viernes, 3 de agosto de 2012

¿Sirven para algo los políticos?


En mi opinión, la respuesta es, sin duda: SÍ.

La desastrosa situación que estamos viviendo en los últimos años nos está haciendo olvidar la importancia que los políticos tienen en la gestión de los recursos del Estado y que supone que nuestra vida lleve una dirección u otra en función de los resultados de su trabajo. La necesidad de su existencia es inequívoca, pues, de otro modo, los poderes de decisión quedarían en manos de personas o instituciones relacionadas más con intereses personales o grupos acaparadores de la indiscutible "verdad", que con las necesidades que realmente tiene el grueso de población que compone una comunidad concreta; ya sea a nivel continental, nacional, regional, comarcal o local.

Es lógico que en momentos tan tensos pidamos respuestas a quienes (afortunadamente) votamos libremente y dimos nuestro consentimiento para la toma de decisiones que influyen directamente en nuestras vidas, como también es lógico que les culpemos de nuestras desgracias incluso llegando a solicitar de la justicia las penas que le correspondan, como una especie de venganza enrabietada que reponga nuestro honor y dignidad. Ese honor y dignidad que siempre el pueblo merece.


Pero de ahí a pedir la abolición de la política o generalizar la aberración de los políticos, va un tramo. En ningún caso debemos permitir que un colectivo padezca las consecuencias que una minoría dentro de ese colectivo provoque, porque si así fuera estaríamos condenando a esa parte, habitualmente y mayoritariamente legal, a sufrir unas consecuencias que no se merecen y a ser chivos expiatorios de la moralidad general de la comunidad en cuestión. Una especie de saco de trapo donde todo el mundo da golpes para liberar su frustración. Y eso sería tan injusto...

Esto vale para cualquier colectivo, llámese como se llame o se haga llamar, incluidos los políticos.

Yo siempre he dicho que ser político es muy difícil, y en muchos casos cuando lo he comentado, he notado cierta sorna e incredulidad, pero ciertamente así lo creo. Analizando las presiones a las que está sometido un político con cargos de responsabilidad a uno se le quitan las ganas de dedicarse a esto:

1.- Presión del pueblo al que representa: Con unas necesidades y unas ganas de mejorar. Muchos de ellos pensando más en su entorno que en la comunidad. Unos con razón, otros no.

2.- Presión ideológica de su partido: Con unos cánones establecidos que no se puede saltar.

3.- Presión económica: Aunque quieras hacer mucho, no vas a poder porque no tienes dinero. O machacas al punto 1, o machacas al punto 2... O machacas al punto 4...!!!!

4.- Presión de los poderes verdaderos (quienes tienen el dinero; eso que llaman los mercados): Estás muerto, tú y tu comunidad. O haces lo que ellos dicen, o te vas ¡al carajo! O...


No. No quiero estar en su pellejo.

Puede parecer que estoy hoy aquí defendiendo a esos politicuchos que han aprovechado su situación privilegiada para enriquecerse o para darse un baño de oro en sus vidas a costa de los recursos del Estado, o sean, de todos nosotros. Espero que no se me entienda así, sino más bien lo contrario. Prefiero pensar en esos alcaldes que a las tres de la mañana aún se encuentran en su pequeño despacho de la plaza de un pueblecito recóndito, dándole vueltas a los números para cuadrar el contrato de una persona más del pueblo que se dedique a cuidar el jardín de la placita principal y de los doce naranjos que se han plantado en la Calle Mayor, sin que repercuta en el resto de cuatrocientos cincuenta y tres vecinos; del Concejal de Cultura que lleva días dándole vueltas a la cabeza para poder traer a su ciudad una exposición de ese pintor aún desconocido en un local que aún no dispone y que sea del agrado de todos; al de Urbanismo, que se queda casi extasiado mirando el vaso de plástico de la máquina del café pensando en si sería mejor poner un jardín para el disfrute de todos en ese terreno que le ha donado al Ayuntamiento la Constructora Fulanita, (a cambio de...) en vez de venderlo a otra Constructora, la Zutanita, para que monte una torre de ochenta y cinco metros...

... A ese Presidente de la Comunidad, absorto, observando las estrellas, creyendo en el trabajo de sus conciudadanos,... al Presidente del Gobierno de cualquier país viéndose a sí mismo besándole los pies a un mendigo que se le ha cruzado,... al Jefe del Estado de cualquier planeta subiendo los "escalones de la gloria" besando el suelo que su Dios le ha dado... Todo es posible.

Los políticos son necesarios. Los políticos que hemos elegido libre y democráticamente, gracias al Pueblo y a su tesón. A pesar de otros que han manchado su nombre con la palabra "corrupción". A estos, ni agua.

Lo importante es saber elegir bien, y para eso, a mi entender (habrá, por supuesto, otras formas de entender que yo respeto) lo que debemos exigir a nuestros políticos son los siguientes diez mandamientos:

1- HONESTIDAD: El dinero que se maneja pertenece a la comunidad y no es mío (es muy fácil, al final, con tesón, se entiende... supongo)
2- TRABAJO: Debo estar disponible los 365 días del año y las 24 horas del día. Si no, mejor no hacerse político.
3- TRANSPARENCIA: Que todos sepan en qué nos estamos gastando el dinero y cuánto, incluso el mío propio.
4- ESCUCHAR: Para gobernar a una comunidad lo primero es escucharles; su quejas, sus necesidades, sus miedos, sus ilusiones,... Lo mejor: organizarlos para que puedan alzar su voz, y así habré de hacerlo.
5- PREPARACIÓN: No es necesario tener una carrera, pero sí debo estar listo para salir al paso de críticas y de alabanzas. Un político no tiene derecho a ser vanidoso porque siempre, en el fondo, hay una parte de engaño.
6- HUMILDAD: Debo pensar en todo momento que se me ha elegido para servir a los demás, nunca para servirme de ellos. Mi comunidad es siempre lo primero, antes de ideologías políticas y religiosas.
7- PLURALIDAD: A pesar de mi ideología, tengo que pensar que hay muchos en la comunidad que gobierno que no lo hacen igual que yo, y por lo tanto tendré que tenerlos en cuenta. La mejor democracia es la que sabe defender a las minorías.
8- JUSTICIA: La Justicia es un medio, y no un fin. Tengo que luchar para que la Justicia sea una herramienta para comprender y recuperar, y no para vengar.
9- TESÓN: Nunca perderé la fuerza, y si así fuera, seré lo suficientemente humilde como para que mis conciudadanos lo sepan y estaré dispuesto a lo que ellos digan, antes que a quienes se saben poderosos.
10- COMUNIDAD: Amaré a mi comunidad ante todas las ideologías, y ellas serán las primeras en el reino de mi despacho.


No. Me niego a ser político.

Pero no olvidemos nunca los años que nos costó poder elegir a quienes nos gobiernan, y seamos conscientes de que las ideologías pueden ser los medios, pero no siempre los fines. Los políticos sirven para mucho, siempre que elijamos bien.

Aquel que nos gobierne lo debe tener en cuenta, y nosotros tenemos la potestad democrática para exigirles que trabajen para el pueblo, la comunidad, y nunca nos vendan. Y si no, que no se hubieran hecho políticos.

Como yo.
Publicar un comentario