sábado, 17 de diciembre de 2011

Jaén, ciudad abandonada


La "Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jaén, Guarda y Defendimiento de los Reynos de Castilla", se acurruca a la falda del Cerro de Santa Catalina sobre el cual se levanta, prepotente y dispuesto, el castillo del mismo nombre, comenzado a construir en la época del Califato Andalusí y ampliado y mejorado tras la conquista castellana en 1246. Hoy en día el castillo es el Parador_Nacional_de_Jaén y está considerado uno de los mejores de España, tanto por su fisonomía medieval, que aún se mantiene, como por su calidad en el servicio y decoración interior. Un lujo no al alcance de todos.

El castillo en sí se encuentra en este momento en plena restauración-remodelación-reconstrucción, que nunca se sabe cuál de estas tres denominaciones hay que aplicar cuando se actúa en un recinto histórico. Sus muros se yerguen sobre el monte, dominando la ciudad.


Y el recinto mantiene el aspecto medieval de sus paramentos, torres y puertas, convirtiéndose en una impresionante terraza donde las vistas alcanzan decenas de kilómetros a la redonda.



Cuando el tiempo lo permite, eso sí.


En definitiva, otra joya andaluza más del medievo español. Esperemos acertada la restauración final.


La ciudad de Jaén (la Gaiena romana) dio nombre a la andalusí Cora de Yayyá y fue durante siglos dominadora de uno de los territorios más bélicos de la Península Ibérica: la zona norte de la provincia jiennense, lugar de batallas como la de las Navas de Tolosa o Bailén, pues siempre esta zona fue puerta principal de acceso al Valle del Guadalquivir y las costas cercanas a las Torres de Hércules (Estrecho de Gibraltar)

"E habyendo tomado e conseguido una ves mas llegar a la mas alta torre del mas alto castyllo de la mas alta montanya, baxamos a yantar a la cybdad e villa por conoscer sus gentes e villanos e mesclarnos com ellos, e conoscer sus viandas e sus vinos, sus afecites e saladas, sus carnes e pescados e frutos. Mas antes concurrimos en un amcho lugar solado don se encontrava la más fermosa de las fassadas de Yglesya Maior que jamás vimos, com torres altas e columnas e santos. Todo digno de ver"

Diseñada por Pedro_de_Vandelvira, la hermosa Catedral de Jaén la ejecutó su hijo,  Andrés_de_Vandelvira, (quien también "vistió de pleno renacimiento a Úbeda y Baeza") aportando sus propias ideas y dejando una de las mejores obras renacentistas de España. Su fachada y porte fue inspiración para muchos otros arquitectos que construyeron catedrales e iglesias en el Nuevo Mundo, marcando una nueva influencia, en este caso positiva, hacia aquellos remotos lugares tan castigados por nuestro egoísmo y extraña forma de vida. El interior es, al mismo tiempo, austero y señorial, elegante y popular, cercano y místico. Es un lugar para recorrer despacio y sin perder detalle.

Sin embargo, el casco histórico de Jaén está ABSOLUTAMENTE ABANDONADO. ¡Lástima de Jaén! ¿Quién la ha abandonado y por qué? ¿Quién es el responsable de que sus calles estén repletas de suciedad, sus solares abiertos llenos de porquería, incluso sus restos arqueológicos cercanos a la Catedral, sus casas a medio caer...? No he visto jamás una ciudad con tanto graffiti estúpido en sus paredes, incluso en lugares históricos... (Hola, soy yo... Mili, te quiero... Tonto el que lo lea... Hola... y extrañas formas inconclusas, o sí...) La llamada "Judería" se cae a pedazos, las aceras llenas de mierdas de perro, los vehículos pasando por calles que son hechas para personas, las construcciones son colmenas de tres plantas en lugares donde solo debería haber una casa de no más de dos plantas; balcones convertidos en simples vanos, sin decoración, sin flores ni decoración. ¿Qué habeis hecho de la floreciente Yayyán?

No. Me niego a poner fotos de esto. Porque Jaén tiene valores por valorizar, como estos lugares:


El Casco Histórico de Jaén ha sido abandonado por sus gobernantes durante decenas de años a los especuladores y hacedores de dinero fácil y pronto, y hoy pagan sus consecuencias. Su caserío simplón lo ocupa hoy una población deprimida, lejana a las posibilidades de los de los barrios nuevos, sin escuelas, sin centros de salud, sin lugares de esparcimiento, con los coches entrando en sus propias cocinas. Han dejado morir su pasado en el presente.

Jaén es una ciudad abandonada.

Pero, además, Jaén es una ciudad abandonada por sus gentes. ¿Dónde están los jaeneses y jaeneras? La ciudad está vacía: tiendas y bares cerrados, plazas, calles...

¿Dónde...?


Bueno, esto sí que tiene una respuesta contundente: los jaeneros y jaeneras están en plena campaña; recogiendo aceitunas de sus impresionantes campos para darnos el aceite a gran parte del mundo. Salvo que el honorabilísimo Sr Durán i Lleida nos aclare dónde_están_realmente nuestros aparceros andaluces.

¿Y si visitamos Jaén por solo ver esto?



¿Acaso no merece la pena?

Espero que ningún ciudadano de Jaén se sienta ofendido por mi crítica, pues lo que pretendo con ella es colaborar por recuperar una ciudad que considero abandonada... pero nunca olvidada.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Cerro Muriano, pasado y presente

Las Gachas Negras
Cerro Muriano... Cerro Mariano... Sierra Mariana... Sierra Morena... ¿quién fue antes, el huevo o la gallina? Desde hace más de 5.000 años, en el Calcolítico, la actividad metalúrgica en el Cerro de la Coja se realiza ininterrumpidamente hasta la Gran Depresión Financiera de 1929, cuando la Córdoba Copper Company Ltd. una compañía anglosajona que aprovechó la inoperancia de la nobleza-cacique andaluza, más preocupada por lucir palmito sobre sus caballos de pura raza en ferias y romerías que invertir en la floreciente revolución industrial europea, se vio obligada a cerrar su fundición debido al crack financiero que una década después traería la más sangrienta de las guerras conocidas... ... ... Esto me suena...

Hace 2.000 años en este lugar existían unas Thermae romanas (¡en plena sierra cordubensis, incluso restauradas por el emperador Tiberio!) que daban servicio a las probablemente cientos de personas que se dedicaban a la extracción y metalurgia del cobre, creando una especie de distrito o poblado minero de relevancia.

La cordobesa barriada periférica de Cerro Muriano tiene un Museo_del_Cobre/ con una cantidad de piezas arqueológicas dignas de hacerle una visita. Nos ha sido grato comprobar la cantidad y calidad de las piezas expuestas. El horario de su visita es, en sábado, por las tardes, pero una amable señorita nos ha solucionado el problema y abierto las puertas que habría que abrir, e incluso explicado el orden cronológico para verlo. Todo un alarde de generosidad cultural: nuestro mayor agradecimiento por su disposición y sentido común.

El museo ocupa hoy lo que fuera el Cuartelillo de la Guardia Civil.


Museo del Cobre
Pero no quiero centrarme en los temas históricos o científicos. Mi amigo Paco Muñoz ya hizo de este tema su propia entrada magnífica para quien quiera más información, tanto de la zona como del propio museo de la barriada. Hoy mis pasos se centran más en mi memoria, y en la memoria de mi familia. Años de infancia, pubertad y juventud que compartimos, cada cual a su manera y momento en este lugar.


Hasta cuarenta personas llegamos a compartir una Navidad inolvidable detrás de esa valla. Un día la electricidad se había ido y solo alumbraba la flama de la chimenea. Salimos a la explanada detrás de esa verja cantando una canción infantil: "¡Tonto, cara cartón, cara pepino, cara melón, que tienes cara de primarrón! ¡Y busque compaña, y busque compaña, que a mi niña cualquiera la engaña! ¡Y dejarla sola, y dejarla sola, que mi niña parece una bola! ¡Y bola que bola, y bola que bola...! ¡Tonta, cara cartón,...!" Y una y otra vez... Navidades en familia.

Esa verja, además, era una de las porterías para jugar al fútbol. Los primos catalanes que venían en verano(catalanes cuando venían a Andalucía y andaluces cuando volvían a Cataluña; nuestros inmigrantes) eran del Barça, y los demás éramos del Córdoba, del Madrid, o del Atleti. La actual carretera era de tierra, y daba igual que fueran las cuatro de la tarde o las nueve de la mañana: un partido era un partido.

Luego bajábamos al pino para coger piñones, y pasábamos la tarde-noche partiendo piñones. Hoy "El Pino" es parte del Centro de Día de Mayores de la barriada.


El Pino
Por esa cuesta, hoy aplanadita pero entonces abrupta, se pegaba alguno que otro más de un traquetazo bajando con la bici sin frenos. La fuerza de la gravedad y la de la inercia hacían valer su ley.

En la siesta, mientras los mayores dormían en verano a "patasuelta", los primos nos íbamos a investigar los alrededores, a los que teníamos puestos nuestros particulares nombres. "Las Minas" eran el lugar estrella: lugares recónditos, escaleras que no llevaban a ninguna parte, pozos cegados, arcos y construcciones extrañas, plagadas de víboras, escorpiones y garrapatas. ¡A ver quién salta más y mejor!


Esas piedras que pisábamos nos marcaban nuevos caminos y rutas a mejores aventuras juveniles. Retos que superar y explorar, como la pared de los nidos de abejarucos...

... ¿pero eran de verdad de abejarucos? ¡Qué más da!
O los saltos en "Las Piedrecitas"...
... o echarle huevos asomándote al borde de "Las Gachas Negras", una montaña artificial formada por las escorias de la fundición; un ejemplo de lo que era entonces la "¿gestión de residuos?" y que hoy forma un paraje extraño e incomprensible. Aún así, nosotros también lo disfrutamos.

Pero lo que más nos gustaba era subirnos a "Los Leones". Hoy en día les llaman "Piedra Horadada"...

... y además le han puesto una especie de "muleta" en la pata derecha del león macho. Pero todos los conocemos como "Los Leones", porque en realidad son dos leones, uno macho, a la izquierda, y otro hembra, a la derecha, que se están dando un beso, probablemente con lengua. ¿Alguien lo duda?

¿Cuántos de nosotros subimos a la melena del león macho? ¿Cuántas veces? Mejor no contarlo.

Pero tanto las minas...

... como el entorno...

... como el conjunto arqueológico del Cerro de la Coja...

... que tuvieron que volver a tapar por falta de financiación. ¡Como si no hubiera arqueólogos e historiadores en el mundo dispuestos a destapar restos romanos! (no son buenos tiempos para la cultura)

Como decía, todo ello, estaba y sigue rodeado de la más coqueta de las sierras, la más morena de las montañas, la que más embriaga con sus olores a jaras y romero y se viste de alcornoques, encinas, pinos y cilantro. La sierra que marca el norte desde la ciudad de Córdoba y que todos los cordobeses buscamos con la mirada cuando nos encontramos perdidos en las nuevas urbanizaciones de pisitos monos y jardines de diseño. Esa muralla natural es, aunque no lo sepamos, nuestra mejor protectora y mejor guía.

No concibo un horizonte sin esta mar de tierra y árbol.

Un paisaje para no olvidar.

video
Prometo una nueva entrega, esta vez con lugares menos camperos, y más "de pueblo".

Volveremos a los olores a Cerro Muriano.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Mi calle... Mucho Trigo... III

La falta de tiempo y los avatares político-sociales de los últimos meses me han hecho desviarme un poco de lo que realmente me gusta hablar, y que más me satisface: MI CIUDAD, y mi relación con ella.

Allá por el mes de julio tuve la osadía de rebuscar en mis recuerdos y relatar mis vivencias en lo que fue la calle de mi proto-infancia, y lo hice en dos entradas con la intención de realizar una tercera y última. Pero me he enrollado en viajes y sentimientos políticos, dejando "colgada" una tercera entrega que se suponía iría seguida. En fin, nunca es tarde ¿verdad?

Así que, aprovechando esta jornada de reflexión democrática, antes de unas elecciones más, que no quiero entrar aquí a valorar, me relajo... mientras la lluvia compone su música en las losas de mi patio y en las hojas de las flores de mi arriate, empapando el naranjo, el limonero, los rosales, el jazmín y la dama de noche (a los que ya he podado: ¡pobrecillos!) la yerbabuena, el romero y la madreselva de Sierra Morena, y comienzo a darle vueltas a mis recuerdos, ahora que aún los mantengo y que quiero aprovechar.

He de deciros que todo lo que aquí expongo son cosas sacadas directamente de mi memoria, y que por lo tanto pueden ser erróneas, incompletas o desconocidas. No me pidáis que las documente porque no va a ser posible. Eso sí: admito, como no puede ser de otra manera, rectificaciones.

En mi segunda entrega sobre mi Calle Mucho Trigo me quedé en pleno portal toreando, a falta de toros o vaquillas, a todo el que pasaba por la puerta, ya entrara, o ya pasara de largo.

Mi Puerta Grande personalizada. ¡La de veces que salí por ella a hombros después de haber hecho el salto de la rana de El Cordobés! Yo era el torero, el que me llevaba a mí mismo a hombros y el que me ovacionaba al paso. Vamos, que yo me lo guisaba y yo me lo comía. Pero algún vecino que otro, habiendo pasado por mi capote, no estaba muy satisfecho con mi juego, así que me miraba un poco extraño. Era lógico.

Entrando en el portal, posiblemente el portal más grande de Córdoba... o no ¡qué más da!, había un par o tres de gradas que daban acceso a una galería abierta a izquierda y derecha, porticada, y que hoy es muy distinta. Enfrente estaban los buzones, y se abría un hueco desde donde subía otra escalera estrecha y oscura, de escalones altos y losa grisácea, a las dependencias de arriba, porque era una casa de vecinos, con gente viviendo arriba y abajo. Hoy en día el interior ha cambiado y no es posible sacar una conclusión de lo que allí había.

Para ser breve, por no "jartar", a la derecha, siguiendo el pórtico, estaba la casa de mi amigo Antonio, cuyo padre moría día a día por un cáncer irreversible. Al lado de aquí, por la izquierda, se abría el patio grande, con las letrinas, ¡y una hermosa plaza de toros para jugar con mi amigo Juan Luis! A la derecha del patio estaba la casa de la gitana que vendía ajos en la Corredera, luego venía una escalera exterior bajo la cual estaba la casa de la Fernanda, y subiendo esa escalera, la casa de mi tía Merse y de mi abuelo Pepe, que era mi refugio cuando mi madre pretendía lavarme la cabeza (¡qué manía con lavar la cabeza!). Mi tía Merse me convencía cantándome una coplilla aflamencada mirándome con sus ojos claros, y yo accedía con la condición de que fuera "en la calampanilla" (traduzco: "palangana") en lugar de en la única ducha que existía en la casa de vecinos, y que, mira tú por donde, estaba en mi casa.

Recuerdos tengo de celebraciones de bautizos y comuniones en este patio y en la azotea de mi tía, con platos de tapas y garrafas de vino de Montilla, muy distintas a las celebraciones actuales, más parecidas a banquetes nobiliarios que a una celebración familiar, pero no voy a entrar comparaciones, hoy no.

Al otro lado de la entrada desde el portal, hacia la izquierda, siguiendo el pórtico, se encontraba "el patio chico", con acceso directo a la que era mi casa, y desde el patio, a otra vivienda recoleta, que también fue vivienda de mis padres antes de su mudanza a la casa de al lado. A él se abría, a la derecha, la cocina de la vecina de debajo de la escalera, siempre con la música de copla de fondo, y una escalera estrecha llevaba a otra azotea donde un perro color "beige" no paraba de ladrar.

Hacia ese patio, desde la casapuerta de mi casa, en el fondo, un portiquillo se asomaba al patinillo. Me recuerdo a mí mismo, un Domingo de Ramos, vestido de estreno y dándome los rayos de sol en la cara, observando el azul del cielo y el reflejo de las paredes encaladas, y los olores, en aquel patio no mayor a una habitación, el olor a primavera y el sonido del canario de la vecina de arriba, la madre de mi amigo Juan Luis.

Saliendo de la casa, hacia la izquierda, dirección Cinco Calles, lo primero que nos encontramos es la primera de las calles sin salida, barreras o azucaques de la calle, a nuestra derecha. Es la calleja del Posadero. En esta calle jugábamos los niños a ver quién era capaz de llegar hasta el final, tocar la reja medio derruída y volver sin que hubiera pasado nada, porque se suponía que en esa reja vivía una bruja malvada. Y nunca nos pasó nada a ninguno de los que tocamos la reja... si es que alguno la tocó.

Seguía a esta calleja la vivienda-tienda de Casa Paco, un negocio familiar que abría su puerta a la calle Mucho Trigo. Entrando en el quiosco se encontraba la barra de mármol enfrente, donde siempre estaba el Señor Paco, con su reconocida calva y sonrisa perenne. Tras él, en una estantería de la pared trasera, se mostraba desafiante una maqueta de una nao imperial, con sus cuerdas y todo, que me llamaba mucho la atención. Mi madre me daba un mendrugo de pan de telera y un par de "gordas" para ir a Casa Paco y comprar dos "jícaras" de chocolate: era la merienda.

Hoy, Casa Paco es una cochera.

Siguiendo hacia las Cinco Calles, mis recuerdos se centran en la casa de mi amigo el De La Haba, adonde iba alguna que otra vez a jugar; otra casa donde había un señor apoyado en el quicio dándole vueltas entre sus dedos a una cadena sacada probablemente de un lavabo, y con cara de pocos amigos, otra casa a la derecha, que la encaló en su día "La Paquera", y que nos enseñaba desafiante de vez en cuando una teta, no sé bien si para ahuyentarnos o para lucirse, pero nos divertía mucho,... aunque a mi me daba un poco de miedo.

...la casa que llamaban La Gota de Leche, que se supone suministraba a los más necesitados,... y las Cinco Calles, donde confluían precisamente cinco calles, una placita que suponía el fin de mi calle y que tenía en ella el establecimiento donde vendían los recortables de casitas de papel que tanto me gustaban, y luego se convirtió en guitarrería.

Cerca de ahí estaba el Bar Los Mosquitos, y El 6, en los que tantas veces nos parábamos, especialmente en Semana Santa, para tomar pescaíto frito, en la calle del Baño.

Muchos recuerdos para tan poco tiempo.

Me pregunto cómo es posible que tenga tantos recuerdos siendo yo tan pequeño (siete años) Y muchos que quedan en el tintero. En fin, me voy a reflexionar porque mañana hay que votar.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Democracia vs Tecnocracia

Lukas Papademos, el tecnócrata griego.

Mario Monti, el tecnócrata italiano
¿Qué diferencia a un demócrata de un tecnócrata?

El demócrata es un político que defiende la gobernación plural, teniendo en cuenta los criterios de todos, defensor de la participación de sus representados mediante elección libre por estos, con los que mantiene un compromiso de programa de gobierno anteriormente expuesto públicamente, y que procura equilibrar los fines con las formas, respetando las minorías y tomando decisiones que se asemejen lo más posible a la realidad social del pueblo al que gobierna. Al menos en teoría, el demócrata debería ser eficiente.

El tecnócrata es un gestor puro y duro que no está obligado a tener en cuenta otros criterios más que los estrictamente necesarios para el buen cumplimiento del fin a conseguir, sin importarle las formas ni las cabezas de las personas que a su paso caigan por el objetivo determinado, sea inclusive la suya propia. Es un ser eficaz. Una especie de Terminator de la Gestión, un Cyborg de los objetivos que le programan.

El mundo, y Europa en particular, está viviendo una presión financiera de tal calibre que está escapando de las manos de los políticos democráticos de turno, y estos están cayendo en la humana debilidad de dejar hacer el trabajo a las máquinas, esas que no sienten remilgos de ningún tipo por nada parecido a los sentimientos como generosidad, bondad, solidaridad o lástima por los demás. Solo les mueve su objetivo final, y de seguro que lo conseguirán.

El tecnócrata aplicará en cada país las medidas que sean necesarias para reducir el déficit público, reducir la prima de riesgo, generar la confianza en los "mercados", generar empleo, precario o infrahumano... ¡qué más dará! El objetivo será cumplido, su cabeza caerá cortada por la guillotina del político que lo encumbró accionada por él mismo, y le aplaudiremos y haremos estatuas olvidando a los que el robot tiró a la cuneta, porque el fin se conseguirá.


El Cyborg de España
Este ser que arriba vemos será el que solucione nuestros problemas con los "mercados", nos bajará la prima de riesgo, las agencias nos subirán la nota a AAA+ o a AAAA+, reducirá al déficit del Estado a mínimos históricos, generará empleo del que le gusta a la CEOE, de forma que los desempleados irán a la oficina del INEM solo cada dos meses... y luego su cabeza caerá en la cesta, pero la cesta será de filigrana de plata forrada de oro y la envolverán en pura seda, porque el político de turno se encargará de que todo vaya como la seda.

Cuando pasen unos años, los que hoy son niños se convertirán en adultos con problemas dentales por falta de nutrición y seguimiento de la Seguridad Social, visitarán asiduamente espectaculares recintos de desintoxicación creados con las sobras de la empresa privada, y con precios módicos ¡no faltaba más!, aprenderán a leer y escribir y a hacer cuentas en lugares especiales abiertos después de la jornada laboral, sobre las 22:00 horas, donde antes de medianoche tendrán una cena de sopa y buen vino. Y los que tengan la suerte de acabar una carrera a base de sacrificio, tanto en estudio como económico, tendrán un descuento especial en las líneas de bajo coste que los lleve, con billete de ida solo, eso sí, hasta la Alemania floreciente de la Euro-pa unida.

Otros ciudadanos irán a su ritmo económico, pero eso no importará, porque la prima de riesgo habrá bajado y nuestra Gloriosa Patria se convertirá en la despensa de mano de obra de Euro-pa, y eso será un orgullo.

Información complementaria:
Alemania_dispone
Monti_el_enterao
Spanish_Terminator
Spanish_Cyborg
Nuestro_Ministro_de_Economía

domingo, 6 de noviembre de 2011

¿Comunidades históricas?

Suele llevar a error el uso de la palabra "histórico" o "histórica" como adjetivo, pues se relaciona directamente con el sustantivo propio "Historia" aunque esté más relacionado con el sustantivo común "historia". Esta se refiere a una narración de acontecimientos reales o ficticios, mientras que aquella resulta ser la disciplina que estudia los acontecimientos pasados de la humanidad, relativos a los pueblos del mundo, y que afectan a todas sus actividades como seres humanos.

Escucho una y otra vez la expresión "Comunidades Históricas", y me suelo preguntar si se conoce realmente su significado, o si el oyente se deja llevar por el adjetivo que se insinúa hacia el sustantivo propio que se le pretende dar, obviando de forma lamentable lo que la Historia, en mayúsculas, auspiciadas por reconocidos o no tan reconocidos investigadores, nos han hecho llegar con su trabajo, y con un intento enmascarador de la realidad pasada por la consecución de unos objetivos políticos legítimos, pero no siempre excusables, y en cualquier caso, nunca solidarios.

Porque cuando se habla de Comunidades Históricas se suele caer en el error de que esas comunidades autónomas de este maltrecho país llamado España, son herederas de algún estado pre-establecido históricamente en el conjunto de la nación o grupo de naciones europeas, y que por tanto obtienen un mayor derecho a una auto-determinación especial sobre el resto de espacios afronterados de los territorios que las rodean, como un privilegio inequívoco e irrevocable al que no solo no deben renunciar, sino más bien con derecho a exigir.

Independientemente de la legalidad reconocida como histórica, por reivindicación en tiempo pasado y culturas específicas, y con ABSOLUTO derecho a requerirlas de forma pacífica y democrática, algunas de las las denominadas Comunidades Históricas NO TIENEN NINGÚN ANTECEDENTE como Estado Histórico, y por lo tanto no pueden basar sus exigencias en un pasado inexistente como tal, porque nunca existió.

En definitiva, muchas de las Comunidades Históricas de España no pueden basar sus exigencias independentistas planteando una existencia pasada como Estado independiente, porque sencillamente no existieron como tal. Y por casualidad, supongo yo, las regiones o comunidades que más lo reclaman, son precisamente las que NUNCA fueron Estado o reino independiente, y SIEMPRE fueron lo que yo denominaría Históricamente Comunidades. Es decir, el uso del adverbio, más que del adjetivo o del sustantivo, común o propio.

Repasando las denominadas Comunidades Históricas, por cierto, no todas iguales (observar por colores el mapa que antecede a esta entrada, y las de color más verde son supuestamente más Comunidades Históricas que las otras), la realidad histórica de ellas sería muy distinta:

Andalucía: Fue Estado Independiente entre el año 756 y el 1031, con el emirato y califato de Córdoba, y entre el año 1238 y 1492 con el reino nazarí de Granada. Tiene, por lo tanto antecedentes como estado propio.
Aragón: Entre 1035 y 1707 fue reino independiente, y en él se incluían zonas como Cataluña, Valencia, Baleares, Sur de Italia, y otros puntos tan lejanos como la propia Grecia. Tiene, por lo tanto, antecedentes como estado propio.

Baleares: Perteneció a muchos otros estados y reinos, como especialmente a Aragón. No tiene antecedentes como estado propio.

Canarias: Con una población desatomizada, en 1402 se incorpora al reino de Castilla. No tiene antecedentes como estado propio.

Cataluña: Perteneció como marquesado (Marca Hispánica) al Imperio Carolingio y luego fue Condado del Reino de Aragón. No tiene antecedentes como estado propio.

Galicia: Con antecedentes no muy claros, el reino de Gallaecia sobrevive entre el 1065 y 1230, año en el que se incorpora al reino de Castilla. Tiene, por lo tanto, antecedentes como estado propio.

País Vasco (Euskadi): Perteneció al Reino de Navarra, de Castilla-León y de los Francos. No tiene antecedentes como estado propio.

Valencia: Perteneció al reino de Aragón y al de Castilla. No tiene antecedentes como estado propio.

Como se ve, la mayoría no tiene antecedentes como estado como para poner esa excusa para exigir una posible independencia y conversión como estado. Y sin embargo, quedan fuera comunidades como:

Castilla, León, Navarra o Asturias resultan no ser Comunidades Históricas, cuando fueron estado-reinos independientes.

Lo que sí es cierto es que estos estados o reinos independientes representaban más a las posesiones feudales de sus señores que a los propios pueblos a los que se supone que representan, y los habitantes de estos territorios solo suponían brazos para trabajar, fieles para llenar iglesias, mezquitas, sinagogas y conventos, y carne de cañón que aumentar los números de unidades en las levas. Muy posiblemente ninguno de ellos ni siquiera sabría en qué lugar de este mundo se encontraba para sobrevivir.

Solo tras la Constitución de 1812 considero yo a este país nuestro como tal, pues sus individuos por fin se aferran a algo común. Los franceses hicieron la división más lógica, pero con fronteras permeables y admitiendo la diversidad.

 Un sentido común que se fue al traste cuando...

... y no volveremos a ver otra igual hasta 1931... Lo demás está tan cercano que da hasta miedo.

lunes, 31 de octubre de 2011

Morisca Frigiliana, entre la montaña y la mar


Con la para mí loable pretensión de no caer en fáciles y gratuítas consignas naZionalistas de corte cateto y autista, pero intentando ser lo más objetivo posible en mis deferencias a lo que nos rodea, más cercano que lejano, y al mismo tiempo más desconocido que no, he de contar aquí, mi ventanita al mundo en la red que es este humilde blog, que cada día me sorprende más este territorio, región, comunidad autónoma, o llámesele como se le llame, por todos conocido como Andalucía, por su belleza y diversidad, y especialmente por su grandeza de abrir los brazos a tantas y tantas culturas distintas, que le han dado a su entorno y sus gentes una riqueza espiritual y física exhuberante, probablemente directamente proporcional al asalto de sus bienes por quienes solo se mueven por intereses económicos, y aprovechan el sentido común de quien les abre su casa para saquearla y dejarla "como el gallo de Morón; sin plumas y cacareando".

Pero Andalucía siempre se repone, y entonces nos ofrece lugares tan sorprendentes como este que hoy vengo con vosotros a compartir y al que os aconsejo que os asomeis, situado en la malagueña Axerquía (el este).

Con una distancia de algo más de cinco kilómetros desde Nerja, hacia el norte, Frigiliana supera los 300 metros de altitud, posándose sobre la Sierra de Almijara, que la separa de la provincia granaína. Sus algo más de 2.000 habitantes han sido lo suficientemente inteligentes como para saber mantener en sus calles un caserío que se amolda a su entorno, de calles pensadas para las personas y no para los artilugios a motor, callejuelas que crean sombras por el día y por la noche canalizan la brisa de la cercana mar, y en los inviernos más crudos, que son pocos, sirven de arropo y protección. Un casco viejo que merecidamente fue obsequiado con el Premio al Embellecimiento de pueblos y ciudades en el año 1982.

La clásica Sexifirmio, Freximus y Firmum-Iuliana, se transforma en la edad media en la Hins al-Rhiana del emirato y califato andalusí de Córdoba, perteneciendo a la Cora de Rayyá, y por lo tanto, bajo la influencia del sedicioso Omar_ben_Hafsun que gobernaba en rebeldía desde Bobastro.

Durante este período de la Historia de España, en la zona se introduce el cultivo intensivo de huerta, mediante el sistema de terrazas, tan extendido en todas las zonas abruptas de la Península Ibérica. Y aún hoy, esas huertas, hijas de las al-Munyas que rodeaban las al-Querias, se extienden laderas abajo, formando un conjunto digno de ver, y aún más de oler, pues cuando llueve, el aroma de la mar se entremezcla con los olores de los frutales, dando al ambiente un re-sabor dulzón que casi embriaga.
También hoy podemos admirar su caserío abrumadoramente morisco y procedente de esta época. Casas blancas, de estrechos vanos y aperturas en fachadas, adheridos a la roca de la montaña como los percebes al casco de una nao, con alguna que otra fuente que se asoma al viario popular para recordar que en el fondo el pueblo es un lugar "civilizado" y no está a merced de la imponente naturaleza que lo rodea.
Hins al-Rhiana, Fix-Niana, Fregiliana, Frigiliana, fue también parte del Reino Nazarí de Granada, y se mantuvo arropada por sus montes y con la mar en la retaguardia. En 1485, los catolicísimos reyes de Castilla y Aragón, Isabel "La Iluminada" y Fernando "El Follaor", se apoderan de ella sin batalla alguna o derramamientos inútiles de sangre, y respetan a la población, pues eran expertos en la irrigación de las tierras abruptas y con técnicas agropecuarias desconocidas en las estepas semi-desérticas de la Castilla profunda. Respetaron sus vidas y haciendas a cambio de una buena producción. Inteligencia supina la de aquellos monarcas de tierras bárbaras.
Muchos años después de las lágrimas de Boabdil en el Suspiro_del_Moro y de la expulsión de los Marranos_Judíos ya iba siendo hora de engrandecer la gloria de la raza española, y el Austria, Don Felipe II El Obscuro, tuvo la iluminación un día que fue a rezarle a San Fulanito, allá por 1568, y se inventó la Real_Pragmática que supuso la rebeldía de los moriscos, provocando la guerra en el sur de España.

¡Enga! ¡A pelearse to quisqui!

Frigiliana se enroca entre sus montañas y se pone en manos de un tal Martín Al-Wacir, y se proponen aguantar hasta la llegada del caudillo Aben Humaya, que evidentemente no llega porque más le importa a este su superviviencia que lo que le pase a la alquería de Frigiliana. Así que todos se suben al castillo de la villa y, mientras observan la mar, se hacen fuertes y, lo peor, se creen fuertes.
Mira tú por dónde que dándose un paseo por el Mediterráneo, aparece por el lugar Don Luis de Zúñiga y Requesens, con una flota impresionante, y que el que corregidor de Vélez, Arévalo de Zuazo, reconoce desde la falda de la sierra, y envía emisario para pedir su ayuda. No da tiempo a que lo pida. El catalán ordena el desembarco en las costas de Nerja y Maro y pone un punto fijo en donde poner la dichosa pica: El Fuerte de Frigiliana, arriba, en lo más alto, en el castillo. Y se produce el enfrentamiento:

".....las cristianas banderas comenzaron a subir a toda prisa por la cuesta arriba...más los moros comenzaron a defender la subida arrojando muchas piedras con una endiblada invencíon que ordenaron; y fue que tenían muchas piedras de molino apercibidas y por los ojos atravesados unos maderos gruesos que arrojaban en derecho de las escuadras de los cristianos que subían por la cuesta, y no había rueda de estas que no se llevase de camino cincuenta soldados si delante los hallaba....".

¿Quién no se imagina las piedras "e invenciones" bajando por estas cuestas...


Y al final, Frigiliana sucumbió. Ni piedras, ni invenciones, ni fuerte, ni cuestas, ni ná. Todos fuera del pueblo, y el castillo... arrasado.

Hoy en día, el castillo es difícilmente localizable. Si subes a la cumbre, lo harás por un camino en zig-zag lleno de piedras sueltas, no más ancho de un metro, con carteles como "cuidado con los burros, que muerden", los árboles frutales abrazándote a un lado y otro, las marcas de las murallas de la fortaleza llorando tierra entre sus llagas. Imposible hacerte una idea de lo que aquello fue algún día.

Subimos con paraguas y chubasquero, porque el día se empeñó en empaparnos y obstaculizarnos, pero no consiguió menguar nuestra obstinación de llegar hasta la torre más alta del castillo más alto. Cuando llegamos arriba, tan sudados por los chubasqueros como empapados por la lluvia, vimos esto...
¡Qué lástima que las fotos no saquen todo lo que allí había! Los olores, el sonido de la lluvia (intensa lluvia) cayendo, el mar tormentoso al fondo, la montaña detrás nuestra... y allí estábamos los cuatro, observando aquel impresionante paisaje, con las gotas de lluvia cruzando nuestro rostro como si fueran lágrimas. Una aventura más... un objetivo conseguido más.

Cuando volvimos al pueblo, la lluvia disminuyó...
... y el pueblo seguía allí...

... impasible al paso del tiempo, y de todo...

Y estando tan cerca de la mar, esta te llama, y vas en su búsqueda. Bajando hacia Nerja, encontramos calas pedrosas y con acantilados como los de Maro.
O discutimos sobre el color del mar en las entrañas de Nerja.

Lugares de Andalucía que nunca dejan de sorprender.