viernes, 21 de octubre de 2011

ETA abandona las armas... ¿y ahora qué?

Euskadi Ta Askatasuna (ETA)... abandona las armas.

Askatasuna... hermosa expresión, y sin embargo tan distante a la palabra "armas".

Euskadi... hermoso país, con paisajes llenos de vida, de playas, de naturaleza...



... de montes y prados cubiertos de nieve en invierno...



... de vida en sus plazas y calles...


... por fin van a poder vivir sin saberse perseguidos por el cañón de una pistola o el péndulo de un coche-bomba. Es una noticia alegre para todos porque esto supone que muchas vidas no se van a perder. Mujeres y hombres de libre pensamiento van a poder seguir respirando el aire húmedo del Cantábrico, llenándose los pulmones con el oxígeno de los bosques y admirándose de los jardines de orquídeas. Buena noticia para todos.

Pero... ¿y ahora qué?

Todo pueblo tiene derecho a su auto-determinación como comunidad ante el mundo y ante uno mismo, tiene derecho a auto-excluirse del resto de la humanidad, a mirar solo por sus propios intereses económicos-políticos-culturales, a creerse único e indiscutible, a sentirse raza pura intocable, a crear su paraíso-ghetto propio, a olvidar a los que comparten el mismo cielo, la misma luna y el mismo sol, a pintar trapos de colores y llamarles banderas, y a adorarlas con sus políticos de fondo... políticos que llaman al odio y al auto-ombliguismo, al enfrentamiento psico-físico y a la demostración de superioridades inventadas y lejanas a la realidad del individuo tal cual es.

Es el momento para que Euskadi busque su identidad propia, nacionalista y cateta, que tanto deseó mientras hubo quien lo quiso conquistar usando latón 70Cu/30Zn con Pb/Sb, en casquillos rellenos de pólvora. Es el momento del naZionalismo puritano en lugar de la apertura al universo. Ahora sí, sin violencia. Ahora es el momento de Euskal Herría.

Pero, sobre todo, ahora es el momento de alegrarse por no tener que llorar por nadie, que no es poco.

Rajoy salió ayer a la prensa cariacontecido porque él sabe que es más fácil luchar contra ETA que negociar con ETA (lo primero que dijo fue que hablaba por su partido, excluyéndose del discurso). Y sabe lo que le viene encima. Aún está a tiempo de abandonar o de seguir el camino marcado, y saber encontrar la fórmula para dar en el clavo y satisfacer a todos los españoles, votantes y no votantes. Posiblemente será después del 20 de noviembre... ¡a trabajar!

¿No querías caldo? Pues toma, tres tazas.


domingo, 2 de octubre de 2011

Grecia y el fin del mundo

Hubo un momento de la Historia de la Civilización en el que Grecia contagió su forma de vida al resto del mundo hasta entonces conocido en Occidente, convirtiéndose en la cuna de todos sus valores sociales, políticos y filosóficos.

A través de sus conolizaciones económicas, que llegaron hasta las costas mediterráneas de la Península Ibérica, compartieron con nosotros ideas nunca antes conocidas, como la democratización de la sociedad, y la defensa de la igualdad; filosofías de vida novedosas, como la de Sócrates, que inducía al pueblo a pensar para sacar sus propias conclusiones, sin necesidad de que alguien le dijera lo que debía o no pensar, algo que hoy nos parecerá estúpido pero que entonces suponía su forma de vivir, aún sabiendo, como sabían, que no era lo que ellos pretendían hacer en la vida.


Nos enseñaron, junto con los fenicios, a negociar el intercambio de recursos, algo tan lógico como inusual en nuestros tiempos (no supimos, o quisimos, asumir sus enseñanzas). Lo que a mí me sobra, puede que te sirva a tí, y lo que tú no quieres, puede ser mi mejor joya: cuestión de prioridades, reciclaje, sentido común. Por supuesto, sin olvidar los que siempre se lucran fácilmente de lo fácil, que también los había.

Y también nos descubrieron su arte, con columnas dóricas, jónicas y coríntias, frontones, tímpanos, frisos, esculturas platónicas de perfecta armonía, urbanismo monumental, lleno de santuarios y ágoras y pinturas al fresco idealizadas, con imágenes místicas y reales en un mundo irreal, y aún así cercano.



Poco tardó el Imperio Romano en asimilar la forma de vida helenística, aplicándola a su propio estado, posteriormente ajado por la política xenófoba y clasista de los césares totalitarios del Imperio. La base socio-cultural griega la extendieron los romanos por Italia, Hispania, Lusitania, Galia,... llegando incluso a la actualmente conocida como Irlanda, entonces llamada Hibernia.

Grecia propagó por el occidente, entonces el mundo conocido, y hoy llamado Euro-pa, su más que mejor forma de entender la vida, donde se fusionaba la economía, el arte, la política social, la cultura, la filosofía y el compromiso. Sin desmerecer la cuna de lo que fuera la más importante fuente de civilización del mundo en todos los tiempos: Mesopotamia (hoy el destrozado y vilipendiado Iraq) la bella Hellas fue el inicio de la hoy llamada Civilización Occidental, los cimientos de una etapa común de un período más corto de lo que pensamos (el mundo tiene millones de años de vida), pero tan intensa que aún hoy perdura.


Y después de miles de años, la bella Hellas, la Grecia clásica de filosofías y hermosas formas artísticas; de políticas igualitarias y equitativas, de cultura para el pueblo y de la economía lógica, nos "amenaza" con que la vieja Euro-pa siga su ritmo de lucha por sobrevivir, contra la irracionalidad y la desfachatez de los mismos de siempre. Se tapa la cara y grita: ¡¿por qué?!... Mira a sus hermanos suplicando ayuda... Ella, que lo fue todo para Euro-pa... que todo nos ofreció y nos contó... porque los demás no sabíamos...



Ahora, Euro-pa, que hace miles de años abrió sus puertas a toda aquella sociedad lumínica, que nos enseñó a vivir y a organizarnos, teme que nos vuelva a contagiar, como ocurriera con Italia, Hispania, Lusitania, Galia e Hibernia, en aquellos tiempos. Como si de un resfriado se tratara. Como si llegara el fin del mundo, ese fin del mundo conocido, como ocurriera entonces, como ocurrirá tarde o temprano. Porque este mundo creado por el capitalismo al que hoy se le ven sus fauces, habrá de sucumbir, posiblemente mordido e infectado por su propio veneno. Como el arsénico instalado en las muelas de los nazis. Tarde o temprano la cápsula habrá de reventar.

No podemos dejar a Grecia a su suerte, y Euro-pa tiene que estar con ella, por obligación moral y porque se lo debemos.

Aunque eso suponga "el fin del mundo".

viernes, 30 de septiembre de 2011

Madinat Al-Zahra aún oculta Dos

Es posible, o casi seguro, que ni nuestros nietos, bisnietos o tataranietos puedan disfrutar de la totalidad de una descubierta ciudad de Azahara, pero sí que contemplen gran parte de sus maravillas hoy escondidas, y esperemos que en un futuro más accesibles al público general con cuyos impuestos, o parte de ellos, quizás menos de los que debería, se promueven los trabajos de adecentamiento y puesta en valor.

Mientras tanto, pongo mi granito de arena para procurar su desolvido, evitar su abandono e impedir su conversión en un parque temático cualquiera, ofreciendo a quien le importare la posibilidad de observar y atesorar imágenes inauditas que algún día, esperando más pronto que tarde, sean parte del recorrido visitable de aquella construcción a la falda de la sierra cordobesa.

Adjunto otras cuantas fotos de las imágenes venideras en un futuro, esperemos que cercano.









Existen dos versiones románticas para comparar los restos de la Ciudad Brillante: una dice que es el esqueleto de un ser vivo, abandonado a su suerte en Sierra Morena, y descuartizado por cuervos y buitres carroñeros que se encargaron de extender sus restos por toda la tierra. La otra versión dice ser la piel de una serpiente, de esas que se encuentran en las minas de Cerro Muriano, vacías de carne, y que muestran su belleza exterior. Lo más probable es que sea un poco ambas cosas.

Yo me pregunto: Hay muy pocos lugares en el mundo que se puedan comparar a la belleza de la Alhambra de Granada; un lugar exhuberante, elegante, intenso, místico,... casi prepotente, y del que hoy nos podemos maravillar, construído en un momento de decadencia política de Al-ándalus. Entonces... ¿qué no sería Madinat al-Zahra, que se construyó cuando el mundo se rendía a sus pies; los estados cristianos "bajaban" a buscar amparo a cambio de tributos; Europa se admiraba del refinamiento y cultura del pueblo llano andalusí; el mundo recibía de ella lecciones de ciencia y tecnología; rezumaba de satisfacción al leer sus poesías y escuchar su música; y se aplicaba en asumir, entender y aplicar su filosofía,...? ¿Qué pudo ser esta ciudad-estado en aquellos tiempos? ¿Es posible imaginarlo?




domingo, 18 de septiembre de 2011

Madinat Al-Zahra aún oculta


Mi admiración, casi obsesión, por Madinat Al-Zahra no es ya noticia entre la gente que me conoce de estos foros cibernéticos del World Wide Web, si es que eso merece de por sí ser noticia. Siempre he dado a conocer al mundo mi sentimiento aferrador hacia este punto "quasi geocéntrico" que tanto me atrae y del que me siento absorbido por sus cualidades estéticas e histórico-arqueológicas. Suelo ir allí, no muy a menudo para no colapsarme, pero sí para desintoxicarme de la cruda realidad vivencial y rescindir mi apego, como ser humano del mundo actual al que se nos obliga a vivir, a la ley del reloj, del consumo irracional, de la obsesiva obsesión por la mejora de la productividad, del abandono de los deberes familiares, del aumento del colesterol malo, del olor a gasolina quemada y del inane envejecimiento paulatino. Cuando voy allí, respiro algo distinto,... pausado... remoto... humano... y... me reinvento, aunque solo sea por unos minutos.

Supongo (y espero) que no todo el mundo comparta conmigo dicho sentimiento, pues eso sería un gran síntoma de prularidad, de lo cual me alegraría un rato.

Pero esta entrada, lo que pretende ser es una puerta para compartir con todos vosotros imágenes de los lugares de Madinat Al-Zahra que no están abiertos al público, al menos todavía, y que son parte de esos magníficos recovecos y rinconcillos que tanto me gustan a mi, y que, al menos a mi, me hacen pensar en lo que pudo ser la vida en aquella idílica y efímera ciudad, centro político-administrativo-cultural de gran parte de la península y lugar de convivencia para miles de personas.

No os escribo más; os dejo con esas fotos, que ni siquiera voy a comentar. Una imagen ¿vale? más que mil palabras... o no.















Tengo más fotos, pero la "miedarmala" conexión que tengo no me permite poner más, así que ya os las pondré en otra entrada. Espero que os gusten lo mismo, o casi lo mismo, que a mí.

domingo, 28 de agosto de 2011

La piscina del califa


Aprovechando que mi inseparable amigo, el Reloj de las Tendillas, me está dejando unos días para decidir por mí mismo qué hacer al levantarme cada mañana, sin dejar de cumplir con mis obligaciones de padre y esposo, y por supuesto siendo fiel a mi "extraña" promesa de, aprovechando estos momentos de solaz y libertad vigilada, visitar cada período vacacional el lugar que más me emociona y suscita, como es el conjunto arqueológico de Madinat al-Zahra, puse rumbo hacia él el pasado sábado 27 de agosto, dispuesto a disfrutar de imágenes ya pre-grabadas en mi cerebro, refrescando la memoria, y, ¿qué duda cabe? con el gatillo crítico apuntando directamente a las obras de restauración-remodelación que se están llevando a cabo en la zona más VIP de la siempre hermosa ciudad palatina califal.

Y allí me planté, cámara en ristre, gafas de sol, pantalón cortito, zapatillas de deporte, camiseta fresquita, y unas ganas tremendas de volver a pasear por esos recovecos y callejones de piedra, y asomarme a las terrazas que nos muestran, a pesar de estas fechas de temperaturas tan extremas, la imponente riqueza paisajística de la Vega del Guadalquivir.

Muchos de mis allegados se sorprenden de que lo que a mí me emociona de este monumento o lugar arqueológico, no suele resultar demasiado espectacular o estéticamente atractivo, sino más bien lo contrario. Y yo también me lo pregunto, pero no puedo remediar que me atraigan más esos rinconcitos apartados, muchas veces fuera de las rutas de visitas, y que me invitan a pensar o a imaginar cómo pudieron ser las vidas de las personas que habitaron estos espacios.

Rinconcillos como este...

O como este...



... sin decoración de ningún tipo, sin columnas espectaculares o atauriques demoledores. Lugares que uno no termina de sacar en conclusión si se trata de una calle o de una vivienda... En fin, si es que soy así... Tengo bastantes fotos de estos recovecos que todavía no son visitables, y algún día me atreveré a hacer una entrada en la que mostrar al mundo todo lo que todavía no nos enseñan. Lo prometo por Esnupi.

Como decía, cogí el primer autobús que subía (por las calores, ya me entienden) y me perdí entre sus piedras con parsimonia, observando de cerca los paramentos y soleras, agachándome para verlos bien, e imaginando con mi mentalidad romántica, como un amigo mío me clasificó acertadamente no hace mucho, y pensando en los olores y en la luz que habría en tal o cual estancia, las gentes que se moverían en ellas y con motivo de qué. Vamos, una especie de autonovelilla histórica para mi propio deleite.



Pero una vez que llegué al lugar donde llevan meses en obras, a la zona caliente...



... me sobresaltó esa vena crítica y periodística que todos llevamos dentro, y el romanticismo se fue al carajo en cuestión de segundos.

Lo primero que me pasó por la cabeza fue intentar adivinar lo que pensarían los turistas que vinieran desde lejos, muy lejos (que los había) cuando llegaran a esta zona, la más atractiva de todo lo excavado y restaurado hasta ahora, y se encontraran con tanto hierro formando escaleras y vallas.

Los dientes me chirriaron al comprobar que en el jardín todavía se encuentran apiladas entre sus parterres las piezas encontradas en estas décadas, a pesar de que ya se dispone, teóricamente, de un lugar para el almacenamiento adecuado, clasificación y estudio.



¿Qué pasa? ¿Que no hay científicos y arqueólogos en esta ciudad... o mejor en el mundo... capaces o dispuestos a realizar este trabajo? ¿Vamos, después de habernos gastado una pasta en el museo, a permitir que estas piezas se sigan deteriorando por la erosión de su exposición al sol y la lluvia? ¿Vamos a esperar a que no sean legibles? No sé si estoy diciendo una tontería, pero esto es lo primero que pensaba yo que se iba a retirar, estudiar y proteger cuando se construyera la nueva sede. Quizás sea demasiado inocente...

Pero lo peor estaba por venir.

Quiero dejar un margen de confianza a quienes están realizando el trabajo, pero en principio, lo que he visto no me gusta nada de nada.

Un cartel anuncia la impermeabilización de la alberca que hay entre el Salón de Abd al-Rahmán y el pabellón central, para poder llenarlo de agua. Y llego y me encuentro con esto...


¡Una tubería gordísima de PVC casi a ras de la alberca!  Y unos tubos de hierro que sobresalen, y una especie de motorcillo también arriba... No pude menos que acordarme de la entrada que  Jerónimo_Sánchez nos aportó allá por el mes de marzo, dando la alerta por este asunto. ¿Serán capaces de dejar esto tal cual y llenarlo de agua? ¿Serán capaces de poner en el hierrecillo ese que sobresale alguna figurilla parecida al cervatillo para que suelte agua? A lo mejor hasta queda bien, pero en principio, yo lo dudo.

Pero, ¿es que están construyéndole al califa una piscina?...



Esperemos que todo no sea tan grave como parece.

viernes, 19 de agosto de 2011

Neofeudalismo "Made in UK"

En mi última entrada habíamos dejado a los ingleses huyendo de la trampa montada por las tropas borriqueras escocesas en los alrededores del puente, río, colina y castillo de Stirling, y a un William Wallace observando desde su colina la victoria que le daría renombre.

Como epílogo de aquella, y al mismo tiempo introducción de esta nueva entrada, contar que a consecuencia del encuentro militar, los ingleses abandonaron el castillo de Stirling y, reculando, atravesaron las "borders" (frontera) para recolocarse por Yorkshire y preparar otra arremetida más, vengadora de la humillación sufrida. El rey inglés, Eduardo I, firmó un armisticio con los franceses con la intención de dedicarse a los asuntos más domésticos "internos" y así recuperar a sus tropas de élite, especialmente a sus arqueros y lanceros. También pactó con los galeses para que les proporcionaran sus temidos arqueros de tiro largo y descomunal inhumanidad de sus soldados.

La cita fue, un año después, en Falkirk, a unos 15 kilómetros al sur de la última derrota, pero esta vez, a campo abierto, sin bosques, ríos, colinas, castillos o puentes alrededor. Es decir, el lugar idóneo para un gran estratega como era el rey inglés. Los escoceses, altos de moral, aún siendo inferiores, entraron al trapo, y basándose en su "nueva arma", la lanza larga hecha con la madera de los bosques escoceses, y que evitaba el enfrentamiento cuerpo a cuerpo, se dispusieron a dejarse la piel en el campo de batalla. Pero al rey solo le bastaron unas horas para aniquilar a sus enemigos, haciendo alarde de estrategia, y no vacilando al usar los arcos y flechas, aún sabiendo las bajas que causaría en sus propios hombres. Todo por la victoria, ¿qué más dan unas vidas más que menos? Wallace logró huir, pero fue el principio de su fin y acabó descuartizado y sus trozos repartidos por muchos lugares de la zona, algo después.



Lo que pudo ser un paseo por Escocia se convirtió en la nada, porque la política de Wallace, de quemar campos y reducir recursos en la retaguardia provocó el estancamiento de las tropas del rey inglés, que no se atrevió a avanzar al no poder alimentar a sus tropas. Y sobre todo, porque los caballeros feudales, "dueños" de ejércitos, se negaron a prestar ayuda al rey si no se les garantizaba el abastecimiento y aumentaban su poder y sus posesiones. Así que el rey se vio obligado a retirarse y ceder a las presiones de sus duques, condes y marqueses, los verdaderos poderosos de la época. Y aunque parezca mentira, todavía existen...

Y quiero mostrar algunos ejemplos, especialmente siguiendo la ruta de algunos de sus castillos.

Hasta hace muy pocos meses, el Duque de Northumberland habitaba todavía su castillo, situado en la ciudad de Alnwick. En su biblioteca particular, de dos pisos de alto y tantos metros cuadrados como una cancha de baloncesto, o más, aún se puede ver una televisión de plasma y un DVD, muestra de su actividad dentro de él. Lo cedió para que fuera visitable, aunque aún tiene la opción de usarlo de forma particular cuando le apetezca, como hizo para la boda de su hija, cuyas fotos inundan una sala del castillo. También, en otra sala, se puede escuchar un discurso del propio duque exaltando las virtudes de su cesión al Estado. El castillo ha servido de localización para películas como Robin Hood o Harry Potter, y seguro que se ha llevado una pasta por ello; ni lo dudo.



Más al norte, en Perthshire hay dos castillos que llaman la atención: Doune y Blair.

Doune es un pueblecito precioso, rodeado de bosques, praderas y campos cultivados, y al que roza el río Teith. Tiene un castillo de esos que se hacen en la playa con el cubito, la pala y el rastrillo, y actualmente en plena restauración, puesta en valor y musealización. La vista del pueblo desde las azoteas del castillo es esta:


Y del castillo en sí, por su entrada, esta vista:


En este castillo se rodaron escenas de la película de los Monty_Python , Los_Caballeros_De_La_Mesa_Cuadrada   un film de humor británico, que todos sabemos cómo se las gastan.

Pero volviendo a hacer referencia a lo del título de esta entrada, que pretende actualizar o llevar al conocimiento de todo el que la lea, la nueva presión feudal (bancos aparte), no deja de ser llamativo el saber que esos hermosos campos que rodean tanto el castillo como la ciudad de la que hablamos pertenecen, por herencia, a la (God Save The Queen) Reina Isabel de Inglaterra. Y no; no estoy diciendo que pertenezca al Estado o a la Corona, sino a la propia reina, a ella misma. Sí, como suena. Es como el que tiene una camisa o una falda en el armario y la usa o desusa como le viene en gana. Y ahí no queda todo: esas tierras las trabajan agricultores que les sacan provecho con la soja o el algodón, pero las tierras no son suyas. La reina se las tiene arrendadas, y cada mes deben pagar su cuota, tanto del arrendamiento en sí, como del producto final que sacan. ¿Los beneficios?... No pienso escribir más, pues me duele.

¿Es o no es esto neofeudalismo?

El otro de los castillos no se queda atrás. El castillo de Blair se encuentra a unos 50 kilómetros de Perth ("la hermosa ciudad" en gaélico), capital del ducado, condado o marquesado, homólogo de provincia en España, y con no más de 50.000 habitantes. De él sobresalen dos cosas:

La primera, que es un castillo pintado de blanco entre tanta pradera verde y piedra volcánica. El motivo es que el Duque de Atholl, cuyo descendiente no vive actualmente en Europa, quiso que todo el que pasara por el lugar supiera que era "SU" castillo, y se encontraba en "SU" territorio, y que tuviera cuidado con lo que se le ocurría hacer.


Lo segundo que llama la atención es que todavía hoy, en el año 2011, este señor, el Duque de Atholl, es el único Señor Feudal en Europa al que se le permite tener su propio ejército particular. Se dice que mantiene unas cien unidades militares en su casa, aunque algunos apuntan a que son bastante más. Me pregunto si aún les abastece con armas de la edad media o si ya les ha permitido el uso de armas de destrucción masiva. A saber... No llegamos a visitar este castillo, y la imagen que he colocado es de la Wikipedia, pero lo pudimos ver desde la carretera, y doy fe de que la construcción sobresale entre tanto campo verde y bosques de pinos.

Podríamos hacer lo mismo con nuestro cordobés Castillo de la Isabela, eso sí, sin duques ni ejércitos que lo ocupen.

No quiero dejar atrás un repasito al castillo de la ciudad (antes burgo) de Stirling, aunque no tenga nada que ver con la entrada que aquí se da. Muy parecido al de Edimburgo, el castillo de Stirling sobresale, sobre todo, porque es muy familiar, y los niños disfrutan disfrazándose o intentando acertar juegos con la historia, su restaurante (restaurante es un decir...) es muy completo, las vistas preciosas, sus distintos museos atractivos e ilustrativos, y además... ¡nos hizo sol!



Por último, no quiero dejar aparte la ciudad de Edimburgo, aunque su castillo haya dejado de ser lugar feudalista por excelencia para convertirse en un soso ejemplo de lo que no debe hacerse con un monumento de tanta historia y relevancia. Sus museos son fríos, aburridos, llenos de espadas y trajes de soldados, y aunque tienen una preciosa plaza de armas...



...en uno de sus laterales se abre una puerta que da entrada a un edificio insulso y militarizado que se supone es homenaje a los soldados caídos por Escocia (uno más) y que muy bien podría pasar por la intendencia del Cuartel de La Reina o de Alfonso XII, con sus pros y sus contras.

Pero justo al otro lado de la ciudad, una milla escocesa hacia el este, bajando desde el castillo por la Royal_Mile se sitúa, justo al lado del nuevo Parlamento Escocés (obra de arquitecto español) la que llaman Holyroodhouse, y que es, ni más ni menos, que uno de esos palacios que se reparten por el Reino Unido, y que pertenecen a la God_Save_The_Queen Reina de Inglaterra.



No sé si la Reina ha tenido o no algún que otro orgasmo en este lugar, pero, desde luego, el lugar, tanto en interiores como en exteriores, se presta. Si no es así, ella se lo ha perdido...



El caso es que los escoceses en general, y los edimburgueses en particular, no ven con buenos ojos que esta señora venga cada año a ocupar este palacio durante una semana en el mes de julio: los trabajadores del palacio dejan de hacerlo, y por lo tanto, de cobrar sus emolumentos; los sistemas de seguridad acorralan a los ciudadanos y turistas prohibiéndoles la estancia en lugares; y a la gran mayoría les importa "un huevo" la llegada de la parafernalia inglesa. En fin, que prefieren que no venga.

Pero esta señora insiste en demostrar quién es la dueña de todo esto:


En cualquier caso, y para terminar y no aburrir más, decir que hemos hecho a Escocia un viaje precioso, del que nunca nos vamos a olvidar, que nos han dejado imágenes inolvidables y distintas de lo que habitualmente vemos (que no son menos inolvidables) como la que quiero dejar al final de esta entrada. Esta imagen resume lo que, paisajísticamente son las "Islas", un paraíso verde que nadie debería perderse.

Gracias "Alba" (Escocia en gaélico) por dejarnos disfrutarlo.


domingo, 14 de agosto de 2011

La batalla de Stirling (Escocia)

En esta segunda entrega de nuestras vivencias en el país de la hierba y la lluvia, he querido dar un salto en el tiempo hacia la Edad Media para revivir un momento épico del nacionalismo escocés, y que viene a ser algo así como, valgan las diferencias, el dos de mayo español.

Me ha sorprendido, y no gratamente, la exaltación nacionalista de los escoceses. Mira tú por donde, yo pensaba que estaban más apegados a su Reino Unido de lo que realmente están. Tanto es así que uno de los guías nativos que nos llevó por las "Borders" y las "Lowlands" no dejaba de soltar "jokes" e historias que sonaban a sorna y jocosidad hacia los ingleses y nos dijo que esperan que en no más de dos o tres años Escocia se habrá desligado de la (God Save de Queen) Reina Isabel y se convertirán en Estado independiente. Y digo que no me fue grato conocerlo porque esto no deja de ser una frontera más en este mundo de líneas, rayas y muros. En fin, ellos sabrán... ¿o no?

Viajando en tren desde Waverly Station, en Edimburgo, nos plantamos en un icono del nacionalismo escocés: la ciudad de Stirling: Un burgo (ciudad desde 2002) que fue escenario de una de las batallas más famosas de la Historia, en mayúsculas.

Esta es una de las calles de Stirling, un lugar precioso, con un casco antiguo cuidado y preparado para sus visitantes.


Ya que tenemos el lugar, es hora de situarse en el tiempo, porque la Historia es eso: tiempo pasado, siempre presente, y guía para nuestro futuro. ¿Hay alguien que recuerde con especial intensidad el día 11 de septiembre? Supongo que sí. Bueno, pues ese día, pero el año de Nuestro Señor de 1297. Seguro que llovía, o al menos nubes algodonosas.

Robert The Bruce era considerado el Rey de Escocia desde hacía algunos años, pero la presión inglesa le hizo ser leal a Inglaterra a cambio de mantener sus derechos: cosas de los señores feudales. Mientras tanto, un sentimiento nacionalista se iba forjando en los clanes de las Highlands, que repudiaban la presión fiscal a la que estaban sometidos y nació el patriotismo escocés, que pronto caló en las entretelas de los nativos.

El Rey Eduardo de Inglaterra se propuso someter a estos nacionalistas de las montañas y ocupó las Highlands (tierras montañosas del norte), retirándose después hacia las Lowlands (la campiña), habiendo dejado su impronta y demostrando quién es el que mandaba.

William Wallace, hijo de ese nacionalismo escocés, no era considerado un jefe o caudillo militar especialmente peligroso, y ni siquiera el propio rey escocés, Robert The Bruce, lo tenía en estima. Era más bien una especie de bandolerillo porculero. Así que el rey inglés envió a la mayoría de su ejército a su guerra particular con Francia y dejó aparte los problemas con Escocia.

No os engañéis, y si habéis visto la película Braveheart que sepáis que quien realmente era ese corazón valiente era el propio rey Robert I The Bruce, quien, según parece, tuvo la osadía de matar a alguien en lugar sagrado (una iglesia), y por ello fue excomulgado. Su catolicismo exagerado le hizo pedir en el lecho de muerte, por la peste, a su lugarteniente de mayor confianza que le jurara que, para resarcir dicho pecado, llevaría su corazón a tierra santa. Su lugarteniente, acorralado en una batalla contra los andalusíes en España, lanzó el corazón de su señor hacia las tropas andaluzas gritando: "Go ahead, braveheart!" y cuando uno de los jefes andalusíes, después de su victoriosa batalla, preguntó el motivo de su grito, y se lo explicaron, ordenó que dicho corazón fuera llevado de vuelta a Escocia y enterrado en lugar sagrado, como correspondía a alguien que buscaba su redención. Parece ser que se enterró en la abadía de Melrose.


Tampoco el aspecto de Wallace en la película "Braveheart" es el que tenía en realidad.

Wallace no vivía en las Highlands (montañas) sino en las Lowlands (campiña). No vestía con kilt ni se pintaba la cara. Era una persona más bien acomodada, con tierras y beneficios. Medía casi dos metros (Mel Gibson no le llegaría ni a los pezones), y tanto es así que su espada tenía más de metro y medio de longitud, y no era por aparentar, sino porque su estatura lo requería. Tampoco llevaba melena a lo RosendoMercado, ni nada parecido, sino más bien cubiertito, por la lluvia de agua y de flechas; más o menos así:


Ni feo, ni guapo, ni todo lo contrario.

Dicho esto, vamos al lío: La Batalla de Stirling.

Los ingleses tenían tomado el castillo del burgo de Stirling, y William Wallace se hizo con una colina más allá del río Forth (hoy con su monumento correspondiente), detrás del único puente en cientos de millas alrededor y rodeados de frondosos bosques, hoy desaparecidos.


Esta sería la vista que tendrían los ingleses desde el castillo (monumento aparte y con más frondosidad de bosques)


Y esta la que tendrían los escoceses desde el puente (entonces de madera):



Y esta es la situación estratégica de las tropas de ambos contendientes:



Los escoceses reparten sus tropas en la colina, y fabrican con la madera que le dan los bosques largas lanzas para su defensa. Moray esconde su caballería detrás de uno de los bosques y esperan... Wallace propone esperar al ataque inglés en lugar de salir de su guarida y para incitarlos, los escoceses les gritan improperios, enseñan sus culos y tocan sus gaitas que, para los ingleses, suponen un ruído ensordecedor y endemoniado, pues significa el sonido de la victoria escocesa. Wallace arenga a sus tropas, y desde ese momento, la suerte está echada... y habrá muchas bajas... muertes... pero a nadie le importan esas muertes... como siempre... aún hoy.

http://www.youtube.com/watch?v=KdDMET_O-tw

El ejército inglés, con la testosterona saliéndosele de las orejas, inicia el avance hacia la colina maldita de los escoceses, después de haber enviado a un par de monjes a parlamentar, y que no lograron la rendición. Alentados por el encendido Cressingham, el ejército inglés avanza hacia la ratonera preparada por los escoceses. Unos 25.000 infantes y 600 caballeros ingleses buscan la escaramuza con los 7.000 infantes y 150 caballeros escoceses que les esperan.



Mientras los ingleses se atascan al pasar por el puente de madera, Moray dirige sus caballos escoceses hacia la cabecera del puente para partir al ejército inglés en dos. Cuando la mitad de la infantería inglesa ha atravesado ya el puente y se despliega en la ribera izquierda del río Forth, Moray inicia el ataque desde detrás del bosque de pinos caledonios y tapona la salida de los caballeros armados.

Wallace despliega a sus soldados desde la colina, empujando a los ingleses contra el río, mientras Moray sigue taponando el puente y parte de sus caballeros acorralan a la infantería inglesa en el lóbulo que forma el río.



Los escoceses, con las largas lanzas que les han suministrado los bosques, evitan el enfrentamiento directo con las espadas inglesas y solo tienen que empujar a los infantes y caballeros hacia el río, adonde caen estrepitosamente, ahogándose por su propio peso. Los que se salvan huyen a través de los vados, por los campos y bosques, pero allí encuentran a una población de aldeanos hartos de la presión fiscal inglesa, que los degüellan y tiran al río.

El tapón formado por Moray en el puente hace que las tropas inglesas se condensen sobre el mismo, y que este termine cediendo, rompiéndose en mil pedazos. Los que no tienen armadura logran sobrevivir y huir hacia el castillo, pero los que llevan el equipo completo se hunden en las aguas del río Forth.




La masacre se ha consumado. Moray forma una línea de caballeros en el puente, por si las moscas, mientras detrás suya las gaitas tocan a victoria que a los ingleses les suena a infierno; Wallace ha vuelto a la colina refugio para observar desde las alturas su victoria; los ingleses se hunden en el Forth, ahogados por su propia prepotencia, y los aldeanos de los alrededores gritan victoriosos, pensando que ha llegado su liberación, esa que nunca llega mientras existan señores feudales que marcan los tiempos y las formas.
Hoy honran esa victoria con un monumento, orgullo de los escoceses, que no deja de ser un monumento a una masacre más de personas, seres vivos, que se ven sometidos a los deseos de quienes se creen con derecho a dirigir vidas... y muertes.



Valga esta entrada para honrar... no a quien dirigió a sus tropas, sino a ellas mismas: Gente humilde, que eligió alistarse para sobrevivir, y que se vió envuelta en algo que no sabía de qué iba, pero le daba de comer, y techo para dormir. Hoy, con el tiempo, no nos hacemos una idea de lo que aquello debió suponer para alguien que intenta sobrevivir. Por eso, este monumento que hoy adorna el horizonte de Escocia, y dedicado a uno de sus dirigentes, yo lo quiero convertir en el Monumento a los que murieron sin saber por qué, ya sea hundiéndose en el río Forth o atravesados por las espadas inglesas.

Aprendamos de esto, y olvidemos los nacionalismos absurdos que solo nos pueden traer desgracias. Hagamos de nuestro mundo un lugar para todos, y dejemos los colores de las banderas para el pasado, inolvidable pasado, que nos marca la senda de nuestro futuro.