le deberá algo a Andalucía.

Feliz Día de Andalucía a todo aquel que se sienta parte de ella, esté donde esté.

Córdoba