sábado, 22 de septiembre de 2012

Catalonia is not Spain


EL SENTIMIENTO

El Pueblo ha hablado, y eso sí que es sagrado, siempre que la palabra "sagrado" no tenga un significado etéreo o místico, sino de indiscutibilidad. Más de millón y medio de personas gritan en las calles no querer considerarse más mi hermano de ¿sangre? de ¿penurias? de ¿alegrías? Me consideran chupóptero de teta inconmensurable, un pozo sin fondo y un bodrio de persona de quien alejarse; cosas de los nacionalismos. Las manos deformes de mi madre por coger aceitunas y uvas en la Campiña cordobesa de cinco a cinco entre los meses de septiembre y enero me alertan de la injusticia de esa conclusión y me llaman a gritar quejándome por ello, pero no lo voy a hacer. Prefiero recurrir a mis recuerdos de la familia emigrante, esos que aquí eran catalanes y allí eran charnegos, con sus fobias e ilusiones, que abandonaron la miseria provocada por el ecuestre señorito auspiciada por el régimen mientras acallaba las bocas nacionalistas de este país obligando a las empresas a pagar una cuota por la "causa de la España Una" para hacerla "Grande" sin conseguir que jamás fuera "Libre"...


...las cientos de horas extra que mi padre hacía después de su jornada de ocho horas de 6 a 14, volviendo a casa a las 22 horas, exhausto... Él no quiso irse a ninguna parte, porque su casa estuvo aquí, y aguantó porque quería seguir sintiendo los 42º a la sombra de su ciudad, y los sonidos del agua bajando de Sierra Morena después de una tormenta. Es cuestión de prioridades.


Duele saberse un estorbo después de todo eso, y quizás sea solo porque alguien supo incitar en su momento las entretelas de sus conciudadanos, haciéndoles saber que eran distintos a los demás de este mundo: raza, costumbres, religiones, formas de afrontar la vida...


... Hay muchas formas de sobrevivir, incluso dentro de una comunidad, región o país: campiñas, montañas nevadas, montañas bajas, ciudades, deltas, costas, con acentos nórdicos, con acentos sureños, comarcas pesqueras, comarcas montañosas, nevadas o no... razas arias: churras, merinas, galgos, podencos (¿¿??)


¿Por qué no hacer un país de cada una de ellas? ¿Acaso no están en su derecho?

EL MOTIVO

La Historia SIEMPRE da respuestas al presente porque, no solo SIEMPRE se repite, sino porque el ser humano SIEMPRE cae en los mismos errores, SIEMPRE .

En la segunda mitad del siglo XIX surgen las nacionalidades a nivel mundial. Nacen países como Alemania o Italia, entre otros. Países que, con el tiempo, con su "nuevo nacionalismo exaltado" provocan las grandes guerras mundiales. Se creen diferentes, razas únicas, seres preparados para enaltecer su "patria" y organizar el mundo. "Hemos llegado y todo va a cambiar" es su lema, cuando en realidad son unos desgraciados que intentan crear un nuevo Estado a costa de lo que sea y que se dejan llevar por un líder que obsesiona a sus lacayos con objetivos irrealizables. Resultado: millones de seres vivos muertos por una ideología lejana a las necesidades reales de la población.

En este mismo momento de la Historia nacen las nacionalidades de las Españas (España nunca fue una, sino muchas. Incluso antes, en el XVI y XVII, las "conquistas" en el Nuevo Mundo o en Europa se hacían en nombre de Castilla o de Aragón) En Euskadi nace una asunción de raza propia (es decir, que un negro nacido en Euskadi sería solo "un negro" y no un vasco... ¿¿¿???) Al mismo tiempo en Catalunya se forja un sentimiento de nación, que fue duramente oprimido por la dictadura franquista, sin más, sin escuchar a sus gentes, poniendo trabas en el uso de su idioma, a cambio de compensaciones económicas... El dinero, ¡siempre el dinero!


Catalunya siempre fue "parte de"... Imperio Romano, Feudo Visigótico, Cora Andalusí, Condado Aragonés, Región española o Comunidad Autónoma española..¡Sienten las ganas de ser un Estado!

¡Legítimo!

¿Triste?


LA DIFERENCIACIÓN

Catalunya es diferente.

Catalunya está formada con tal variedad de personas y de tan diferentes procedencias que la convierten en uno de los lugares del mundo más plurales y variopintos. Aquí no se puede hablar de "razas" ni de especialidades supremas. Su supremacía está en la apertura de sus puertas y en la acogida de sus gentes. Su situación geográfica, al borde del llamado Sur Europeo y conexión con el Norte del continente le ha dado un carácter abierto que la ha enriquecido en todos los sentidos.

Su idioma, el catalán, uno de los más antiguos de Europa, es usado afortunadamente con habitualidad por sus habitantes, unas veces con más exigencias hacia los demás de lo que debería ser. Los catalanes no solo tienen el derecho a mantener su idioma, sino que tienen la OBLIGACIÓN de hacerlo, por el bien universal, aunque quizás les haga falta recordar que lo más importante entre las personas sea entenderse, utilicen los medios que utilicen.



LA FORMA

Volvamos al siglo XXI.

Hay formas para reivindicar un derecho o una ilusión (o quimera, como hay quien la quiere llamar; sabrá él por qué) distintas entre unas y otras.

No se les puede achacar a los catalanes cómo lo están haciendo; con sentido común, con ganas pero con respeto, sin violencias. Catalunya lleva años, decenas de años, forjando su propio Estado, cimentando su futuro, "apoquitapoco", como decimos en Andalucía, convenciendo más que venciendo. Gritando, quejándose, pidiendo, exigiendo,... en ningún caso matando personas, sean de la ideología que sean, ni fomentando la violencia. Aunque les queda en su pasivo la presión social sobre los que comparten con ellos lugar, y sin embargo no sus ideas. Supongo que eso queda sobre esa línea roja de la que últimamente hablan algunos políticos.


LAS CONSECUENCIAS

Me pregunto: ¿Alguien ha explicado con sinceridad a los catalanes lo que ocurriría si se confirmara la independencia de Catalunya?

Permítanme que les diga que lo dudo.

Leí no hace mucho un artículo en ABC sobre las consecuencias de una proclamación de independencia en Catalunya, tanto para los catalanes como para el resto de los españoles. Desgraciadamente lo he estado buscando y no lo encuentro, por lo que no puedo poneros el link. Sin embargo, algo se me ha quedado, claro que, viniendo del medio del que viene, a lo mejor no es tanto como ahí predicen. Aún así, sí que hay cosas que pueden tener cierto sentido.


Suelen los catalanes pensar, o al menos así me llega la sensación, que esto es solo poner una frontera entre Catalunya y el resto de España y se acabó, pero hay consecuencias que habría que analizar antes de que eso ocurra, porque  pueden no estar en la agenda.

1.- ¿Qué pensaría el resto de Europa de una segregación como esta? Yo creo que no les gustaría nada en absoluto, teniendo en cuenta que España ya está debilitada económicamente, y apartar a una parte importantísima de su población sería una piedra más en el camino. La independencia de Catalunya debilitaría aún más al resto de España y a los propios catalanes.

2.- ¿Admitiría la Unión Europea el ingreso de Catalunya en la comunidad así como en el grupo del Euro? A mi, personalmente, me surgen serias dudas. Analicemos: Un país nuevo, con todo lo que conlleva la creación de un nuevo Estado, con los antecedentes de solicitud de ayuda financiera al Estado español, con un déficit enorme y una crisis a nivel mundial que precisamente no ayuda... Ummm... No sé, no sé...Me temo que la mayoría de catalanes piensan que esto está hecho, y que la independencia no estaría reñida con su pertenencia a la UE y a la zona Euro. Quizás estén obviando que existen unas exigencias de convergencia que, actualmente, Catalunya no cumple. Que nadie se olvide que quienes realmente gobiernan los Estados son los banqueros, las multinacionales y los ricos. Habría que preguntarles, porque a ellos "se la suda" las nacionalidades y sentimientos...

3.- En caso de que a Catalunya se le admita en el grupo europeo: ¿convendría a los catalanes? ¿Qué esfuerzos les obligarían a hacer los alemanes y franceses para llegar a converger? Supongo que los mismos que al resto de España, y algo más. ¿Hay antecedentes? ¿Sería el co-pago suficiente o las reducciones en sanidad, educación y asistencia social? ¿Merecería la pena por una bandera y un sentimiento nacionalista colorista y folklórico? ¿Estarían dispuestos los catalanes a ajustarse más el cinturón?


4.- En caso de que a Catalunya NO se le admita en Europa, ¿estaría el nuevo Estado preparado para emitir moneda (creo que se le quiere llamar Cat) que nacería eminentemente devaluada, rodeada de una moneda más fuerte y sin más futuro que la exportación? ¿Sería la nueva Catalunya capaz de importar material necesario para el funcionamiento de su país a pesar de esa devaluación? ¿Entenderían los catalanes la huida de empresas al resto de Europa para evitar esa diferencia de valor entre monedas? ¿Todo por la patria? ¿Una nueva autarquía? Ya en los años 40 del siglo XX se siguió esa política y a algunos "se les doblaba el pescuezo" por el hambre.

5.- Estamos en momentos de crisis, de recortes, de destrucción del estado de bienestar a costa de los ciudadanos de a pie. Un nuevo Estado requiere de nuevas infraestructuras políticas, sociales, judiciales. Habría que crear un nuevo funcionariado en Asuntos Exteriores, en Seguridad (ejército), comprar armas como siempre a priori innecesarias pero al orden del día, nueva policía, más amplia, Ministerio del Interior, evidentemente relacionado con lo anterior... ¿Cuánto costaría a los catalanes crear y mantener estas infraestructuras? ¿Estarían sus ricos dispuestos a poner "la pasta" a cambio de nada? ¿Dejarían de llevar sus beneficios a paraísos fiscales en pos de una bandera y un himno? ¿Soportaría el pueblo catalán una traición tal?



6.- Todos sabemos quiénes son los que gobiernan el mundo; eso que llaman vulgarmente "los mercados", a quienes, no sé por qué, hay que darles confianza. ¿Confianza de qué? ¿Daría confianza a esta gentuza, de billetes de quinientos, un país naciente plagado de deudas y de compromisos nacionalistas poco creíbles por su difícil realización? ¿Tendrían en cuenta los mercados los himnos y las banderas, los sentimientos patrióticos de millones de personas defendiendo un común?... Lo dudo... ¿Retornarían los catalanes ricos sus capitales ocultos tras cuentas corrientes lejanas a su nueva patria naciente para aportar por el bienestar de sus gentes?... Lo dudo... ¿Qué les pedirían a cambio?

LOS MEDIOS

No es nueva la técnica, ni mucho menos. Es por eso por lo que me gusta tanto la Historia, porque no deja de ser una muestra repetitiva de los sentimientos y formas de vida humanos. Siempre dejándose llevar por sus líderes y políticos. Siempre fieles a ideologías a veces contraproducentes a los intereses generales y/o particulares. ¡Por la causa! Ese es el fin, el motivo, el esfuerzo irreprochable e irrenunciable. O conmigo, o sin ti.  Uno para todos y todos para mi, cueste lo que cueste.

A cambio, banderas multicolores, himnos patrióticos que suenan a añoranza, expresiones de boca en boca que exaltan lo inexaltable mientras desde las instituciones se ponen trabas a la enseñanza, al conocimiento, al derecho a ser atendido cuando se necesita, a vivir bajo un techo digno, a levantarse cada día temprano para ir a trabajar, y no a buscar trabajos míseros como mano de obra barata. ¡No importa!... la bandera y el himno ese que suena es como una anestesia duradera que todo lo alivia porque perteneces a una comunidad libre,... ¿libre?... ¿de qué?... ¿por quién?... ¿para qué?



No me deja indiferente ver a líderes de esas ideologías cantando himnos de letras rebuscadas, con sus ojos entornados de hipócrita emoción, con la mano en el pecho donde le late un corazón superfluo, más pendiente de sus intereses que de las de los demás, rodeado de banderas multicolores, dándose un baño de multitud entre la sumisa gente a quienes no hace mucho ha partido en dos con sus imposiciones económicas, quitándoles derechos y libertades, no por ellos, sino por... los mercados... ¡Qué poca vergüenza!

LA SOLUCIÓN (1)

El diálogo.

Solo es posible el diálogo.

No existe más posibilidad que el diálogo. Ese diálogo que el gobierno de España rechaza de pleno, por su propia bandera y su propio himno, por sus propios intereses y sus propias exaltaciones, tan anestésicas como todas. Hay que escuchar al pueblo, y el pueblo catalán ha gritado ¡basta! Es el momento de hablar, de dialogar, de negociar. No vale solo con dar la mano a su representante legítimo. Hay que escucharle quitándose la venda de los ojos. Si hay que cambiar la Constitución (esa Constitución semi-impuesta que nos legaron)... hágase. El pueblo catalán tiene derecho a que se le escuche, como lo tiene el resto de las comunidades de nuestro país. Hable usted con ellos, señor presidente, pues para eso le votó en mayoría el pueblo español, para que gobernase para todos, y si no... váyase.



No se le puede negar todo a quien se representa, guste o no. Tampoco hay que ser magnánimo, sino justo y, sobre todo, valiente. Hay que gobernar para todos, con sentido común... Esto no es fácil ¿nadie se lo dijo?

LA SOLUCIÓN (2)

Realizar una consulta popular mediante referéndum, que nos muestre lo que realmente quiere el pueblo catalán, y si el resultado es por la independencia, preparar desde ya el divorcio con sentido común.

Habría que ajustar cuentas, bien hechas, con consenso, con justicia, sopesando todo, como un finiquito, sin olvidar tiempos pasados ni presentes y preparando un gran futuro.

Una vez llegado el entendimiento, habría que ayudar técnica, económica y administrativamente al nuevo Estado a constituirse como tal, con la experiencia de decenas de años que atesora el Estado español, apoyando en todo momento a quien hasta entonces fuera un hermano más. No concibo una ruptura trágica o dramática con quien ha compartido con nosotros cientos de años de convivencia. Sería una traición a parte de nuestra Historia.



LA SOLUCIÓN (3)

Convertir al Estado español, de una vez ya, en una República Federal, donde las diferentes naciones que la componen aporten con normalidad y compromiso a la Comunidad general de un Estado abierto, plural y libre, que sea capaz de elegir democráticamente a su Jefe del Estado, que le represente de verdad y se sientan parte de él, dejando aparte sistemas de gobierno obsoletos y retrógrados, heredades y feudalismos.

La pregunta es: ¿estamos preparados para esto?



CONCLUSIÓN

Estoy triste.

Cataluña ha sido siempre uno de mis lugares preferidos de nuestro país. Sus gentes, sus montañas, sus costas, sus costumbres,... Siempre la he considerado parte de mi. La novena provincia andaluza, le hemos llamado, porque son tantos los emigrantes de nuestra tierra que allí fueron a sobrevivir de una forma mejor, lejos de nuestros ecuestres señoritos de chiringuito, copa de fino y sombrero de ala ancha, que aún campean  con prepotencia entre nosotros.



En Cataluña encontraron cobijo, trabajo, techo, pudieron crear una familia, amar aquella tierra regada por la brisa mediterránea, aportando su trabajo y sudor, que en este caso sí dio los frutos que necesitaban. Ni más, ni menos que lo que merecían.

Ahora Cataluña quiere el divorcio con el resto de los españoles, y estoy triste. No es nueva su reivindicación, pero ahora duele más, cuando más nos necesitamos todos. Quizás sea por eso por lo que ahora más lo buscan. Nunca me gustaron las nacionalidades, y nunca me gustarán, porque manejan al pueblo a su antojo por sus intereses particulares a cambio de símbolos y sentimientos no creíbles. Pero el pueblo catalán ha hablado, alto y claro. No nos quieren como hermanos, y se quieren ir.


Solo queda respetarlos, y ayudarles en la ardua tarea que les queda por delante.


Es el momento.
Adeu.

P.D. Espero que nadie se sienta herido por mis comentarios. Es lo que pienso, y así lo he intentado transmitir.


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