lunes, 9 de septiembre de 2013

Nuestra Málaga, la más qurtubana

La mar de Málaga
Parece una tontería, pero al menos para mí no lo es: ¿Existen cordobeses o qurtubanos, de la capital o de la provincia, que no hayan puesto al menos una vez en su vida un pie en las arenas, unas veces claras, otras oscuras, otras pedrosas, y siempre frescas, de las playas de Málaga? Yo lo dudo.

Esa provincia limítrofe, al sur de las Sierras Subbéticas, más allá de la Campiña plagada de olivos y vides, que te recibe con la explanada inacabable de Antequera, te hace saltar las montañas por Las Pedrizas, y caes vencido hacia la mar mediterránea observando alrededor los hermosos montes de pinos y aligustres vigilados por esa raya azul del horizonte, donde se muestra orgullosa la capital,... ¿es que acaso queda alguien en estos, mis lares, por experimentar dichas sensaciones?

Desde que se puede "veranear", Málaga se ha convertido para los cordobeses en su casa de verano, su segunda casa, su lugar de solaz y descanso, y como tal se le tiene.

La relación de los qurtubanos con Málaga es una relación casi matrimonial, de amor incondicional y de momentos de tensión, pero que al fin y al cabo ambos se necesitan y se quieren.

Hoy en día, la autovía y alguna autopista nos traslada hasta allí en algo más de hora y media, pero hubo un tiempo en que aquella excursión nos llevaba horas de viaje, con el único propósito de acercarse a aquella mar, siempre azul, siempre presente, y siempre esperando.

Playa malagueña

Tengo constancia de que los cordobeses, o qurtubanos, llegamos a tener fama entre los malagueños de racanería, y de que veníamos con las neveras con las bebidas y la tortilla de patatas, la sombrilla y la hamaca plegable, y que no nos gastábamos un duro. Sentían que nos aprovechábamos del lugar a cambio de poco, pero no tuvieron en cuenta que aquella relación persona-entorno nos habría de marcar para toda la vida, y que la interrelación se prolongaría en el tiempo de forma que, hoy por hoy, el ir a las playas de Málaga a refrescarse unos días (pocos unos, más los pocos) se ha convertido en algo parecido a ir a visitar a un familiar o a un lugar que se le hace a uno cercano y propio.

Hoy, los hijos y los nietos de aquellos que iban con la nevera y la hamaca plegable vuelven a veranear, cuando las circunstancias económicas se lo permiten, a hoteles y apartamentos, y comen en restaurantes y chiringuitos. No sabemos, tal y como nos han obligado los alemanes a hacer, qué será de todo esto en el futuro cercano, y quizás volvamos más pronto que tarde a las neveras, pero aún quedan (no tantos como deberían, eso sí) quienes prefieren la cercanía de un lugar acogedor y sentimentalmente cercano como son las playas malagueñas (Marbella aparte, claro)

El Mediterráneo malagueño
Hacía semanas que el colegio se había acabado, y con 42 grados a la sombra, las tardes pasaban somnolientas en algunos casos dentro de casa, o refrescándose en el Molino de Lope García, comiendo manzanas verdes y ciruelas de las huertas de El Porras o de El Mudo. De repente, alguien soltaba la noticia: en la confitería del barrio habían puesto un cartel donde se ofertaba un viaje de ida y vuelta el domingo a Fuengirola, por cuatro perras. En un barrio popular como en el que yo vivía, en San José Obrero (que el nombre lo dice todo), aquello era la bomba. Había colas por reservar.

Tengo magníficos recuerdos de Málaga, y aún hoy la sigo disfrutando, pero precisamente esos viajes no han quedado en mí como algo "fantástico".

Se contrataba un autocar con conductor y se pagaba "a escote" con el beneficio correspondiente para la empresa ofertante incluido, por supuesto.

"¡Nos vamos a la playa el domingo!", decía mamá, y se organizaba el cotarro. Y a mí se me caían dos lagrimones porque ya había probado la empresa con anterioridad.

Espero que esto sirva para que, si a algún malagueño se le ocurre perder el tiempo leyendo este bodrio, y tiene aún esa sensación de la que hablaba antes de que los cordobeses íbamos allí a aprovecharnos y a no gastar, que reconozcan el esfuerzo y entiendan que aquello era una inversión a futuro, pues, como comenté antes, aquellos niños y jovencitos de aquellas excursiones, son en gran parte hoy en día los que no pueden pasar sin su Málaga... a pesar de todo.

Las vistas 
A las 5:30 horas de la mañana (por decir mañana) comenzaba la excursión. Eso significaba que te levantaban a las 4:30 ó 5:00 como muy tarde. Si uno hubiera sido un calcetín seguro que se habría dado la vuelta después de uno de aquellos enormes bostezos. Por mano de Dios o del Diablo, a uno siempre le tocaba la nevera o la hamaca esa que se abre sola, así que ahí tienen a ustedes a un chiquillo de ocho o nueve años arrastrando somnoliento semejante artilugio hacia la multitud que se congrega alrededor del autocar mientras en el cielo aún se ven las estrellas.

Por algún motivo que aún hoy desconozco la gente estaba feliz y contenta, y más despiertos que nunca. Saludaban tu llegada y se achuchaban poco a poco hacia la entrada de la puerta del autocar con la única intención de entretenerte mientras ellos buscaban los mejores asientos. Si querías marearte, pues te pones en la cola, que el autocar da más saltos que una rana.

El autocar de marras.
Subiendo la cuesta de Los Visos, aún de noche, alguien de cuyo nombre no quiero acordarme, encendía el radiocassette y ponía a toa pastilla a Los Chichos. O sea: seis de la mañana y en la cola del autocar, con un sueño incontrolable y escuchando... "hisiiste la maletaaa..., ¡ay qué dolor!"

Poco a poco se va haciendo de día, y los campos de la Campiña cordobesa, amarillos en esa época del año, se van mostrando. Los olivos, los trigales y las vides siguen ahí todavía, a pesar de Los Chichos.

No recuerdo si antes o después, pero sí que estaban cerca. Primero era llegar a Benamejí, que había que bajar por una carretera sinuosa donde todas las madres se tapaban los ojos en esa curva peligrosísima donde nos íbamos a "escoñar". Todo el mundo estaba asustado, pero el autocar siempre pasaba por la curva como el que pasa por la Gran Vía. Y al fin, después de un par de horas, llegábamos a El Tejar, lugar de discusión general porque había quien decía que era el último pueblo de la provincia de Córdoba y otros que defendían que era el primero de Málaga. En fin, que era hora de parar para ir al servicio.

¿Al servicio? Sí, ja, ja. Como el de mujeres tenía una cola que parecía un dragón chino, acababan ocupando también el de hombres. ¿Y a dónde van los hombres?... ¡Pues al campo! Ea, todo quisqui a mear en el campo, en fila, mirando al oeste. Y, claro, no todo el mundo se concentra....

Vuelta al autocar, vuelta a Los Chichos, y en la "recta de Antequera", a nuestra izquierda, la Montaña de Los Enamorados se convierte en la cabeza de Manolete. "Sí, hombre. Mira, la montera, la nariz, la barbilla... si es clavaíto..."

Subida por Las Pedrizas, y el autocar se hace perrón. "¿Y si nos bajamos alguno?" comenta alguien. Ahora han cambiado Los Chichos por los chistes de Manolito Rollo... De mal en peor.

Hemos llegado a "Málaga la Bella", y sí, efectivamente que se ve hermosa, a pesar de la especulación urbanística que la encorseta. Pasamos por La Rosaleda y tiramos hacia Fuengirola, después de casi cuatro horas de viaje. Una vez en destino, el autocar se vacía en segundos. Las bolsas, las neveras, las hamacas, las sombrillas,... corren por sí mismas casi, como una carrera de caballos. Hay quien se pincha la sombrilla en el pie por error en vez de hacerlo en la arena.

"¡Niño, báñate!"

"Pero si no son ni las diez, y tengo hasta frío"

"Entonces ¿para qué has venido?" Era un vecino, ni a mi padre ni a mi madre se le hubiera ocurrido decirme esto, sabiendo que para mí el agua es solo para aseo personal.

...y ese niño que va para el agua obedeciendo a su vecino.

Paisajes malagueños
Horas después, el bocadillo lleno de arena,... ¡crujiente!... ¡ay, dónde está mi Sierra Morena! Hace calor, el salitre excita mi piel, la arena se mete entre los dedos de mis pies y me molesta... Miro hacia el sur y todo es azul... ¿dónde está el verde de los alcornoques y encinas, de los madroños y durillos?

La tarde se pasa entre las olas que arrastran los sedimentos que se cuelan en el bañador y el requemor de la piel. Alguien da la voz de alerta porque el autocar regresa. Prisas para recoger y estar a la hora exacta en el lugar exacto. Una vez todos dentro, vuelven a sonar Los Chichos. Se ve que el que llevaba el radiocassette sabía nadar, y no se ha ahogado. ¡Qué le vamos a hacer!... "hisiiste la maletaaa..., ¡ay qué dolor!"

En el autocar hay un olor muy raro. Sí, es vinagre. Entonces a nadie se le ocurría ponerse protector solar, así que cuando volvíamos estábamos "sollamaos" como las sardinas, y aquel escozor solo se aliviaba con vinagre y alcohol de 96 grados. Bueno, había tiempo para despellejarse poco a poco, así que adelante.

Sardinas malagueñas sollamándose al viento de poniente
Y a eso de las 23:00 de la noche llegábamos a la Cuesta del Espino, desde donde se veían las luces de Qurtuba al fondo, y alguien saltaba con aquello de... "Sooy cordobéeee, de la tierra de Julio Romeroooo", y entonces llegaba el éxtasis. Agotados, quemados por el sol, con un olor apestoso en el autocar, muertos de sueño,... a alguien ¡¡¡se le ocurría cantar!!!

Jamás la cama propia había sido la mejor compañera. Al final de la jornada, todo quedaba en un sueño. Bueno, siempre había buenos recuerdos.

Imágenes de Málaga.

Que nadie se sienta herido por este relato de mi infancia, más al contrario. Estas vivencias que este qurtubano cuenta en este su blog (y el de usted) son vivencias propias, y ni son las vivencias de los demás de los que ocupaban aquel destartalado autocar, ni quedan como un trauma o algo parecido... ¿o sí?. Debo contaros que cuando vuelvo a Málaga (porque todo qurtubano siempre vuelve a Málaga) la sensación es la de estar en casa, de estar en un paraíso por su clima, por sus playas, por sus sencillas y agradables gentes, por sus restaurantes y chiringuitos, por la luz y su lluvia, que también la hay, por sus árboles frutales, por sus montañas... La especulación inmobiliaria hizo estragos por aquellos lares, hoy en día irrecuperables, pero eso no quita que la sigamos amando. Aquellas torres de apartamentos que casi con miedo decíamos que eran "de los alemanes", como si fueran algo divino e imperturbable, hoy lo siguen siendo, más que nunca, pero nuestra Málaga no dejará jamás de ser nuestra Málaga, un paraíso para disfrute de quienes más la aman.

Aquellos chiquillos que íbamos, o más bien nos llevaban, en los autocares, hoy volvemos al lugar que nos llama, no ya tanto por cercanía geográfica, sino por ser parte de nuestra infancia, nuestra juventud, nuestra madurez y de nuestra vejez. Esperemos que podamos seguir yendo, y si no, habrá que volver a sacar las neveras y las hamacas, para que nuestros hijos y nietos aprendan a amar aquella hermosa tierra.

Atardecer en Málaga (foto de Alejandro Fuerte Jurado)

viernes, 23 de agosto de 2013

Madinat al-Zahra aún oculta II

Decoración de ataurique (El Paraíso) Salón de Abd al-Rahmán, Madinat al-Zahra (Córdoba, España)
عندما ترى عيني شخص يرتدون الأحمر وبلدي فواصل القلب ودموع الحزن. 
هو أن لها ببصره، الجروح ونزف الرجل، وأعتقد أن اللباس غارقة وامبوربورادو مع أن الدم!


الغيوم قد أخذ الدروس المستفادة من عيني ويغطي كل شيء في الأمطار المستمرة، تلك الليلة، بسبب لك ويبكي معي ويأتي إلى تشتيت نفسي في بلدي الأرق


. عدم الانتهاء الظلام حتى أنها أغلقت عيني في النوم، لن يكون هناك لا طريقة لمعرفة اليوم، ولكن هذا الجهد سوف قبل لحظات. 



النجوم، الذين الغيوم وهج خفية لنظرات العيون البشرية، من هذا القبيل أحب لك أن تخفي فرحة بلدي، والذي هو غير مرئي في فرضية... 


إشارة للأسف هي النار التي تحرق القلب والدموع المنسكبة وتشغيل أسفل الخدين، على الرغم من أن محبي سيلي سر صدره، 




الدموع من عيونهم نشرها، وتعلن أنها. 
عند إيقاف الجفون تتدفق ينابيع، هل هناك عذاب مؤلمة من الحب في القلب... 











De "El Collar de la Paloma" de Ibn Hazm (http://cordobapedia.wikanda.es/wiki/Ibn_Hazm)
"قلادة الحمامة" ابن حزم (http://cordobapedia.wikanda.es/wiki/Ibn_Hazm)


miércoles, 14 de agosto de 2013

Adiós papá (semblanza)

La lejana silueta de Torre Árboles al fondo.
...padre...

Aún veo desde la ventana superior de mi casa la silueta levemente apiramidada del Monte Torre Árboles, padre de todos los montes que componen la Sierra de Córdoba, que, decorada con alcornoques, encinas, aligustres y jaras, se alza en el norte de la ciudad ofreciéndole su protección.

Nada es eterno... nada supera una vida...

Hoy Torre Árboles, ese padre de todos los montes, ese protector de mi ciudad, va poco a poco desapareciendo de las vistas que desde la ventana superior de mi casa tengo, acosado por las construcciones de viviendas, con sus antenas de televisión y carreteras con señales de tráfico. Supongo que es ley de vida, supongo que hay que conformarse.

La lejana silueta de Torre Árboles al fondo, aún.
Me da igual que sea "ley de vida", no quiero dejar de ver al monte protector nunca; quiero que su contorno siga siendo parte de mi día a día, que se siga dejando ver con su sonrisa irisada y su sombra tranquilizadora. ¿Por qué tengo que dejar de sentirle? ¿Qué providencia me lo arrebata?

...rabia...

...Esta mañana ha sido tranquila; Torre Árboles estaba aún a la vista, el aire era fresco y la luz brillante. Verle allí a lo lejos fue reconfortante, y después de abrir la ventana, una inspiración profunda me trajo aromas a vegetación. Todo parecía igual, pero hoy todo era distinto... doloroso.

Ayer enterramos las cenizas de mi padre, de mi Torre Árboles, y eso se notaba esta mañana cuando miraba a la Sierra huérfana de él. Las raíces de un algarrobo se alimentarán de su energía en el Bosque de las Cenizas del Cementerio de la Fuensanta de Córdoba, ayudándole a crecer, usando esa misma energía que nos ha hecho a su familia, su Sierra, tener la suerte de disfrutarle cerca.

...pena...

...Jamás se irá del todo quien todo lo dio...

...recuerdos...

Entrada, desde Moriscos, a la calle Horno del Veinticuatro (Córdoba, España)
Alfonso Fuerte Gamero nació en la calle Horno del Veinticuatro, del Barrio de Santa Marina, en la capital cordobesa, el 25 de septiembre de 1934, siendo el mayor de una posterior familia numerosa de otros siete hermanos, y pertenece a ese grupo de generaciones que tuvieron su infancia entre los años 1935 y 1945, y que se vieron obligados a soportar las penurias que conllevan las guerras, geográficamente cercanas unas, no tan lejanas otras, y moralmente a años luz de todas a las necesidades reales del ciudadano.

De aquellos infantes e infantas de la época solo pudieron sobrevivir los más fuertes, los que fueron capaces de soportar las deficiencias sanitarias, de higiene, de alimentación... Alfonso fue uno de ellos y se hizo como su apellido: Fuerte.

...Y en su agonía posterior lo habría de lamentar...¡¡tanto!!

...desesperación...

Los primeros porrazos que se llevaría su corazón serían la muerte de su hermana Carmen y la de su madre Fuensanta: el mayor de los hermanos roto ante el dolor, y su corazón se lo guardó.

A los 14 años, siendo pintor de brocha gorda, en la fiesta nupcial de cualquiera, y en la que se coló, conoció a la persona con la que habría de compartir sus 61 años restantes: su Conchi. Por aquel entonces ya vivía en la Calle Mucho Trigo, en el número 24.

...número 24...


Cuando su padre le comunicó que iba a trabajar en la Cenemesa, se sintió feliz. Planes de futuro, una familia propia, su casa de alquiler... y trabajar, siempre trabajar. En la casa de vecinos de Mucho Trigo 24 había apartamento para él y su familia. Allí nacían sus hijos: Fuensanta, Alfonso, José Manuel, Rafael y Francisco Javier.

Número 24 de la Calle de Mucho Trigo, Córdoba, España.

...número 24...

...Y aquel perro de la azotea seguía ladrando...

Los sábados por la mañana de agosto, en la playa del Guadalquivir, junto al Molino de Martos que servía de trampolín. Alfonso volaba desde las piedras milenarias del molino romano, y caía al río rompiendo la lámina de agua. Conchi lo observaba desde el embarcadero de Pelambres... sufriendo... y adorándole.

...pasado, siempre presente...

Horas extra: Molina, Poveda,... la propia Westinghouse... Trabajo, trabajo. De 6:00 a 22:00 horas. Alfonso volvía exhausto a casa.

- Pues cuando venga papá se lo voy a contar todo, y ya veréis.-Decía Conchi a sus hijos intentando retenerles en sus travesuras. Y Alfonso volvía por la noche.

- ¡Pues como me quite la correa...! -gritaba Alfonso con enfado fingido- ¡Como me quite la correa...!... Se me van a caer los pantalones...

Y todos nos echábamos a reír.

...amor...

Sus conocimientos le hicieron trabajar como jefe de equipo montando transformadores en toda España. Centrales eléctricas de Ascó, Lemóniz, Ponferrada, Ribadeo, Álora, Huelva, Palos, Cádiz, Madrid, Valencia, Barcelona...

...En su agonía de las últimas semanas en el hospital hablaba de su trabajo, drogado por la morfina... "¿cuántas cabeas tiene?"

- ¿Qué dices papá? ¿Qué son cabeas? -la morfina le enredó la lengua y sus ojos se retorcieron.

- No dejes entrar a esa niña ahí que es peligroso. -su mujer entraba al aseo de la habitación del Hospital Reina Sofía, pero el pensaba que era "una niña".

- ¿Peligroso, papá? Es el aseo.

- ¡Cuidado con el transformador!

- ¡No, papá! No es un transformador, es el servicio.

Ojos vueltos, respiración entrecortada, labios secos

...¡dolor!...

...impotencia...

...¡¡¿Dios?!!...

Alfonso no ha sido un desgraciado, ni mucho menos, y supo disfrutar de su familia, de su entorno y de sus momentos.

Aquellos veranos y navidades en Cerro Muriano y en la casa de sus cuñados en la Electromecánica, los peroles en Linares, Santo Domingo, Cañito Bazán, Puente Mocho, San Rafael de Navallana,... Disfrutar de las tapas y vinos de los numerosos bares "El Seis", de "Los Mosquitos", del "Juramento"... el pescaíto frito, supo y quiso acercarse al Guadalquivir, emocionarse con la Mezquita, Santiago o Santa Marina (donde fue bautizado) Gritar en El Arcángel en favor de su equipo de fútbol, estremecerse con un paso de Semana Santa, disfrutar de una Cruz de Mayo, saborear el aroma de un patio cordobés, escuchar las olas del Mediterráneo mientras se comía un espeto malagueño después de cuatro horas de viaje. Entretener a sus nietos, conversar con sus hijos, intimidar con su esposa, compartir sus sentimientos, defender sus ideas, y mucho más.

...vida...

Ayer enterramos sus cenizas como él quiso:  pocas flores, nada de cirios, poca parafernalia, solo una misa corta sin repeticiones posteriores, concisa, sin llantos, sin penas excesivas, con poca gente. Lo mejor que podemos hoy hacer por él es seguir viviendo recordándole con alegría, la alegría de su recuerdo.

- No me recordéis con pena.

...generosidad...

Ojalá esté equivocado y de verdad exista ese Paraíso que nos dicen por ahí que existe después de la muerte. Seguro que a Alfonso no le harán esperar en la cola.

En cualquier caso, el recuerdo de Alfonso y de sus hechos durante su vida no quedarán jamás en el olvido, y eso sí que le hará eterno, porque sus descendientes seguirán llevando al "más allá" lo que su vida nos trajo. No habrá ningún Paraíso que se compare a este, el táctil, el entendible, el asumible. Y como él diría: "déjate de tonterías, y sigue adelante" Sé fuerte, sé Fuerte.

Árbol número 24 del Bosque de las Cenizas (Cementerio de la Fuensanta, Córdoba, España)
No sé por qué, esta mañana me he levantado con una inquietud. Bueno, quizás sí que sepa por qué. El caso es que he tenido la necesidad de salir temprano. He subido a la buhardilla a observar Torre Árboles, y después del austero desayuno (un vaso de leche fría), he salido al patio de mi casa a fumar mi primer cigarrillo del día, y he visto cuatro rosas en el arriate. Reconozco que, más llevado por mi intuición que por los gustos de mi padre, he decidido cortarlas y llevármelas al lugar donde reposan sus cenizas. Y allí me he plantado.

Al poco, me he dado cuenta del detalle. El número del árbol en el que hemos decidido mi hermano Rafa y yo que se entierren las cenizas ha sido el 24. Ayer, a las cinco y media de la tarde, con cuarenta grados de temperatura, nuestro cerebro no estaba por elegir un número con ningún significado concreto, y nos dejamos llevar por la intuición. Lo decidimos por ser un lugar discreto y aireado, desde donde se ve la sierra, al pie de un algarrobo joven, pero sin ninguna intención numerológica.

...número 24...

...Otra vez, papá....

Alfonso Fuerte Gamero nació en la Calle Horno del Veinticuatro, vivió en el 24 de la calle de Mucho Trigo y en el 24 de la Avenida de la Viñuela... (luego en el 12 de Alonso Gómez de Figueroa) y sus cenizas han sido enterradas en el árbol 24 del Bosque de las Cenizas del cementerio. Cosas de la casualidad.

Papá y Mamá

Adiós papá...

Gracias papá.

...vacío...


domingo, 9 de junio de 2013

¿Pisto manchego-andaluz? No: Al-baraniyya.

Pisto
Por mi afición a la cocina, suelo asomarme a la red global de vez en cuando para ver recetas de cocina que, más que copiar, me gusta sacar de ellas ideas de elaboración y preparación, así como toques especiales o distintos, para variar de vez en cuando los sabores y texturas de los platos habituales, esos que nunca se pierden y que son transmitidos de abuelos y abuelas a padres y madres, y de estas a hijos e hijas y nietos y nietas.

El pasado jueves por la tarde-noche, después de hacerme con la materia prima fresca pertinente, y cuya logística lleva eficientemente mi esposa, decidí ponerme manos a la obra para elaborar un pisto, ahora que las verduras están repuntando, y comérnoslo al día siguiente, viernes, con la tranquilidad de una reposada digestión durante el sábado y el domingo posteriores. En fin, a disfrutar de un buen atiborramiento sin mirar constantemente el reloj (mi amigo el Reloj de las Tendillas) como comienzo de una merecida, sin duda, inminente llegada del desconectante fin de semana.

Así que me asomé a este amplio mundo de la información general que es, por ahora, y hasta que nos lo prohíban, internet, y buceé por él por si encontraba algo al respecto. En estas estaba cuando me llamó la atención la medio bronca que recibió a través de los comentarios una página de recetas que sin duda su administrador no la ha pensado para crear polémica, pero ha cometido un error que puede llevarle a ello: ponerle "apellido". Se le ha ocurrido decir que la receta es de Pisto "Manchego", y ahí la ha "espichao".

Esta es la página: http://suite101.net/article/receta-del-pisto-manchego-a10684

Desde luego, a mi no se me ocurriría publicar una receta de fabada asturiana sin haberme informado antes, o de la paella valenciana, o de los calçots catalanes, o el mojo picón canario, más que nada porque o lo haces igual o la has liado.

Así que, ni corto ni perezoso, apagué el ordenador y me puse a hacer un pisto Manchego-Andaluz, ¡ea! casi ná. ¿Y de dónde cogí la receta? Pues de mi madre, que es la única, junto con mi suegra, que siempre tiene razón cuando se le habla de cocina. Recordando sus directrices, apliqué el procedimiento correspondiente y comencé.

Sobre la encimera desplegué mi ejército de verduras: una berenjena, cinco tomates maduritos, dos trozos de totana (calabaza), dos pimientos verdes (luego agregué otro más), dos calabacines y una cebolla. No tenía pimiento rojo, pero cogí los pimientos verdes más sonrosaditos.

El ejército de verduras.
Para pelar los tomates los escaldé primero, es decir, los metí en una cazuelita con agua y cuando rompieron a hervir los retiré y les vertí agua fría. El cambio brusco de temperatura hizo que la piel del tomate se separara de la carne y se pudieran pelar con los dedos. Luego pelé y troceé todo. Ojo que hay que tener en cuenta que cuando se pela la piel de las verduras se están perdiendo vitaminas. Lo suyo es lavarlas y mantenerles la piel mientras se cocina, pero eso es cuestión de gustos. Yo me debo a mis clientes: es decir, mi esposa e hijos, y como a ellos les gusta sin piel, pues ya está; no hay nada más que hablar.

El ejército de verduras troceado.
El tamaño del troceado es, por supuesto, al gusto; mis clientes me lo piden pequeño, así que así se lo hago. Hay a quien le gusta con trozos más grandes... pues eso, al gusto.

El secreto (¿?) de esta receta está en no echar demasiado aceite a la perola donde se haga porque se supone que lo que vamos a hacer es sacarle a la verdura los jugos y que se cuezan en ellos. Si echamos demasiado aceite luego tendrá demasiada consistencia al gusto.

En una cazuela amplia (tiene que ser amplia porque las verduras sin cocer tienen mucho volumen al principio) se pone un culín de aceite de oliva de Baena o Priego de Córdoba, se calienta y se pocha la cebolla y el pimiento. ¡Cuidado! hablamos de pochar, no de freír. Esto significa que ambas cosas tienen que quedar transparentes y suaves, no tostadas. Venga, vamos a ello.

Cebolla y pimiento pochándose en aceite de oliva qurtubí.
Aprovechando estos momentos en los que se pochan la cebolla y el pimiento, quiero volver a la denominación del plato. Decía uno de los comentaristas de la página que visité que el pisto manchego se hacía solo con aceite, pimiento, tomate, sal y azúcar. Aquí, sin embargo, en la receta heredada, se agregan berenjenas, cebolla, calabaza y calabacín. Conclusión: esto no es pisto manchego, ni siquiera pisto manchego-andaluz, que no existe. De hecho, esto tiene un nombre andalusí, que ni siquiera los propios qurtubanos lo usamos: al-baraniyya, o alboronía.

¿Qué es la alboronía?

La alboronía es un plato que procede... ¡un momento! Que ya están pochados la cebolla y el pimiento. Es el momento de echar la totana, el calabacín y la berenjena. Ahora vuelvo...

Remover y tapar para que "suden", a fuego lento. ¡Cómo huele!
...¡perdón!, es que si no se me tuesta la cebolla y luego el plato huele todo a tostado.

Decía yo que la alboronía es un plato heredado de la época andalusí, y que procede de una fiesta que solía haber en aquella época (supongo que esotéricamente religiosa; hablo de memoria, de lo que he leído por ahí y que no me acuerdo quién lo hizo) y que tenía como tradición comerse un guiso de berenjenas, alrededor del cual se hacían jolgorios con música y se bebía algún que otro vino prohibido, y que dio paso a la expresión "berenjenal", que hoy en día aún se usa. Una vez más, el pueblo ante la ley orgánica o religiosa. ¿Quién se hizo para quién?

No se olviden remover de vez en cuando para que no se pegue, y mantener tapado para que las verduras suelten el jugo y no se pierda. Es hora de echar el tomate.

Remover y tapar para que siga "sudando".
Creo que se me ha olvidado echar la sal. Bueno, pues ahora se le echa la sal y dos cucharadas, de las de café, con azúcar, para evitar el ácido del tomate. El azúcar es importante porque si no el sabor sería muy fuerte. Vamos a dejarlo "a su amor" para que vaya tomando "cochura" (expresiones de mi madre, claro) a fuego muy lento...

Ya sé que hay quien hace esto por separado, es decir, va friendo o pochando cada una de las verduras y las va apartando para juntarlas al final, pero como mi madre lo ha hecho siempre así, pues ¿qué quieren ustedes que les diga? una madre es una madre, así que yo le encontré a usted en la calle...

Esperen, que vuelvo a remover para que no se me pegue...

Ya está.

Aprovecho para contarles un chascarrillo o anécdota.

Tengo un compañero madrileño que desde hace más de veinte años vive en Córdoba, y siempre me dice lo mismo: "Es que los cordobeses (traduzco: qurtubanos) cuando habláis, es que parece que sentáis cátedra) Y es cierto; cuando habla un qurtubí de toros, de fútbol o de gastronomía, se le cae el cielo encima, pero él sigue de pie. ¡La madre que lo parió! ¡Cualquiera le lleva la contraria! De otra cosa no, pero de eso sí. ¿Toros, fútbol y peroles? Los qurtubanos los mejores.

"Esperarse", que voy a ver cómo va esto...

Va bien.
Pues eso, que los cordobeses cuando hablan de gastronomía el globo terráqueo deja de dar vueltas, las novas y supernovas oscurecen, los dioses del olimpo y de más allá detienen sus orgías, y la Merkel va al water del tirón.

Si alguno de ustedes ha estado alguna vez en un perol cordobés en la Sierra Morena haciendo un arroz para chiquisientas personas, con todo el cariño del mundo, con todo mimo, ajustando los ingredientes... seguro que se ha encontrado con el típico qurtubí enterao que hace su aparición en el momento "oportuno".

El gastrocordobés enterao suele aparecer de repente, sin que nadie lo note. Las manos en los bolsillos, o atrás, en la espalda, como si se auto-agarrara para no provocar un ataque de arrebato. Sosteniéndose. Sujetándose. Armándose de paciencia. Se acerca al perol donde el aroma del sofrito le llega de soslayo, pero él procura absorber. Se aproxima lentamente al grupo que, alrededor del perol, mantiene una charla animada con el cocinero de protagonista. Su cara muestra ingratitud por no haber sido elegido para hacer el arroz hoy, y se le ve aburrido, pero al mismo tiempo en alerta. Desde lejos, sus cejas se fruncen y su mirada se obceca en el perol, forzando la vista con cara de insatisfacción. Respira hondo y, cuando llega al grupo, en el momento en el que nadie espera un comentario tal, dice:

- Al arroz no se le echa cebolla, porque se pasa...

El silencio.

Más silencio.

Todos se miran unos a otros buscando una explicación.

El gastrocordobés gira sobre sus talones y se separa del grupo. Ha cumplido su cometido: dejar su impronta. Su cabeza no va derecha, sino girada un poco hacia el oído donde mejor oye para mejor escuchar cualquier comentario al respecto, y lleva el culillo apretao para soportarlo mejor.

Siempre hay alguien que pregunta: ¿y eso por qué?

Como un resorte, el gastrocordobés se gira en décimas de segundo para decir: "Porque es así".

Y punto.

Cátedra sentada.

...Me parece que le voy a echar un poco de tomate frito Orlando (no quiero hacer propaganda gratuita, pero es el que más me gusta) porque se ha quedado con muy poco color. La próxima vez, con más tomate. Pero muy poco, porque si no le quita todo el sabor.

Mejor así.
Fuego lento, siempre lento, con cariño, mucho cariño... Al poco, cuando reduzca, se quita del fuego y se sirve. Es habitual servirlo con huevo frito (dos huevos, que es la ración adecuada, al menos para mí) pero hoy lo voy a poner con unos lomitos de cerdo y unas patatas fritas (pocas). Se puede servir también con patatas fritas a dados mezcladas con la alboronía, pero eso es al gusto.

Al-baraniyya, alboronía o pisto manchego-andaluz.
La alboronía andalusí está basada en la berenjena, pero tras la conquista-masacre de América se importan productos como el pimiento y el tomate que enriquecen el plato, y que son agregados en el siglo XVI por los moriscos andalusíes que, en el último tercio del siglo, son expulsados por su majestad el rey oscuro y sus secuaces. Algo se nos quedó para nuestro disfrute; este plato que afortunadamente aún se pone en las mesas de nuestras familias.

Buen provecho.

viernes, 24 de mayo de 2013

Mayo de Córdoba, ¿festividad popular?

Abanico de Feria, con la forma del recinto ferial de El Arenal.
Reconozco que estoy siendo cansino en mis entradas anteriores del blog cuando reitero la potestad de las decisiones de la forma de vida del pueblo, que es siempre del pueblo. Pero es que es tan flagrante su al parecer desconocimiento que duele, porque pocos son los que lo entienden, no ya la desclase política y sus gestores, a los que desgraciadamente se les nota solo ir a "lo suyo", sino incluso por el propio pueblo, que parece adormecido por su propio opio anestesiante, auto-desconsiderándose, auto-limitándose, olvidando su poder y su derecho.

Hoy voy a dejar aparte la defensa de esos derechos básicos que nadie debería tener que plantearse defender, como la alimentación, la vivienda,... ¿para qué seguir? Hoy me voy a limitar a momentos tan banales y al mismo tiempo tan cercanos, como son las celebraciones populares, parte de la idiosincrasia de una comunidad, y que están siendo robadas por la desclase política para seguir controlando los pensamientos de los que les pagan con un fin, al menos, dudoso (quiero ser condescendiente) a pesar de que todos sabemos cuál es la meta a conseguir: la poltrona.

Sí.

Pararse a pensar en estas minucias con la que está cayendo puede (y casi debe) resultar chocante. Millones de españoles sufriendo la injusticia del despotismo más déspota desde los tiempos feudales, y al administrador de este blog se le ocurre solo hablar de las fiestas de su pueblo.

- Pero, es que no dejan de ser un ejemplo de la manipulación y de la falta de cercanía entre los ciudadanos y sus gestores -dijo el administrador con cara de angustia y sentimiento de culpa.

- Sí, pero ¿a quién le importa lo que pase con las fiestas locales de cualquier sitio, si al final nadie podrá ir a ellas porque estarán esclavizados para conseguir la confianza de los mercados? -soltó aquella voz consciente.

- A pesar de todo, voy a seguir.

- Allá tú.

Porque sí, efectivamente, todo está manipulado. Todo está basado en lo mismo: la economía de cuanto más mejor, a pesar de que sea peor; lo más rápido posible; vacíate los bolsillos; consume hasta reventar; siéntete bien, aunque sea borracho, y piensa quién te lo ha dado; conviértete, ven con nosotros...

Como he comentado otras veces, el mes de mayo en Córdoba comienza en abril y acaba entrado junio, y aunque nuestros políticos y otras sociedades tradicional-gastro-religiosas se hayan hecho con el copyright, haciendo y deshaciendo, mulgando y promulgando, cambiando identidades, llevando las ascuas a su sardina, recetando rituales místicos, dirigiendo las mentes, e inculcando sus verdades, pese a quien pese, al final la decisión la toma el pueblo.

Hagamos recuento.

ROMERÍA DE SANTO DOMINGO

La Romería de Santo Domingo nace para celebrar los "milagros" del Cristo de San Álvaro de Córdoba. Eminentemente religiosa, nada sería sin los peregrinos que subían Sansueña arriba hasta el santuario. Una vez soportada la dichosa misa, fino de Montilla-Moriles y perol. Las jiras de Ricardo de Montis.

Romería de Santo Domingo.
Romería de Santo Domingo. Abril 2013
PRIMERO DE MAYO, DÍA DEL TRABAJADOR

Fiesta de los Trabajadores, primero de mayo. Celebración popular en los cinco continentes que... ¡ah!, ¡perdón!, que esto no vale. Que resulta que "la prima de la cuñada de mi primo ha tenido que esperar más de la cuenta para ver la Batalla de las Flores este año porque unos marginados sociales han decidido celebrar la fiesta del trabajo o de yonoséqué antes de la cabalgata, así que hemos tenido que esperar más de hora y media. Figúrate, con los niños muertos de hambre, mi suegra meándose y mi marido diciendo que quería tomarse una cervecita... Vamos, vamos, no sé adónde vamos a parar... ¡vaya país!"

Fiesta Internacional del Primero de Mayo, Día del Trabajador
BATALLA DE LAS FLORES

"Bueno, menos mal que se han ido ya..."

Batalla de las Flores 2013. Más gente que en la manifestación del primero de mayo.
¿A quién se le ha ocurrido celebrar la Batalla de las Flores el día 1 de mayo si siempre se ha celebrado en un domingo de abril? Bueno... seamos condescendientes; seguro que hay un motivo convincente: ¡MANIPULACIÓN!.

ROMERÍA DE LINARES

La romería a la atalaya morisca de Linares, donde se guarda la imagen de la virgen que trajo en su caballo el masacrador rey Fernando III se celebra el primer domingo de mayo. Mientras el Pepe está haciendo el arroz se oye una voz que dice "¡Pepe, que han tocado a misa!", y Pepe responde: "¡Pues tráete el vino para el arroz, que se me ha olvidado en casa!"... ¡Es que el vino del cura es para las hostias!"... "¡La hostia la que te voy a dar si no me lo traes, porque yo no me vuelvo a por el vino!... ¡y dile a tu hijo que se vaya a darle patadas a la pelota a otro sitio porque como me tire el perol lo meto en el arroyo!"

¿Qué sería de la romería de Linares sin el niño jugando a la pelota entre el arroyo y el perol?
Santuario de la Virgen de Linares. Sierra de Córdoba.
El chiquillo de Pepe se secó pronto.
CATA DEL VINO MONTILLA-MORILES

Recientemente (desde 1983) se ha sumado a este colmado mes la denominada Cata del Vino Montilla-Moriles, donde exponen las mejores bodegas cordobesas sus caldos para "degustar". Lo que pasa es que de "degustar" los vinos muchos han pasado a "degustar" sus vómitos. No hay límite. Negocio. Bebe, traga a ser posible, y si eres joven, mejor, así te enganchas antes. ¿Chiringuitos para comer?: dos. ¿Chirignuitos para beber?: treinta y tantos. ¿Resultado?: Embriaguez.

Aún recuerdo aquella primera cata, celebrada en el Paseo de la Victoria, sin vallas, sin entrada ni salida, sin WC, sin tickets de cinco consumiciones que te obligaran a tomarte cinco medios o perdías el dinero, sin copa de regalo con Manolete grabada en ella, sin música flamenca de ambiente. Es cierto que hoy, al menos, está más controlada la entrada a menores y los horarios de emborrachamiento, pero no deja de ser un negocio más. Bebe, bebe, bebe, que se acaba. Ya no dejan entrar la tortilla de patatas hecha en casa, o las gambas compradas en el hiper, o la pata del jamón que algunos se llevaban. Tienes que guardar la cola en los mínimos "changuauchos" de comida que dan lo de siempre, porque lo importante es que te atiborres de vino. Es cierto que, con moderación y buenos amigos, se hace muy ameno, pero ¿y la juventud?

Cata del Vino de Córdoba.
¿Quién mantiene la Cata del Vino Montilla-Moriles en pie todavía desde 1983?: pues el pueblo. A pesar de que lo sigan manteniendo como un negocio antes de como una verdadera cata. En cualquier caso, el pueblo es más sensato de lo que se piensa y acaba dando sentido a las cosas.

CRUCES DE MAYO

Hace mucho que las sacralizaron, pero eso es una historia lejana, y también hace mucho que las convirtieron en un negocio, especialmente para las cofradías y hermandades de la Semana Santa, que aprovechan habitualmente el entorno privilegiado del Casco Histórico de la ciudad para poner un travesaño al erguido falo, fundarlo de flores encarnadas y rodearlo de cuatro macetas de gitanillas. Y a partir de aquí: la barra para vender: Fino, Pale Cream, Cruzcampo, pinchitos, tortilla, choricitos fritos,... La barra es más larga que la Nacional Cuarta, pero la cruz lo mismo se cae con el soplo de una de las tormentas de mayo, que en Córdoba suelen ser fuertes debido a la cercanía de Sierra Morena.

Cruz de Mayo Calahorra. Poca cruz y mucho entorno. La barra a la derecha, no se ve.
Aún quedan cruces de mayo de los barrios, con sus concursos de peroles o carreras de sacos, o la rifa de un jamón, y en la que participan los vecinos con sus macetas y los albañiles del barrio montando el decorado.

Cruz de mayo de Cañero (foto 2010), participativa al cien por cien.
¿Y qué decir de esas cruces de mayo que los niños hacían con cajas de zapatos, e iban a pedir casa por casa para sacar unas monedillas? Ahora las sacan en pasos, con costaleros y capataces ¡arsielo con ella!, je, je... Vaya, parezco a Ricardo de Montis recordando sus momentos de juventud en sus escritos costumbristas.

Cruz de mayo de mi hijo (2006) Ni se le ocurrió salir a pedir monedas... se las di yo.
LOS PATIOS

Se están cargando la fiesta.

No se pueden visitar los patios de Córdoba ni con ticket ni haciendo colas. Esa no es la filosofía de la fiesta de los patios.



Cuando uno va a ver un patio se espera encontrar a sus dueños regando las flores, esperando las visitas para compartir una conversación, sin prisas, observando sin sentir el aliento del que está detrás, preguntando por esta o aquella planta, por el sabor de la guindilla esa en los guisos o el aroma del jazmín al atardecer, escuchando el chocar del agua contra el agua de la fuente y el piar del pichirichi de la jaula.

Un patio bien visto.
Esto no es un parque temático sino la expresión del pueblo, una vez más, más que nunca. No es un negocio para restaurantes y bares o tiendas de recuerdos. Es una fiesta de las personas que mantuvieron los patios a lo largo de los siglos y que alguien institucionalizó por el supuesto bien común, allá por los primeros años del siglo XX, y que hoy tiene tal dimensión que ha perdido su carácter popular para convertirse en un negocio más. Hoy se mide el éxito del festival por la cantidad de gente que los ha visitado, pero no por la calidad de su visita. El nombramiento de los Patios de Córdoba como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad ¿ha beneficiado a la fiesta en sí, o solo lo ha hecho al turismo? ¿Contaremos en el futuro los éxitos según los flamenquines, rabos de toro, salmorejos y berenjenas a la miel consumidas? No. ¡Lo hacemos ya!.

Detalles de un patio cordobés. ¿Alguien puede fijarse en esto con la bulla?

Llevo ya dos años con este sin ver un solo patio de la ciudad porque todo me huele a NEGOCIO. Todo me huele a INSTITUCIÓN, todo me huele a MANIPULACIÓN.

Calle Barrionuevo, un patio donde conversar.
La economía siempre ante todo. Cuanta más gente, ¡mejor!, pese a lo que pese, como sea. Consumir, consumir, consumir, soltar la pasta.

¡Váyanse ustedes a la mie....! Ustedes no cuidan de mi ciudad.

LA FERIA

El Rey Sancho IV El Emplazado concedió a Córdoba en 1284 dos ferias al año; una en septiembre (hoy Velá de la Fuensanta)  y otra en mayo, celebrándose estas en la actual Calle de la Feria (que algunos pretenden llamar de San Fernando), en la zona del Rastro, junto a la Torre de la Calahorra y en Vistalegre después. Cambiando de ubicación unas veces, y otras de fecha, la Feria de Mayo de Córdoba es confirmada por los catolicísimos reyes de Castilla y Aragón, Isabel y Fernando (tanto monta "el que monta tanto") y Felipe II "el oscuro".

Feria del ganado 1915

Una vez encontrada su ubicación quasi definitiva en los pagos de Vistalegre, en lo que hoy son los jardines de Vallellano, y donde se celebra con total paganidad la citada feria, pues va un agricultor de la zona, allá por la mitad del siglo XVII y se encuentra un pozo donde halla una estatuilla de una virgen a la que llaman de la Salud, porque las aguas que tocan resultan ser milagrosas (mira tú por dónde). Así que dicho agricultor se monta el chiringuito esotérico cercano en lugar y fecha a la zona de la feria, vendiendo aguas milagrosas de toda curación, y, en coleguismo con la curia religiosa local, hacen fiesta de regla (¿se llama así, verdad?) por la susodicha.

Al final, tó se junta, y con la influencia de la esotérica religión resultan y convienen renombrar a la feria de Cincuesma en la, a partir de entonces, Feria de Nuestra Señora de la Salud. Oséasé, la Feria de Córdoba.

Vaivenes de tiras y aflojas hacen que la Feria de Mayo de Córdoba tenga mayor o menor repercusión. Hay que tener en cuenta que nació como feria comercial del ganado y que lo que le rodeaba, más cercano al ocio que a la economía, era secundario.

A finales del siglo XVIII, el siglo del barroco, se prohíbe la celebración más allá de las 22:00 horas para evitar el "botellón" de los "alborotadores", principalmente jóvenes que intentan aprovechar la circunstancia para divertirse siguiendo sus propias opciones. La juventud, revolucionaria juventud, where are you guys? Come back, you're welcome!

1930
La normativa de la Feria de Mayo se hace más restrictiva en los primeros años del siglo XIX. ¡Ya la hemos cagao! ¡Ya están aquí los políticos!: Se regularizan horas de diversión, precios de los productos que se venden, iluminación interior y exterior de las casetas, tamaño de las mismas, volumen y tipo de música (¿no les suena esto? Es el año 1820, y el Ayuntamiento marca el lugar donde se habrá de celebrar la Feria, y que no es otro que el Campo de la Victoria (actuales Jardines de la Victoria, frente a la Puerta de Gallegos), y con el nombre de Feria de Nuestra Señora de la Salud,... ¡y punto! ¿de la Salud...?, se preguntan.

Pero el pueblo se sigue saltando las normas, como siempre: la gente acaba su diversión de madrugada y las orquestas tocan hasta altas horas de la noche con la policía que debería reprimirles, como aliados.

Y en 1994, después de muchos decenios en La Victoria, la Feria monta su abanico en la curva del río que el adalid Álvaro Pérez de Castro, conquistador castellano, llamó en 1236 El Arenal.

Feria de Mayo en El Arenal. El abanico.
Ahora, nuestros gobernantes, siguen dándole publicidad a nuestra feria para que vengan mucha gente del exterior a habitar en nuestros hoteles, a consumir en nuestros restaurantes... bienvenidos sean, a pesar de las bullas, ¿verdad? a gastarse la pasta, aunque lo que realmente queremos los cordobeses es divertirnos, sin que nadie nos diga cómo ni por qué. Como aquellos años del siglo XIX, algunos harán botellón, habrá casetas que sobrepasen el nivel de decibelios en la música, los caballos se cagarán en las puertas de la Caseta Municipal, los precios de los cacharritos serán los que los dueños quieran poner, y al final no nos acordaremos del Ayuntamiento ni de los políticos que lo habitan nada más que cuando salgan en la foto de feria, que seguro que lo harán.

¿Y lo que nos vamos a reír cuando lo hagan?

Y el mes de Mayo de Córdoba terminará, un año más, en junio.

Portada de la Feria de Mayo 2010. Mañana veremos qué nos dan este año de recortes.