domingo, 8 de junio de 2014

Referéndum monarquía-república, no... ahora, no.

Manifestación reciente por un referéndum monarquía-república en España
Había pensado no volver a escribir, al menos durante un amplio espacio de tiempo, en este mi blog, y quizás después de esta entrada alguno deseará que lo hubiese "dejado estar".

Circunstancias, eventos,... rollos personales, y no tanto, me obligan un poco a hacerle a internet, y todo lo que él conlleva, el gesto que Bernini expresa en su fuente de Los Cuatro Ríos, en la Plaza de Navona (Roma), a la fachada de la iglesia de Sant Agnese in Agone, obra esta de Francesco Borromini.

Yo mismo ante la aparición de internet... ¡Ahora no!
Tanto es así, que mi última entrada la hice como una especie de despedida, y expuse en la red algo de lo que nunca nadie debería olvidarse; los derechos de los seres humanos, tan olvidados últimamente tanto por los que los ignoran, como por los que ni los conocen siquiera. Por eso los quise sacar al mundo de nuevo.

Pero cuando uno ve los acontecimientos que le rodean, tan precipitados, tan novedosos, tan históricamente recordables, tan singulares en la vida particular de uno mismo, tan opinables... pues a uno le viene el gusanillo de salir al patio "a joder con la pelota".

Primero la medio sorpresa del grupo político PODEMOS (y digo "medio sorpresa" porque tarde o temprano tenía que salir algo así) irrumpiendo con vaqueros y coletas en los intocables pasillos de los decentísimos europarlamentarios, perfectamente trajeados y encorbatados, con una mano delante y otra... delante también..., los de PODEMOS han traído palabras y expresiones nuevas como "casta política", "asamblea ciudadana", "decisiones de los ciudadanos" "apertura de listas",... Estos perroflautas, porreros y bolivarianos ya no hablan de los miles de puestos de trabajo que van a crear, ni del porcentaje de subida de las pensiones, ni de los impuestos que van a bajar para que usted pueda comprarse un coche de alta gama para soplapollar por ahí  mientras el banco se frota las manos.

No... estos hablan de algo distinto; de que las cosas se hacen desde abajo, desde el pueblo, desde el ciudadano, desde el que trabaja cada día, y desde el que desea con todas sus fuerzas trabajar cada día.

Y eso asusta... a quien asuste.



No les voté en las últimas elecciones (y no me importa que se sepa), y tendrán que convencerme para que lo haga en las siguientes, pero desde luego, distinto sí que hablan, y eso es de elogiar. Todos estamos hartos de mentiras... todos estamos hartos de solo poder hablar cada cuatro años... todos tenemos cosas que decir... seamos de izquierdas o derechas, de cualquier género, religión, ideología,... Ya va siendo hora de que las cosas cambien, de que recuperemos la soberanía que nos corresponde, sin tener que pedir permiso a la "troika" o a cualquier alemán que por allí se encuentre, sea la Merkel o el Führer.

Tengo esperanzas para mis hijos de que todo pueda cambiar.

Aléjese de los palacios el que quiera ser justo. La virtud y el poder no se hermanan bien. Lucio Anneo Séneca (Corduba, 39 - Roma, 65)

Si este tema me incita, ¿qué no me habría de incitar el cambio de la jefatura del Estado? Pasamos de Borbón a Borbón y tiro porque... (que cada uno rime como quiera)

Estoy seguro de que el nuevo rey que se nos viene está perfectamente preparado para... mantener el status quo existente, seguir cubriendo las irresponsabilidades...

(¿irresponsabilidades?... ¿solo te sale esa palabra, Jose?... estás perdiendo cualidades, si algún día las tuviste...)

...de los banqueros, los ricos, la nueva aristocracia, el clero, el deporte de élite, los vividores de la televisión y la imagen, las tradiciones enquistadas... Todo ello lo va a mantener nuestro nuevo rey Felipe el Sexto, pues para ello le pagan.

¿Cambiarlo?

Próximo Rey Felipe VI

Por supuesto, ¿a cambio de qué?

De un Jefe del Estado elegido por el pueblo, o sea, por una República que muchos deseamos, no ya solo porque se elija al representante del Estado, sino porque ello supone un nuevo rumbo en la política social, cultural, política, económica y de toda índole, aún desconocida en las nuevas generaciones nacidas del actual régimen de la Transición.

Con la actual situación política, en la que el Rey Juan Carlos I, Jefe del Estado legítimo de la última Constitución votada en 1978 por el pueblo español (lentejas) ha abdicado en favor de su hijo el Príncipe de Beckelar...

Príncipe de Beckelar
... surgen inevitablemente voces a favor de que el pueblo español vote, elija, promulgue, lo que el pueblo español quiera, y para ello es necesario un referéndum, o referendo, en el que se elija entre monarquía parlamentaria o república (a saber si federal o unitaria)

La gente ha salido a la calle pidiendo lo que le pertenece: que se le escuche, que se le pregunte, que no se siga con el mismo "tren balastro", y que se vea lo que realmente el pueblo español quiere.

¿Cómo no va a ser legítimo algo así? ¿Alguien lo duda? Pero, ¿alguien se ha parado a pensar en las consecuencias?

Yo me avengo al título de esta entrada y promulgo, con todo mi pesar que, referéndum monarquía-república, ahora NO.

¿Por qué?

Para mí, la República no debe vencer, sino convencer. ¿Utópico? Quizás, pero es lo que siento.

¿VENCER O CONVENCER?

Hoy en día un referéndum por la monarquía o la república estaría perdido por esta última casi con toda seguridad. Hay que recordar que las últimas elecciones, solo los votantes del partido del actual gobierno... ¿dije gobierno?... acumulan entre los 11 y los 7 millones de votantes, todos, o prácticamente todos ellos monárquicos, entre otros sufijos. Gran parte del partido de la oposición (o, posición), se declara monárquica, es decir, un porcentaje variable de unos 6 millones de votantes, tiene orgasmos imaginarios con doña Leticia... Mal vamos...

Luego están nuestros padres.

¿Es que alguno de ellos no recuerda cuando los republicanos quemaban iglesias y mataban curas y monjes?

Pues no, no lo recuerdan, porque aquello ocurrió hace casi 80 años, y entonces ellos eran solo unos niños, pero eso es lo que le contaron sus padres y sus abuelos, así que ellos de república, nada de nada.

Actualmente hay muchas personas mayores que tienen en la mente aquello que sus padres les inculcaron de que la segunda república fue un momento de grandes altercados, quema de iglesias, robo de tierras a los "señores", que dejaron por ello en el paro a muchos agricultores y labriegos, que morían de hambre... Eso no se lo quitará nadie de la cabeza.

No, hoy un referéndum por una república no saldría adelante, (la próxima llegada del nuevo rey ha revalorizado la monarquía) y por ese motivo yo no estoy a favor de que se lleve a cabo ahora. A mi entender, una república es mucho más que un cambio en la elección de la jefatura del estado. Es mucho más. Y este más tiene que entenderlo el pueblo. Si el pueblo no lo entiende, no me vale. No quiero que la república venza, sino que CONVENZA.

¿Cuál sería la consecuencia de un resultado positivo hacia la monarquía en un hipotético referéndum?

La monarquía se reforzaría y se afianzaría para siempre; al menos en un "para siempre" lejos de los que actualmente queremos una república próxima. Es decir, la república quedaría "para siempre" en el olvido. Se han necesitado 39 años de reinado juancarlista para repensar la situación (por cierto, 39 años tuvo también Franco... ¡las cosas que da la vida!), así que, posiblemente se necesiten otros 39 años de reinado felipista para poder volver a pensar en república si un referéndum por la monarquía o la república saliera a favor de la primera.

¡Que no!

Lo mejor que le puede pasar a una próxima república en España es que el nuevo rey Felipe VI reine, cuanto antes mejor, que intente (sin éxito, con toda seguridad) recuperar la soberanía económica y social en su país; que se vea rodeado de los corruptos incontrolables que gobiernan el país y que le devaluarán; que el republicanismo se una y convenza al pueblo; y que este, finalmente, habiéndose dado cuenta por fin, convencido (más que vencido), sepa exigir el cambio en su momento.

Esa es la República que yo quiero para mi país: la que va desde abajo, la que se organiza desde abajo, y la que se gobierna desde abajo.

Cualquier otra cosa, no me vale.


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