sábado, 10 de enero de 2015

La cotidianidad del horror

Él es bienvenido, así como sus profetas protegidos.
Él es siempre bienvenido, así como lo son sus profetas, por nosotros protegidos. Ellos, los profetas, nos guían y dirigen, nos enseñan el camino y nos enfrentan a nuestros miedos y satisfacciones, con la energía de las bienaventuranzas y el disfrute de los bienestares, sin más motivación que sus grandes verdades.

Un profeta contando "verdades"
Estómagos satisfechos y conciencias autocomplacidas que desovan pecados redimidos, ante la inapetencia al desorden y el miedo a lo desconocido, si no por lo conocido: son ellos... cuando entienden el poder que sus proclamas dejan en sus manos, se adueñan de ellas, las ponen en venta y se hacen garantes de almas, y de cuerpos, y de instintos. Es entonces cuando todo acaba para sus súbditos, a los que ya nada les pertenece, pues la jerarquía Él-Profeta-Estómagosatisfecho dirige sus sentimientos, dejándolo todo plano: morir, matar, gozar, sufrir, sobrevivir, queda en un mismo y único espacio, un espacio unidimensional en relación con su propio espíritu y su propia alma, es decir, con sus sentimientos. Todo ha muerto. Todo se pierde: no existe la justicia, la razón, la solidaridad, la lógica, lo simple y llano... el mirar, el oír, el oler, el tocar, el degustar... ¡no! porque eso es debilidad. El Profeta (todo profeta) habla en voz de Él, y solo cabe asentir.

Solo cabe asentir
Hay tantos momentos duros en la Historia de la Humanidad que están llenos de tanto horror suscitado por esta extraña forma de ver la vida,.. como los sacrificios humanos en el ara para los dioses; la antropofagia; la quema de brujas y herejes por la Inquisición; la lapidación actual por parte de los talibán; la crucifixión; la ablación o pérdida del control sexual de la mujer, aún hoy en vigor en parte del planeta; la negación a la pluralidad humana; el derecho a la libertad de las mujeres; el odio a la homosexualidad; la disidencia de la laicidad;...la incompresión del caos...

Lapidación en Afganistán
Dirigidos por privilegiados cuerpos en extrañas mentes, los borregos y cabritillos siguen la voz de sus pastores con displisencia y adoración, sudando sangre y vomitando odio, mientras sus piernas tiemblan de miedo y sus esfínteres se aflojan y desbocan sus interioridades. Pero eso es lo de menos. Hoy hay que matar por el Profeta, o por Él...

Y en su nombre, así fue... una vez más.

Por el Profeta... y por Él.
Tras lo ocurrido en el corazón de Europa, parece que  lo mismo dan los miles de muertos en Irak por esa guerra maldita proclamada por el mismísimo Demonio y defendida por sus Ángeles de la Muerte, que los cristianos decapitados en Siria por el infame Ejército Islámico, los torturados en Guantánamo por el Imperio, los humillados palestinos y saharianos por Sión y la Desvergüenza, los masacrados en Somalia por piratas de agua y piratas políticos, los derribados en Ucrania por "unos" y por "otros", los vejados en Corea del Norte o Yemen por la ley de la idiotez, o los cientos de inmigrantes que no llegan a tierra firme, su única esperanza para sobrevivir, porque se lo impiden las barreras de la insolidaridad y de la prepotencia europea. Ya no hay motivos sociales para abrir los brazos, sino naZionales raZones para "cerrar el culo" con orgullo. Hoy quizás, después de lo de París, con más excusas rondando las mentes de los europeos; un gran favor para los partidarios de la cerrazón.

Guerra de Irak
En solidaridad con aquellos que perdieron la vida defendiendo valores humanísticos, de libertad, igualdad y fraternidad, en el último atentado en la indolente Europa, y que ha tocado sus más entrañables vísceras, yo me adhiero a su homenaje, ¿cómo no?, y me lamento de la estupidez del ser humano. Pero no sin olvidar a aquellos que llevan tantos años sufriendo, sin explicaciones lógicas o sensatas, o con grandes aspavientos rasgando camisas y llorando como plañideras. Cientos y miles cada día, obviados por culpa de la cotidianidad del horror en la que estamos sumidos, y la más absoluta y rutinaria indiferencia que nos anestesia.

Saldo de la Guerra de Irak (aún con secuelas)

Es momento de comprender. No dejemos escapar esta oportunidad.




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