sábado, 18 de agosto de 2012

Las fuentes de Roma

Fuente de las Tortugas (Bernini, 1584)
He tenido la suerte de visitar unos días algunas de las ciudades más hermosas de la siempre impresionante Península Itálica. Venecia, Florencia y Roma han sido nuestros destinos; lugares de ensueño plagados de Historia, Arte, Gastronomía y Cultura, todo con mayúsculas, que han alimentado nuestro espíritu y satisfecho nuestra alma, en todos los sentidos, y que nos han dado conocimientos suficientes para conocer más y mejor a nuestros semejantes de lugares distantes a nuestro entorno habitual. Es decir, que nos han enriquecido con lo que ellos aportan al mundo, que no es, ni mucho menos, poco.

Por eso hoy, en este mi humilde blog, quiero compartir con todo aquel que quiera todos esos conocimientos, todas esas imágenes y todas esas sensaciones que hemos experimentado. En una palabra: que os voy a dar el coñazo. Espero que a alguien le sea satisfactorio y le anime, si no lo ha hecho aún, y si la economía se lo permite, a darse un salto a este punto del planeta que, por el carácter de sus lugareños, tan parecido a este nuestro país llamado España, se sentirá como en casa y al mismo tiempo disfrutará de imágenes y sensaciones que le transportarán a momentos de la Historia Universal como la del Imperio Romano o del Renacimiento. Supongo que, vistas las campañas gubernamentales en pos del turismo nacional, estoy siendo anti patriota pero es que parto de la base de que para mi las fronteras son solo líneas sobre un mapa, y las nacionalidades un hándicap para el enriquecimiento espiritual del ser humano. Así que quien quiera que me tache de no-patriota, que yo ya me dedicaré a buscar, siempre que pueda, culturas distintas que sigan alimentando mis conocimientos.

Fontana di Trevi (siglos XVII-XVIII)

En esta, mi entrada de hoy, quiero resaltar algo ya reconocido mundialmente, pero que a mi particularmente me ha llamado una vez más la atención (ya estuve allí hace 18 años, en mi Luna de Miel) de la siempre poco halagada eterna ciudad de Roma: su agua y sus fuentes, repartidas por toda la ciudad, ya sea para decoración, como para su uso y consumo. Agua transparente y fresca que fluye por sus siete colinas, asomándose a la ciudad por caños gruesos y ruidosos, creando formas en el aire, cayendo con fuerza. Una verdadera delicia para el transeúnte.

Son tantas las fuentes y con tan variado destino que es imposible compilar aquí todas ellas.

Quizás la más famosa, no ya de la ciudad sino del mundo entero, sea la Fontana di Trevi, la "Fuente de las Tres Calles", aunque sean más las calles que a ella confluyen. Hoy en día en restauración, pues parte de su frontal izquierdo ha notado el paso del tiempo y la desidia berlusconiana por el mantenimiento de los lugares históricos y artísticos italianos, la fuente está literalmente ocupada por un ejército de turistas que no dejan de echar monedas a la taza (obviando la cantidad de necesitados que en su camino se han cruzado pidiéndole esa misma moneda para comer), prometiendo "así?" volver algún día a Roma, siguiendo la tradición. Hasta 3.000 Euros se sacan a diario de la dicha fuente. De locos.

Dejando atrás los "daños morales colaterales", la monumental fuente barroca es una preciosidad.

video

Pero hay tanta variedad de fuentes en Roma, que impresiona. Fueron los antiguos gobernantes de la República y del Imperio quienes trajeron las aguas a la ciudad a través de sus acueductos, y haciendo de los puntos finales de llegada de esas aguas cristalinas lugares de recreación visual construyendo fuentes monumentales, como esta anterior de Trevi, reformada en los siglos barrocos.

Restos del Acueducto de Claudio (Foro Imperial)
Las mejores fuentes de Roma son, como no podía ser de otra manera, las monumentales. Obra en su mayoría del gran decorador barroco de la ciudad; Bernini, quien hizo suya la calle y se opuso a todo intruso, con prepotencia y soberbia. En la preciosa Plaza de Navona, antiguo Stadio de Domiziano (Circus Agonalis), el maestro levanta en el centro de la plaza la Fuente de los Cuatro Ríos (Danubio, Ganges, Nilo y Río de la Plata) A una de las figuras que Bernini coloca en la fuente el artista se deja llevar por sus sentimientos y lo crea en una postura que muestra su desprecio a la composición de la fachada de la Iglesia de Sant Agnese in Agone, realizada con anterioridad por Francesco Borromini, uno de sus competidores en la carrera artística romana.

Fuente de los Cuatro Ríos (Bernini) e Iglesia de St. Ag. in Agone (Borromini) en Pl.Navona.
En la misma plaza también se hayan dos fuentes monumentales del siglo XVI: la de Neptuno y la del Moro. El conjunto monumental, unido al lugar donde se ubica, por su historia, y al carácter bohemio que le han dado artistas de la pintura y de la música, hacen que esta plaza sea considerada una de las más hermosas.

Plaza de Navona, y sus fuentes.
Bernini insiste en decorar Roma y se inventa la Fuente de la Barcaza, en la Plaza de Spagna, frente a la Scalinata de la Trinitá dei Monti. La de cabezas que se habrán metido allí con "la caló", siempre que el guardia de seguridad no se lo impidiera con el pito zumbón.

Fuente de la Barcaza, Plaza de Spagna  (Bernini, S.XVII)

Plaza del Popolo
La gente, en la Plaza del Popolo, se agolpa alrededor de las dos fuentes bajo la sombra del obelisco de Ramsés II. El agua, fresca y cristalina hace recuperar fuerzas para seguir pateando una ciudad inacabable.

Hasta las gaviotas se meten tierra adentro para disfrutar del agua romana, y de paso, hacer una pose para la galería.

Plaza de la Colonna
En la Plaza de San Pedro, un par de fuentes ayudan a guardar la cola.

Plaza de San Pedro
Hay fuentes que parecen bañeras, y dan ganas de meterse...
Plaza Farnese
...Otras merecen un respeto, nada más verlas. ¿Y si me acerco y me saca una lengua larga que me atrapa?...
Fuente de Mascherone
En el barrio del Trastevere ("Tras el río Tíber") también hay fuentes con agua abundante que retumba en las tazas, y dan frescor. Toda la ciudad disfruta de este sonido tan atractivo.

Plaza de Santa María in Trastevere
Bernini insiste en decorar la ciudad, y se saca de la manga una fuente que la lleva hacia las afueras del límite de la ciudad de entonces, y crea la Fuente del Tritón.

Fuente del Tritón, en Plaza de Barberini.
Agua y fuentes, fuentes con agua, clara y fresca. En Roma nunca se muere uno de sed, porque siempre hay un lugar de donde brota el agua, y si está hermoseado, mejor. Casi parece que así sabe mejor el agua.

Villa Borghese
¿Y si yo les digo ahora que la mejor fuente fue esta que a continuación les enseño? Fue la que mejor nos refrescó los pies, después de kilómetros de patear calles y del calor italiano, que también lo hay. La que llenó nuestras botellas de agua fresca, que se deslizó por nuestro cabello quemado por el sol, y empapó nuestras camisetas con "Yo amo Roma" en el frontal. Esta fuente, que de monumental no tiene nada, si nos trajo la misma agua cristalina que todo ser humano agradece. Así que: ¡Viva la fuente de...! Pónganle ustedes el nombre, pues yo no me atrevo.
Via Monte Savello.


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