sábado, 16 de abril de 2011

No al cierre de Locsa

Esta mañana se han vuelto a manifestar las familias que dependen de la decisión de cierre de una de las empresas más antiguas que hay en nuestra ciudad, y yo he estado con ellos.

La nueva propiedad de la empresa Locsa ha decidido cerrar la fábrica y desmantelarla, poniendo la excusa de pérdidas durante unos años, cuando todos sabemos que de lo que realmente se trata es de quitarse de encima una competencia que le resultaba bastante molesta. Una empresa que estaba quitando clientes al Eje italo-alemán de KME en Europa y otros países emergentes gracias a la experiencia adquirida por los trabajadores cordobeses, herencia de aquella Escuela de Aprendices que estuvo viva hasta no hace demasiado tiempo, y que dejó la impronta de sus conocimientos en gran parte de los que hoy he visto gritar en la calle para defender su puesto de trabajo.


Pueden existir razones para el cierre de una empresa, sean económicos (los más), logísticos,... hasta culturales, pero me niego a aceptar un cierre por estrategia global. El Eje compró la fábrica de Córdoba con la única intención de dejarla morir, reduciendo los pedidos, acotando sus funciones, separando de su cuenta de explotación resultados tan importantes como los del Metal (ligados a los movimientos bursátiles del London Metal Exchange) y acaparando la mayor y más lucrativa actividad para sus centros de la media luna industrial de la Europa central.


El Eje italo-alemán compró su competidor más selecto allá por el año 2003, si no lo recuerdo mal, y puso el caramelo de la exclusividad en la boca de sus dirigentes y sindicatos. Las intenciones ya se vieron venir con el cierre de la planta de Lugones (Asturias), donde sufrieron la primera embestida de los Panzer alemanes, que arrasaron con aquella empresa (Locsa significa: Laminados Oviedo Córdoba Sociedad Anónima), aunque de forma menos traumática, o al menos así tengo entendido. Y procedieron, a partir de ese momento, a la devaluación progresiva de la fábrica cordobesa, para hacerle caer en picado. Se unieron a su enemigo, y cuando lo han tenido lo suficientemente cerca, con pocas fuerzas para subsistir, lo han apuñalado por la espalda.

Un buen amigo mío me dijo hace un tiempo que una empresa no deja de ser "un pincho más o menos en un mapa clavado". Y no le falta razón, solo que hay que tener en cuenta que ese pincho supone el que muchas familias subsistan, se levanten a diario con un quehacer y una actividad, que muchas pequeñas empresas vivan de ella a su alrededor (reparación de maquinaria, matricería, albañilería, transporte, auditoría, medio ambiente,...), de las que a su vez viven otras cientos de familias, y cuyo negocio se verá mermado.

Y todo por estrategia global.


Si la empresa no es rentable, presenten oferta de venta, y no la desmantelen y acaben achatarrando su maquinaria. Los trabajadores de la empresa seguro que están dispuestos a mantenerla en pie, con su trabajo y conocimientos, con su experiencia y buen hacer, y seguro que la venta les supondrá unos ingresos aceptables. ¿O es que acaso tienen miedo de que renazca de sus cenizas y les hagan competencia?

El Eje italo-alemán desconoce, o le da igual, la situación laboral de Andalucía, y solo piensa en su beneficio. O nos defendemos nosotros mismos, o nadie lo va a hacer por nosotros.

He visto políticos en la manifestación, así que seguro que han encontrado la solución... ¿o no?

¡Animo, compañeros! No soy mucho, pero al menos soy, y estoy con vosotros.



P.D. Ha sido bonito ver a jubilados de hace muchos años, con sus cuerpos y caras "distintos" ponerse la camiseta y gritar como el que más. Entonces aquello no era nada más y nada menos que: "La Letro".

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